Algún día en alguna parte

J. D. Salinger: cómo se engendra un monstruo.

Posted in Artículos by Alguien on 7 diciembre 2011

No todos los escritores tienen la suerte de que un asesino, que acaba de cometer un crimen histórico, esté leyendo tu mejor novela en el momento de ser detenido. Es más. Hay que ser un autor privilegiado, bendecido por los dioses, para que el famoso asesino se llame Mark David Chapman, quien disparó cinco balas de punta hueca por la espalda a John Lennon, después de pedirle un autógrafo, en el vestíbulo del edificio Dakota de NY, el 8 de diciembre de 1980 y una vez vaciado el cargador del revólver 38 especial se siente tranquilamente en un bordillo de la acera a leer El guardián entre el centeno, esperando a que llegue la policía y en su descargo confiese que él no había hecho otra cosa que acomodar su vida a la de Holden Caulfield, protagonista de la novela. “Esta es mi confesión”, exclamó Chapman exhibiendo el libro, mientras era esposado.

Las ventas dela novela de J. D. Salinger, ya de por sí millonarias, se dispararon una vez más. Una nueva oleada de lectores asaltó masivamente las librerías al saber quela historia llevabauna carga suficiente como para borrar del mapa a John Lennon, héroe de una rebeldía enla que sereconocían varias generaciones de jóvenes. En ese momento J. D. Salinger había hecho de su fuga y anonimato una de las obras de arte que consagran definitivamente a un escritor. Vivía refugiado en una granja de Cornish y llegar hasta él era una misión tan difícil como encontrar un mono en Marte, siempre que el explorador fuera un periodista, biógrafo, crítico literario o editor, pero no una jovencita admiradora o una becaria dispuesta a ser pasada por las armas. Mark David Chapman había asesinado a Lennon buscandola fama; en cambio J. D. Salinger se había hecho extremadamente famoso por no querer serlo y haberse convertido en un ser invisible.

El escritor Salinger, el asesino Chapman e incluso el asesinado John Lennon tenían algo en común con Holden Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, un chaval de buena familia, que se movía como un tornillo suelto en el engranaje de la sociedad neoyorquina de aquella época, cuando la gente se sentía feliz en medio de la plétora de tartas de frambuesa que trajo la victoria enla Segunda Guerra Mundial. Salinger, Chapman, Lennon, Holden, los cuatro habían sido adolescentes sarcásticos, rebeldes, inconformistas e inadaptados y se habían comportado con un desparpajo irreverente con los mayores, ya fueran padres, profesores o simples predicadores de la moral de consumo. Los cuatro fueron expulsados del colegio. Los cuatro odiaban los ritos, las costumbres y los gestos del orden constituido, para ellos todo el mundo era idiota, una actitud que en algunos acaba cuando desaparece el acné para convertirse en señores respetables, a otros les incita a escribir o a tocar la guitarra hasta transformarse en artistas y a otros les lleva a encargar un revólver por correo y usarlo contra el héroe de sus sueños. Los cuatro habían pasado por YMCA, la organización religiosa juvenil. Allí Marc David Chapman estuvo encargado de cuidar de los niños, un trabajo que ejercía a la perfección, hasta el punto de que le pusieron Nemo de sobrenombre; la misma y única aspiración manifestó también Holden Caulfield al final del relato, la de vigilar a unos niños mientras jugaban entre el centeno. En el YMCA un amigo le dio a leer a Chapman la novela de Salinger y el futuro asesino decidió ordenar su vida según la del protagonista mientras en Chicago tocaba la guitarra en iglesias y locales nocturnos cristianos.

Salinger nació en NY el 1 de enero de 1919, hijo de un judío llamado Salomón, descendiente a su vez de un rabino que, según las malas lenguas, se hizo rico importando jamones. En realidad Salomón Salinger fue un honrado importador de carnes y quesos de Europa. La compañía Hoffman para la que trabajaba estuvo envuelta en un escándalo, acusada de falsificar agujeros en los quesos de bola, pero de ese lío salió indemne Salomón quien acabó viviendo en un lujoso apartamento de Park Avenue entre la alta burguesía neoyorquina. Allí el adolescente Jerome David Salinger comenzó a sacar las plumas. Después de ser expulsado del colegio McBurney entró como cadete en la academia militar de Valley Forge donde empezó a escribir iluminando el cuaderno con una linterna bajo las sábanas unos relatos cortos que durante años mandó sin éxito a las revistas satinadas. Después ingresó enla Universidadde NY y siguió escribiendo, seduciendo a chicas adolescentes a las que a la vez despreciaba. Era un joven elástico, rico, inteligente, esnob y sarcástico. Se comportaba como el propio protagonista de su novela, el Holden Caulfield enfundado en un abrigo negro Chesterfield que envidiaban sus compañeros. Las chicas se volvían locas con él, mientras luchaba denodadamente por ser famoso, pero hubo una que le fue esquiva, Oona O’Neill, la hija del famoso dramaturgo, a la que escribió mil cartas de amor hasta de Charles Chaplin, 40 años mayor que ella, se la birló para hacerle seis hijos.

El caso de Salinger es sintomático. Ningún aprendiz de escritor luchó tanto por sacar cabeza buscando el éxito, nadie como él realizó tanto esfuerzo por colocar los relatos cortos en las revistas que habían consagrado a otros famosos escritores en cuyo espejo Salinger se miraba, Fitzgerald, Hemingway, Capote. A la vez nadie era tan quisquilloso y peleaba hasta la agonía con los directores de esos medios, The Story, Saturday Evening Post, Bazzar’s, y sobre todo The New Yorker. Nadie buscó con tanto ahínco la fama y a continuación, al verse aplastado por ella, buscó refugio bajo tierra como si se tratara de un bombardeo cruel de una guerra ganada.

Antes de este tormento del éxito Salinger viajó a Europa pensando en hacerse mercader de quesos. Después se alistó en la Segunda Guerra Mundial. Participó en el desembarco de Normandía, mientras todo su carácter y experiencia se lo iba transfiriendo en la imaginación al personaje de ficción que lo haría célebre. En 1951 publicó El guardián entre el centeno, paradigma del desasosiego juvenil y cuatro años después vino al mundo el monstruo que engendró la novela, cuando Salinger ya había huido del mundo, se había metido en un agujero y se había hecho discípulo de Jesús, de Gotama, de Lao-Tse y de Shankaracharya hasta convertir su anonimato en una leyenda, una fuga que no le impedía degustar en secreto de mujeres cada vez más jóvenes.

Chapman nació en Fort Worth, Texas en 1955, cuando el protagonista Holden Caulfield empezaba a arrasar en todas las librerías. El padre de Chapman era un sargento de la Fuerza Aéreade Estados Unidos, y su madre, Kathryn Elizabeth Pease, era una enfermera. Él dijo que vivía con miedo de su padre cuando era niño. En la mañana del 8 de diciembre de 1980 Chapman salió del hotel Sheraton donde estaba hospedado, dejó su documentación en la habitación para facilitar el trabajo a la policía, se dirigió a una librería de la Quinta Avenida, compró la novela de Salinger y bajo el título añadió su firma a la del autor. La mañana del crimen el asesino había visitado el lago de Central Park, que estaba helado, y como Holden Caulfield, se había preguntado adónde habrían ido a parar los patos. Con el crimen no trataba sino de escenificar escenas de El guardián entre el centeno. Fue sentenciado a prisión entre los veinte años y la perpetuidad. Sigue encarcelado en Attica Correctional Facility, en Attica, Nueva York, después de haber sido denegada la libertad condicional en seis ocasiones. El monstruo en la cárcel y el autor de la ficción condenado por la fama a vivir bajo tierra hasta la muerte. Esta es la historia.

J. D. Salinger: cómo se engendra un monstruo. Texto: Manuel Vicent. Babelia. El Pais.com. 24.09.2011.

En Algún Día:

El guardián entre el centeno.

J. D. Salinger: 90 años de vida y 40 de silencio literario.
Dossier Salinger. La periódica Revisión Dominical.
Un escritor en el silencio. Diario Sur.
J.D. Salinger o el suicido en abonos. Milenio.
Dulce y desconocido señor Boletus. El País.
J.D. Salinger: el guardián al descubierto.La Jornada.
Cartas inéditas de Salinger. EFE
Salinger no dejó de escribir ni un solo día de su vida. Público.

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12 comentarios

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  1. Foto de familia said, on 7 diciembre 2011 at 14:22

    [...] de Málaga escribe sobre Mark David Chapman, Salinger, Lennon y Holden Caulfield. Eran nuestro retrato. ¿Qué somo [...]

  2. carlos molina said, on 7 diciembre 2011 at 16:32

    interesante la simbiosis, dada las caracteristicas similares entre los personajes vimculados en este articulo,
    felicitacioones por la acuciosidad manifiesta

  3. CAPÉ said, on 15 enero 2012 at 17:30

    Descubrí no hace mucho este rincón y permíteme que te felicite, ¡me encanta!
    Besos!

  4. The Translator said, on 30 enero 2012 at 05:31

    «El artista presenta al mundo una condición particular». Esta condición particular no es la de «¡Oh! El artista es más inteligente que los otros. O más creativo. O el artista está más loco». Sí; algo de eso habría, disperso y en desigual cantidad entre quienes se consideran artistas. Ahora la condición más curiosa de quien produce Arte no es ni la creatividad, ni la inteligencia, ni la locura. La condición más particular de un artista es «una alta tolerancia frente a lo que casi todos consideran siniestro». Alta tolerancia al dolor. Alta tolerancia a la desdicha. El artista «suele» ser desdichado. Ahora pues, nadie desea ser desdichado. Y como en general nadie se desea la desdicha, pues en general son pocos los artistas.

  5. Licenciado K said, on 30 enero 2012 at 21:27

    Excelente artículo, dejando aristas afiladas para que Salinger se revuelva un poco, sólo un poquito, allá en su tumba. ¡Enhorabuena por el blog!

  6. [...] JD Salinger: cómo se engendra un monstruo, sobre la fama perversa sobrevenida a nuestro autor a raíz de que varios psicópatas famosos se hayan declarado seguidores incondicionales de la novela. [...]

  7. Antonia Toscano Lopez said, on 2 abril 2012 at 16:45

    Excelente artículo e interesante planteamiento de casualidades, más aún para aquellos que afirman que tal cosa no existe, que toda casualidad responde a unas reglas que desconocemos.

  8. Gabrie añez - productos omnilife said, on 16 noviembre 2012 at 19:07

    Vaya que un super asesino este leyendo tu novela si que es una gran novedad jeje… esta bueno..

  9. jose avendano said, on 30 diciembre 2013 at 01:22

    mejor fedor dowstoyesko “crimen y castigo las noches de san petesburgo “

  10. Livia de Andrés said, on 7 mayo 2014 at 17:27

    Excelente entrada. Te felicito por ella y por tu blog, que seguiré a partir de hoy. Un saludo. Livia.


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