Algún día en alguna parte

Neruda: Cartas de amor inéditas a Matilde Urrutia.

Posted in Libros by Alguien on 5 febrero 2010

De todos los amores de Pablo Neruda (1904-1973), el de Matilde Urrutia (1912-1985) fue quizá el más intenso y prolongado. Una pasión encendida al principio, cotidiana y perruna al final, de la que dan cuenta las Cartas de amor inéditas que lanza esta semana Seix Barral, en edición de Darío Oses y de las que El Cultural adelanta las más significativas y desesperadas.

En realidad, todo comenzó en la primavera de 1946, cuando se conocieron en un concierto al aire libre en el parque Forestal de Santiago, y duró hasta la misma muerte del poeta, en 1973. “En su larga duración -destaca el profesor chileno Darío Oses- esta relación amorosa pasó por diversos momentos, desde la pasión inicial hasta el amor reposado y maduro de los últimos años” Fue, además, un amor poéticamente muy fecundo, del que dan cuenta dos libros, Los versos del capitán y Cien sonetos de amor, así como muchos poemas presentes en libros como Estravagario, La barcarola y El mar y las campanas.

Al principio, hasta julio de 1952, su relación fue secreta, pues Neruda vivía con su segunda mujer, Delia del Carril (1884-1989): fueron años de incesantes viajes por todo el mundo, de clandestinidad política y amorosa que terminan en parte en agosto de 1952, cuando, tras una estancia en Capri, ambos vuelven a Chile. Sus amores siguen siendo secretos, pero ya no están de viaje permanente, especialmente cuando Matilde se instala a vivir en la casa bautizada en su honor como La Chascona, su casa de Santiago.

Un nuevo embarazo frustrado, el tercero de Matilde, a la que el poeta llamaba “la Chasca” y “la Patoja”, por el color pelirrojo de su abundante cabellera, precipita los acontecimientos. En 1955, un empleado de Neruda delata sus relaciones extramatrimoniales a Delia del Carril, que rompe su matrimonio y se marcha a Buenos Aires primero y a Europa después, para regresar a Chile en 1959, donde moriría en 1985.

Desde entonces, los amantes ya no se ocultarán más, aunque no pudieron contraer matrimonio hasta octubre de 1966, tras la muerte de María Antonieta Hagenaar, primera esposa del poeta. En esta última etapa, destaca Oses, cambian las tornas. Neruda, enfermo, permanece largas temporadas recluido en Isla Negra, mientras ella viaja a menudo a Europa para resolver diversos asuntos de la pareja.

A pesar de algunos silencios, dificultades y traiciones, nada logró separarles.

Quizá por eso, en su poema «Final», que cierra el que tal vez sea el último libro de Neruda, “El mar y las campanas”, y con el que concluye la edición más reciente de las obras completas del poeta, éste interpela una vez más a Matilde y escribe:

Fue tan bello vivir
cuando vivías!
El mundo es más azul y más terrestre
de noche, cuando duermo
enorme, adentro de tus breves manos.

Leer una selección de las cartas manuscritas e ilustradas (PDF) El Cultural

En Algún Día: Los versos del capitán de Pablo Neruda. Una historia de amor anónima.

Más información:
Sitio de la Universidad de Chile dedicado a Pablo Neruda.
Pablo Neruda en Cervantes Virtual.
Pablo Neruda en el Centro Virtual Cervantes.
Fundación Pablo Neruda.
Poemas de Pablo Neruda en A Media Voz.

3 comentarios

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  1. Máximo de Montemar said, on 5 febrero 2010 at 18:28

    Nadie nos hace tan poderosos como el amor.

    Nunca me cansaré de leerte, Pablo.

  2. [...] Aquellas cartas secretas de amor de Pablo a Matilde que fueron manuscritas con pulso febril y el corazón en llamas entre 1950 y 1955 desde distintas ciudades, hoteles, aviones y barcos pueden ser leídas ahora en el libro que acaba de publicar Seix Barral. Todos los adjetivos melosos que servirían para el peor de los boleros campean en estas páginas, vida mía, amor mío, mi perra, mi tesoro, un manantial de confitura que no cesaba de brotar. “Amor mío recibí tu carta, ya te creo en camino, tú sabes mejor qué hacer. Apenas estés de fijo en alguna parte comunica oficialmente tu dirección, yo te escribiré enseguida. Pienso en ti cada noche, cada mañana, cada día, en nosotros”. “Hoy es sábado 28 y he amanecido sin tus pies. Fue así. Me desperté y toqué al fin de la cama una cosa durita que resultó ser la almohada, pero después de muchas ilusiones mías”. [...]

  3. Jorge Ledesma said, on 23 febrero 2012 at 16:43

    Gracias por compartir, ese post. Llegue aqui por medio a google pero creo que me quedare por el contenido. Saludos,
    Jorge


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