Algún día en alguna parte

Pareceres varios del mundo del Arte y la Literatura.

Archivo para la categoría "Poesía"

José Luis Rey Cano. Premio Loewe de Poesía 2009.

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El poeta cordobés José Luis Rey ha ganado hoy el premio Internacional de Poesía Loewe, en su XXII edición, por su libro Barroco, mientras que el mallorquín Sergio Copete ha logrado el Premio a la Creación Joven con su poemario La ciudad de las delicias.

El premio a José Luis Rey (Córdoba, 1973), dotado con 20.000 euros y la edición de la obra en la colección Visor, y el concedido a Capote (Santa Ponsa, 1989), que percibirá 7.000 euros y la publicación del libro, ha sido dado a conocer hoy en el transcurso de un almuerzo al que acuden escritores y personalidades de todos los ámbitos.

País Poético en Rochester.

Cuando la tierra sea poesía
volaremos despiertos por detrás de las nubes
habrá una estrella en todos los tejados
y veremos las cosas que hasta entonces no vimos
la luna rubia baña los hoteles
hay una fiesta en el ático muchachas con los ojos de cerveza
bailar con ellas mientras se hunde el mundo
en la violeta claridad de junio
con monedas de espuma saltando en el bolsillo deseando volver
y contar la aventura a los amigos
mirad éste es el cielo
os haré un mapa con palabras verdes
aquí está la verdad aquí está la belleza cuidado con el bosque
seguid este camino para entrar en el oro
aquí está la ciudad donde es imposible morir
comprad su luz famosa
llamando a las ventanas llegar tarde después
nuestra vida empapada por la lluvia naranja
ya lo veis ya lo veis
os dije que podíamos cantar
y entraremos cansados de volar
en una casa llena de manzanas
donde todo es muy lento y el mar aún no ha nacido
todo eso será cuando vivamos
cuando la tierra sea poesía

(De La luz y la palabra, Visor, Madrid, 2001)

Poemas de José Luis Rey Cano.
Leer uno de los poemas de “Barroco” (PDF)

In Memoriam: Alda Merini.

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Alda Merini (Milán, 21 marzo 1931-1 noviembre 2009)

La poetisa Alda Merini, de 78 años, considerada la última gran exponente de este género en Italia, ha fallecido en el hospital San Paolo de Milán tras una larga enfermedad, informaron los medios de comunicación.

Comenzó a publicar poesías con tan solo 15 años y su primer libro, La presenza di Orfeo (1953), obtuvo los aplausos de la crítica, que hablaba de una “niña prodigio”, que sin embargo tuvo grandes problemas en la escuela. Su vida y su obra están marcados por una alternancia entre locura y lucidez, cómo se muestra en la que está considerada su gran obra La Terra Santa (1988), con la que ganó varios premios.

En otras de su obras, como Delirio amoroso (1989) e Il tormento delle figure, la poeta describe la perdida de los sentidos con el amor. El amor y el sufrimiento que conlleva será también el tema de libros como Vuoto d’amore (1991) o Ipotenusa d’amore (1992).Otras de sus obras son La pazza della porta accanto (1995), Folle, folle, folle d’amore per te (2002) y sus últimos trabajos se publicaron en 2003, Più bella della poesía è stata la mia vita, y 2005, Nel cerchio di un pensiero (teatro per voce sola).

En 1996 había sido propuesta para el premio Nobel de Literatura, una candidatura apoyada sobre todo por el premio Nobel italiano Dario Fo.


Locura, mi joven y gran enemiga,
algún tiempo te llevé como un velo
en mis ojos, al conocerme apenas.
De lejos me viste, como blanco tuyo
y pensaste que yo sería tu musa;
cuando empezó la pérdida de dientes,
que aún me aflige entre tanto despojo,
compraste la manzana del futuro
para darme el fruto de tu fragancia.

**********************************

El Manicomio es una gran caja de resonancia
y el delirio se vuelve eco,
medida el anonimato,
el manicomio es el Monte Sinaí,
maldito, en el que recibes
las tablas de una ley
que los hombres no conocen.

Carta de amor

Escribe una carta de amor solamente
que tenga la semilla de un gran suspiro
y después olvídala en la memoria
para que yo la pueda escuchar.
De noche, cuando duermes,
aunque tú no lo sabes, vengo a buscarte:
mi límite frío de sueño
se compagina con el tuyo,
vivimos sobre dos desiertos
que al atardecer se transforman en colinas
y desnudo mis senos en la noche
ansiosa de que tú los mires.

Página oficial de Merini.

Caballero Bonald. Premio de Poesía García Lorca 2009.

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El escritor español José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) ha sido galardonado con el VI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, el de mayor dotación económica de los premios de poesía de habla hispana, con 50.000 euros, al que optaban 36 candidaturas españolas e hispanoamericanas.

La botella vacía se parece a mi alma.

Solícito el silencio se desliza
por la mesa nocturna,
rebasa el irrisorio contenido del vaso.
No beberé ya más hasta tan tarde.
Otra vez soy el tiempo que me queda.
Detrás de la penumbra
yace un cuerpo desnudo
y hay un chorro de música insidiosa
disgregando las burbujas del vidrio.
Tan distante como mi juventud ,
pernocta entre los muebles el amorfo,
el tenaz y oxidado material del deseo.
Qué aviso más penúltimo
amagando en las puertas,
los grifos, las cortinas.
Qué terror de repente de los timbres.
La botella vacía se parece a mi alma.
Por las ventanas, por los ojos
de cerraduras y raíces,
por orificios y rendijas
y por debajo de las puertas,
entra la noche.

Caballero Bonald en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Poemas de José Manuel Caballero Bonald en A media voz.

In Memoriam: Cintio Vitier.

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Cintio Vitier (Florida, 25 septiembre 1921 – La Habana, 1 octubre 2009)

El escritor Cintio Vitier, una de las más destacadas figuras de la intelectualidad cubana contemporánea, ha fallecido en La Habana a los 88 años.  In Memoriam:

El desposeído.

No son mías las palabras ni las cosas.
Ellas tienen sus fiestas, sus asuntos
que a mí no me conciernen,
espero sus señales como el fuego
que está en mis ojos con oscura indiferencia.

No son míos el tiempo ni el espacio
(ni mucho menos la materia).

Ellos entran y salen como pájaros
por las ventanas sin puertas de mi casa.

Alguien habla detrás de esta pared.

Si cruzara, sería en la otra estancia:
el que habla soy yo, pero no entiendo.

Tal vez mi vida es una hipótesis
que alguno se cansó de imaginar,
un cuento interrumpido para siempre.

Estoy solo escuchando esos fantasmas
que en el crepúsculo vienen a mirarme
con ansia de que yo los incorpore:
¿querría usted negar, sufrir, envanecerse?

No es mía, les respondo, la mirada,
negar sería espléndido, sufrir, interminable,
esas hazañas no me pertenecen.

Pero de pronto no puedo disuadirlos,
porque no oigo ya mi soledad
y estoy lleno, saciado, como el aire,
de mi propio vacío resonante.

Y continúo diciéndome lo mismo, que no tengo
ninguna idea de quién soy,
dónde vivo, ni cuándo, ni por qué.

Alguien habla sin fin en la otra estancia.
Nada me sirve entonces. No estoy solo.
Estas palabras quedan afuera, incomprensibles,
como los guijarros de la playa.

Antología poética de Cintio Vitier en A Media Voz.

Escrito por Alguien

2 Octubre 2009 a 8:41

Juan Carlos Mestre. Premio Nacional de Poesía 2009.

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El poeta Juan Carlos Mestre ha sido galardonado este jueves con el Premio Nacional de Poesía, que concede el Ministerio de Cultura por su poemario “La casa roja”. Este galardón está dotado con 20.000 euros y se concede a la mejor obra publicada en 2008 en español o en algunas de las otras lenguas cooficiales que se hablan en España.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Barcelona, su primer poemario fue Siete poemas escritos junto a la lluvia, al que siguió La visita de Safo. Por su tercer poemario, Antífona del otoño en el valle del Bierzo (1982), mereció del Premio Adonáis.

En 1987, durante su estancia de varios años en Chile, publicó Las páginas del fuego y, más tarde, de regreso a España, La poesía ha caído en desgracia, por el que se le otorgó en 1992 el Premio Jaime Gil de Biedma. En 1999 obtuvo el Premio Jaén de Poesía por su libro La tumba de Keats, escrito durante su estancia como becario de la Academia de España en Roma.

Su obra poética entre 1982 y 2007 ha sido recogida en la antología Las estrellas para quien las trabaja (2007).

Como artista visual Juan Carlos Mestre ha expuesto su obra gráfica y pictórica en galerías de España, EEUU, Europa y Latinoamérica y ha obtenido la Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional en 1999.

Leer  unos poemas de La casa roja.
Antología poética de Juan Carlos Mestre en A Media Voz.
Su página web: www.juancarlosmestre.com

Nota de prensa Ministerio de Cultura (60,8 KB)

Versos olvidados: José Antonio Muñoz Rojas.

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In Memoriam: José Antonio Muñoz Rojas.

Yo no sé desear más que la vida…

Yo no sé desear más que la vida,
porque entre las victorias de la muerte
nunca tendrás la grande de tenerte
como una de las suyas merecida

y porque más que a venda y más que a herida
está mi carne viva con quererte,
e igual mi corazón que un peso inerte,
halla su gravedad en tu medida.

¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado,
ni en el pecho, la vena o la palabra,
y a lo mejor en valle, fuente o roca!

¡Corazón prisionero y emigrado,
que con cada latido el hierro labra,
y que convierte en sueño cuanto toca!

Antología poética  en A media voz.

Escrito por Alguien

29 Septiembre 2009 a 16:28

Versos olvidados: Cinco poemas Kenianos.

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La Jornada Semanal. Domingo 27 de septiembre de 2009 Num: 760.

Ayer el profesor expuso/ la diferencia entre los muertos y los vivos// Hoy la lección se ha puesto en práctica”: así expresa Keguro Macharia, poeta keniano y doctor en Letras inglesas, algo del horror en la historia reciente de Kenia, país ensangrentado por conflictos electorales en 2008. La revista keniana Kwani? “convocó a escritores de distintos géneros a participar en un número monográfico” en torno a dicha violencia poselectoral, de los cuales presentamos cinco. Completan el número una entrevista con Dany-Robert Dufour, en la que el filósofo francés habla acerca del liberalismo desquiciado en el que vivimos hoy en día, así como un ensayo de Leandro Arellano sobre la crisis sanitaria de la influencia AH1N1.

Kenia. Una carta de amor.
Mukoma WaNgugi

Mirando hacia afuera, la nieve cayendo y yo pensando
qué felices fuimos cuando promesas y sueños
llegaban fácilmente, y cómo nosotros, amantes cubiertos

por la noche cálida de Eldoret, ciframos una profecía
ante una estrella fugaz dijimos: ‘cuando sea el momento
nuestro primer hijo se llamará Kenia’ y cómo

nos reíamos: ‘sí, nuestro hijo sería un país
y un hombre’
estrechamos nuestras manos, ásperas y templadas
por romper las semillas del ricino. ¿En qué momento, querida,

nuestras manos se envolvieron de cadenas
anclas de explotación
en las minas de diamante y yacimientos de petróleo? ¿Nuestras manos
gastadas por el amor y por el juego, cuándo

éstas aprendieron a empuñar machete
o usar el arma para volar sombreros?
Y esta tierra
que sorbe nuestra sangre como un niño hambriento
esta tierra
que hemos dejado en cenizas –cuando

terminemos de devorarla, cuánto de ella le quedará a Kenia?
amor, nuestro bebe nace, se está muriendo. Mañana
estará muerto.

Leer los cinco poemas.

El Otoño se acerca.

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Martes, día 22 de septiembre 2009, a las 23.19 horas: Inicio del Otoño. (en el Hemisferio Norte)

Otoño.

En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!

Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros…

Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.

Autor: Octavio Paz.

El otoño se acerca.

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Autor: Ángel González.

Poemas en prosa. Dedicatorias, de Rainer Maria Rilke.

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El solitario y etéreo Rainer Maria Rilke, el enorme poeta Rilke, mantuvo durante toda su vida una intensa relación epistolar con familiares y amigos. Era su forma natural de comunicarse y volcaba en ellas la misma dedicación y obsesión por lo sublime que en cualquiera de sus mejores poemas. A Rilke, que no entendía las relaciones superficiales, le gustaba, además, dedicar los ejemplares de sus libros, y esas dedicatorias, improvisadas muchas veces y por lo general manuscritas, alcanzan por eso la misma altura y densidad literarias que sus poemas. No hablamos de las dedicatorias impresas que todos los libros tienen, ni tampoco de dedicatorias circunstanciales: son dedicatorias manuscritas, intensas y de gran valor autobiográfico que el poeta escribía fundamentalmente a las mujeres, pues no en vano fueron éstas las que mayor influencia ejercieron sobre él. La noticia está en que estos días la editorial Linteo publica por primera vez en españolPoemas en prosas. Dedicatorias”, una extensa y cuidada muestra de estas dedicatorias, además de unos textos en prosa, en versión de Antonio Pau, gran conocedor del poeta y autor de su mejor biografía. Son, nada menos, que 400 páginas con obra inédita del mejor Rilke. “El poeta escribía auténticos poemas como dedicatorias de sus libros. Era lo más alejado a un escritor de circunstancias. Todo en él tiene contenido, belleza”, señala Antonio Pau. El Cultural publica en estas páginas algunos de estos textos y dedicatorias inéditas.

Para Lotte Bielitz

Es difícil el descenso hasta Dios. Pero mira:
te agotas de llevar los cántaros vacíos,
y de pronto, resulta que ser niño, joven, mujer,
basta para que él quede satisfecho sin fin.

él es el agua: limítate a hacer sólo
una taza con tus manos juntas,
y arrodíllate luego. Pródigamente
hará rebosar tu límite más alto.

23 de enero de 1919.

Ficha del Libro: Ediciones Linteo.

Escrito por Alguien

18 Septiembre 2009 a 15:43

In Memoriam: Diego Jesús Jiménez.

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Diego Jesús Jiménez (Madrid, 1942 – 13 Septiembre 2009)

Muere el poeta Diego Jesús Jiménez.

El Silencio.


¿Dónde podré esconderme
si no es ahí, en estas
palabras de amor?
Ante vosotras,
hijas del turbio hospicio
de mi alma -mis dóciles
doncellas-, llora mi desconsuelo.
Yo les escribo
a las pequeñas manchas de tinta
de tus manos, como si fuesen
cartas que debo
contestar en la noche. Toco el falso
disfraz, el picaporte
de tu oscuro colegio; en él
suena mi vida, discurre
como un río mi vida.
Llega ya el príncipe
de tus libros azules, sobrevuelan las hadas
que te ocultan y encienden. En tu cuello alargado
se oscurecen mis sueños, tus caderas sin nadie
me preguntan; ya llegan

como calientes besos, como nubes lejanas
tus rodillas; me bendice tu sombra
clandestina. ¿Dónde
están tus ojos,
que a todo respondían?
Entonces
eran tus pechos nidos, eran pequeños pájaros
sin vuelo; eran llanuras, pueblos
deshabitados, llaves
de pequeñas iglesias, de alacenas
vacías.
Hoy,
que el deseo se cumple, este
negro silencio de la noche nieva
en el alma, nieva
sobre la oscuridad;
como la lumbre
de los romeros o de las aliagas, yo oigo
tus calladas respuestas.

De “Coro de ánimas” 1968.

Diego Jesús Jiménez en A media voz.
Diego Jesús Jiménez – Biblioteca Virtual Cervantes.

Escrito por Alguien

14 Septiembre 2009 a 8:14

Versos olvidados: Yo sé que tú no existes.

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ADios

Yo sé que tú no existes
y te lo estoy diciendo. Te estoy siendo
sincero porque dices,
creo, que quien persigue
tu reino no entrará jamás mintiendo.

Por lo tanto te digo
que yo en ti no he creído desde siempre.
Jamás te hice cautivo
como aquellos dos místicos,
pero a veces te observo entre la gente.

Entiendo que te escondas
porque muchas personas todavía
buscan entre las sombras
de la iglesia tu gloria.
Probablemente yo me escondería.

¿Con qué criterio afirmo?
Me pongo en tu lugar con mis palabras;
algo que es inaudito;
porque soy, y yo afirmo
sin embargo que tú, Dios, no eres nada.

Pero insisto, te veo
y como sé que existo me pregunto
si entonces es que creo
o acaso el devaneo
de temerte me lleva hacia lo absurdo.

Te he mirado a los ojos;
no eras más que un bebé recién nacido.
Te vi entre los destrozos
de aquel gran terremoto,
y no eras tú la fuerza del seísmo.

Tú, Dios, eras un perro
salvándole la vida a muchos hombres
que no amaban los perros.
Decir que eras un perro
no es, luego, atentar contra tu nombre.

Te he visto en el asfalto,
desde donde ahora mismo te estoy viendo.
Estoy solo. ¡Tan falto
estoy de haberte amado!
Conduces la ambulancia y voy muriendo.

Pero no te lo digo
porque ambos sabemos que tú no existes,
que no te hice cautivo
como aquellos dos místicos.
¡Pero dime, mi Dios, si me quisiste!

“A mí nadie me exigió escribir en verso. Por eso sigo haciéndolo: es lo único que hago sin saber muy bien qué sentido tiene”.

Ben Clark.

Autor: Ben Clark.
de Cabotaje, Editorial Delirio, 2008
Extraído del blog del autor: http://www.delversoyloadverso.com/

Escrito por Alguien

6 Septiembre 2009 a 11:24

Versos olvidados: La Oración del Ateo.

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La oración del ateo.
Extraido de: Rosario de sonetos líricos de Miguel de Unamuno.

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

La mente busca lo muerto pues lo vivo se le escapa; quiere cuajar en témpanos la corriente fugitiva, quiere fijarla. Para analizar un cuerpo, hay que menguarlo o destruirlo. Para comprender algo hay que matarlo, enrigidecerlo en la mente. La ciencia es un cementerio de ideas muertas, aunque de ellas salga vida. También los gusanos se alimentan de cadáveres. Mis propios pensamientos tumultuosos y agitados en los senos de mi mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a este papel y fijados en él en formas inalterables, son ya cadáveres de pensamientos. ¿Cómo pues, va a abrirse la razón a la revelación de la vida? Es un trágico combate, es el fondo de la tragedia, el combate de la vida con la razón“. (Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno)

Érase una vez… un lobito bueno.

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Recordando un poema de José Agustín Goytisolo en la deliciosa voz de Paco Ibáñez:

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.

José Agustín Goytisolo
El Lobito Bueno.

Escrito por Alguien

30 Julio 2009 a 16:37

Versos olvidados: Dios deseado y errante.

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Dios Deseado y Deseante.
Poema inédito de Juan Ramón Jiménez.

Partimos de Dios
en busca de Dios,
sin saber qué buscamos

El dios con minúscula,
el dios bajo cielo,
el cielo que es mar,
sobre aire que es cielo,
¡entre aire y marcielo,
y que es pleamar, y que es pleacielo!

El dios deseante,
el dios deseado,
-¡el dios deseado y deseante!-
me trae este Dios,
un dios Dios tan DIOS,
¡un dios: DIOS DIOS DIOS!
… que al cabo de todos los cabos,
que al borde de todos los bordes
un día encontramos.

Cada vez más suelto, y más desasido;
cada vez más libre, más ¡y más! ¡y más!
a una libertad de puertas de Dios.
Y entonces la puerta se abre… y  ¡más libertad!

Estoy pasando la cuerda,
cuerda que Tú me has tendido,
Dios mío, mi dios, ¡Dios mío!
¡Dios mío, no soples, Dios!

Siento la inminencia del dios Dios,
del Dios con mayúscula,
-el que nos enseñaron cuando niños
y no aprendimos-.
¡Dios se me cierne en apretura de aire!

¡Se me está viniendo Dios
en inminencia de alma!
¡Se me está acercando Dios
en inminencia de amor!
¡Se me está llegando Dios
en inminencia de Dios!

El profesor de Literatura Héctor Martínez Sanz comenta el último poema encontrado de Juan Ramón Jiménez que completa el libro “Dios deseado y deseante”, dentro del conjunto de la obra. (Leer el artículo)

Cuando Juan Ramón Jiménez encontró a Dios. Texto: Jesús García Calero. ABC.es. Madrid. 28.06.09

Acaban de llegar de Puerto Rico. Joaquín Llansó y Rocío Bejarano, autores de la edición crítica de uno de los libros fundamentales de Juan Ramón Jiménez, Dios deseado y deseante, han hallado el poema que le faltaba, el anunciado número 60. No es un poema cualquiera, sino el colofón, el texto pensado para cerrar la obra, en el que JRJ resume de manera honda y clara su dios poético y su idea de Dios. Todo un hallazgo literario.

Los versos han estado siempre en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico, custodiados junto a un mar de papeles donde se guarda el legado de nuestro Nobel. El poema apareció en los primeros días de junio, tal y como los dos autores relatan hoy en la Tercera de ABC. El texto estaba escrito en siete pequeñas hojas, con la máquina y la tinta que Juan Ramón utilizaba en 1953 o 1954. Sólo cuando hallaron el original mecanoscrito pudieron datarlo y saber cuál era su lugar y su importancia exacta. Inmensa.

La mañana del pasado 12 de junio, víspera de regresar a España, Joaquín Llansó rastreaba algunas de las innumerables carpetas de documentos sin clasificar. Buscaba anotaciones del poeta sobre su poema Espacio cuando abrió un pequeño sobre y… La sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez resonó con su grito de alegría. Como editor de Dios deseado y deseante sabía perfectamente el valor definitivo de este hallazgo.

Desde que en 1999 comenzara la publicación ordenada de la obra final de Juan Ramón Jiménez, mucho se ha avanzado. Lírica de una Atlántica fue el primer intento de ordenación de los últimos cuatro libros según los deseos del poeta, que no pudo concluir su empeño. Una de las obras fundamentales de la literatura en español del siglo XX nos llegaba con 40 años de retraso. La conmemoración de los 50 años del Nobel (lo obtuvo en 1956 mientras Zenobia agonizaba) y de su muerte en 1958 ha servido para reivindicarlo en exposiciones, y publicar su epistolario, traducciones y ediciones de referencia de sus obras. Con la ayuda y guía de sus herederos, los investigadores continúan colocando a JRJ en el lugar que le corresponde. El poema recién descubierto, que los lectores de ABC conocen hoy en primicia, descubre un camino casi místico que Juan Ramón inició después de la guerra, cuando en su voz dejó de hablar el yo y comenzó a hablar el mundo. Hasta llegar a Dios, en inminencia de amor. Y en la mejor tradición hispana, que tanta mística ha dado.

En Algún Día: Juan Ramón Jiménez: Dios deseado y deseante. ¦ Juan Ramón Jiménez.
Carta De Juan Ramón A Juan Guerrero Ruiz (1948).
El Dios poético de Juan Ramón Jiménez, por Rocío Bejarano y Joaquín Llansó.
Especial Juan Ramón Jiménez
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Poemas de amor. Anne Sexton.

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Título: Poemas de amor
Autora: Anne Sexton
Traducción de Ben Clark
COLECCIÓN: Linteo Poesía nº 17
ISBN: 978-84-96067-41-7
AÑO: 2009, 1ª ed.
PÁGINAS: 168
TAMAÑO: 14 x 22 cm.
PVP: 15 Euros

Anne Sexton viajó hasta las profundidades de su quebradizo estado de ánimo para rescatar las perturbadoras imágenes que trascienden la experiencia personal, reflejando los traumas de la sociedad acomodada que le tocó vivir. Fue poeta, madre, esposa y mujer, y no siempre por ese orden. Sus poemas de amor cantan a la pulsión indomable, al deseo insatisfecho y socialmente reprimido. Sexton, ante su depresión, escribió con mano firme. Una mano que, como ella dijo en un poema, vive sobre toda América.

 Balada de la masturbadora sola.

 

El final de la aventura es siempre la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te encuentra ausente. Horrorizo
a aquellos que están cerca. Estoy saciada.
De noche, sola, desposo la cama.

Dedo a dedo, ahora es mía.
Ella no está lejos. Ella es mi encuentro.
La sacudo como a una campana. Me reclino
en la enramada donde tú solías montarla.
Me tomaste prestada sobre las sábanas floridas.
De noche, sola, desposo la cama.

Toma, por ejemplo, esta noche amor mío,
en la que todas las parejas juntan
con giros compartidos, debajo, arriba,
el abundante dos en esponja y pluma,
arrodillándose y empujando, cabeza con cabeza.
De noche, sola, desposo la cama.

Salgo de mi cuerpo de esta forma,
un milagro molesto. ¿Podría
exhibir el mercado de los sueños?

 

Estoy extendida. Me crucifico.
Mi pequeña ciruela fue lo que dijiste.
De noche, sola, desposo la cama.

Entonces vino mi rival del ojo morado.
La mujer de agua, alzándose en la playa,
un piano en la punta de sus dedos, vergüenza
en sus labios y un discurso de flauta.
Y yo era la escoba de las rodillas pegadas.
De noche, sola, desposo la cama.

Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí igual que una piedra.
Te devuelvo tus libros, tu sedal.
El periódico de hoy dice que te has casado.
De noche, sola, desposo la cama.

Chicos y chicas son uno esta noche.
Se desabrochan blusas. Se bajan las braguetas.
Se quitan los zapatos. Apagan la luz.
Las trémulas criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente, bien saciadas.
De noche, sola, desposo la cama.

Del libro Poemas de amor, Ediciones Linteo, 2009.
Traducción de Ben Clark.


Críticas y Reseñas de Poemas de Amor de Anne Sexton  en Prensa. (gif)

Leer algunos Poemas de Amor de Anne Sexton (Trad. Ben Clark) (PDF)

Juan Manuel Roca gana el IX Premio Casa de América de Poesía Americana.

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El poeta colombiano Juan Manuel Roca (Medellín, 1946), ha ganado la  IX edición del Premio Casa de América de Poesía con su poemario Biblia de Pobres.


Naturaleza Muerta

Voy por la calle con mi maletín de antílope
Y mi billetera de becerro.
Calzo zapatos de toro
Y llevo un blusón rojo teñido en achote.
Toda mi ropa fue lavada por un secreto río
Y jabones de rosa.
En mis papeles rumora un viejo bosque,
Por momentos siento que
Se despereza la serpiente del cinturón.
Hay vestigios de clorofila en mis dientes.
Escribo con carboncillos de sauce.
Me pregunto qué trozo soy del paisaje.

Antología poética de Juan Manuel Roca.

Versos olvidados: José Emilio Pacheco.

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El poeta mexicano José Emilio Pacheco obtiene el  XVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Indeseable.

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

En A media Voz: Poemas de José Emilio Pacheco.

José Emilio Pacheco – La Jornada semanal.
Cincuenta años de escritor – Siempre.
En su setenta aniversario – Siempre.

Si Dios fuera Mujer. Mario Benedetti.

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Si Dios fuera Mujer

Mario Benedetti

 

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

 

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

 

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

 

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

 

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

 

Escrito por Alguien

30 Abril 2009 a 1:08

In Memoriam: Idea Vilariño.

con 3 comentarios

Muere la poeta uruguaya Idea Vilariño (18 agosto 1920, Montevideo – 28 abril 2009).

 

 

Quiero morir

Idea Vilariño

 

Quiero morir. No quiero oír ya más campanas.
La noche se deshace, el silencio se agrieta.
Si ahora un coro sombrío en un bajo imposible,
si un órgano imposible descendiera hasta donde.

Quiero morir, y entonces me grita estás muriendo,
quiero cerrar los ojos porque estoy tan cansada.
Si no hay una mirada ni un don que me sostengan,
si se vuelven, si toman, qué espero de la noche.

Quiero morir ahora que se hielan las flores,
que en vano se fatigan las calladas estrellas,
que el reloj detenido no atormenta el silencio.

Quiero morir. No muero.

No me muero. Tal vez
tantos, tantos derrumbes, tantas muertes, tal vez,
tanto olvido, rechazos,
tantos dioses que huyeron con palabras queridas
no me dejan morir definitivamente.

 

Escrito por Alguien

29 Abril 2009 a 16:06

Versos olvidados: “Viernes Santo”, de Jorge Guillén.

con un comentario

«Este cáliz apártalo de mí.
Pero si es necesario… ».
Y el cáliz, de amargura necesaria,
Fue llevado a la boca, fue bebido.
La boca, todo el cuerpo,
El alma del más puro
Aceptaron el mal sin resistencia.
Y el mal era injusticia,
Dolor
-Un dolor infligido
Con burla-
Y sangre derramada.
Todo era necesario
Para asumir aquella hombría atroz.
Era el Hijo del Hombre.
Hijo con sus apuros, sus congojas
Porque el Padre está lejos o invisible,
Y le deja ser hombre, criatura
De aflicción y de gozo,
De viernes y de sábado
Sobre cuestas y cuestas.
¿Por qué le abandonaste si es tu Hijo?
Y los cielos se nublan,
La tierra se conmueve,
Hay fragor indignado:
Todo ve la injusticia. ¿Necesaria?
También sufren los justos que condenan
El mal
Y rechazan su ayuda.

 

Pero el Hijo del Hombre sí la quiere.
Él es
Quien debe allí, sobre la cuesta humana,
Cargar con todo el peso de su hombría,
Entre los malos, colaboradores,
Frente a los justos que al horror se niegan.
Culminación de crisis,
A plenitud alzada.
Esta vida suprema exige muerte.
Ha de morir el Hijo.
Tiene que ser el hombre más humano.
También
Los minutos serenos transcurrieron.
Hubo días hermosos con parábolas.
Es viernes hoy con sangre:
Sangre que a la verdad ya desemboca.
Y entonces…
Gemido clamoroso de final.
Un centurión ya entiende.
Lloran las tres Marías. Hombre sacro.
La Cruz.
 
 
 
 
 
 

 

Autor: Jorge Guillén. Extraído de: ”Dios en la poesía actual” (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1976, ed. Ernestina de Champourcin).

Escrito por Alguien

10 Abril 2009 a 10:53