Algún día en alguna parte

Haruki Murakami recibe la Orden de las Artes y las Letras.

Posted in Noticias by Alguien on 4 diciembre 2009

El Consejo de Ministros ha concedido la Orden de las Artes y las Letras de España al escritor japonés Haruki Murakami en reconocimiento a la personalidad creativa de una “originalísima voz narrativa”, creadora de una obra que se ha convertido en un destacado referente de la literatura contemporánea.

Nota de Prensa Ministerio de Cultura (PDF)

Literatura Japonesa para este verano. [La Transversal]

Posted in Andanzas by Alguien on 13 julio 2009

Al éxito de Murakami se unen otros autores. El profesor de Literatura Japonesa Carlos Rubio nos recomienda “El pais de nieve” de Kawabata y “Kokoro” de Soseki para leer este verano.

 

Fuente: RTVE.

Celebración de las letras japonesas.

Posted in Artículos, Libros by Alguien on 13 julio 2009

La reedición de Heike Monogatari – obra del período medieval – y de Kokoro – novela de comienzos del siglo XX – invita al reencuentro con una narrativa que va más allá de las modas y las urgencias de la actualidad.

Texto: Anna-Kazumi Stahl. © LA NACION – Buenos Aires, 12.07.2009.

Es un privilegio escribir un texto que invita al disfrute: la reedición de literatura japonesa en español es causa para celebrar. Es un emprendimiento de la editorial Del Nuevo Extremo, que permite que títulos publicados por Gredos lleguen nuevamente a nuestras manos. Han comenzado por dos obras: una del período medieval, Heike Monogatari (o El cantar de Heike), muchas veces comparada con la monumental El relato de Genji (del 1008-1011) aunque referida a temas más bélicos que amorosos, y Kokoro, de Natsume Soseki (1867-1916), cuya narrativa fue fundadora de la novela moderna en Japón. Luego de estos títulos, prometen otros más: hay un sostenido interés en la literatura y la cultura japonesas por parte de los lectores, y esto ayuda a que se puedan leer textos más allá de los best sellers de la actualidad.

Cuando recibí la invitación a escribir sobre estas reediciones, me resultaba difícil dar con la manera de tratarlas en un mismo texto. A primera vista, son libros demasiado diferentes.

Heike Monogatari, obra que surgió de la tradición oral, narra la violenta puja por el poder entre dos clanes feudales en el Japón del siglo XII. Fue transcripta recién dos siglos más tarde, en 1371. En cambio, Kokoro (literalmente “corazón” o “sentimiento genuino”), publicada en 1914, es una novela moderna, narrada en primera persona por dos narradores diferentes (el joven estudiante en las primeras dos partes y el Sensei en la tercera), que explora temas íntimos y abstractos como el egotismo y la soledad del individuo en la sociedad moderna industrial y, sin rechazarla, reevalúa con escepticismo la rápida occidentalización en Japón al comienzo del siglo XX. ¿Qué tiene que ver una obra con la otra y en ese caso, cómo tratarlas juntas? Desde ya que, para estudiarlas en detalle, habría que describirlas por separado, pero ¿hay algún punto de resonancia que las vincule?

De hecho, a pesar de diferir en la temática y las cuestiones formales, ambos textos surgieron en medio de profundas transiciones en la historia y la cultura japonesas. No sólo son artefactos que dan testimonio de aquellas convulsivas metamorfosis, sino que justamente estas dos obras han sido reconocidas posteriormente por haber abierto paso a nuevos rumbos. En ese sentido, los dos son textos valorados por su función innovadora, casi iniciática de nuevas formas, no sólo en la literatura sino también en la cultura. Captaron lo novedoso en el horizonte nacional y le dieron una forma estética que perduró en la historia e incluso estimuló nuevas creaciones en la misma línea.

Heike Monogatari captó la llegada de la clase samurái y sus valores particulares al centro del escenario nacional, además de situar su eje conceptual en la ley budista primordial, la de la fugacidad de todo en la vida. Relevante para su época al punto de calificar como visionaria, esta obra ha demostrado una capacidad de resultar pertinente y vital también en épocas posteriores: es fuente para obras de la ópera Noh (siglo XIV), para el teatro clásico Kabuki y el de marionetas (siglo XVII), para los cuadros y grabados de los siglos XVII – XVIII. Vale la comparación con las epopeyas antiguas de Occidente, como La Ilíada de Homero o La Eneida de Virgilio, o las épicas medievales europeas, como La canción de Roland o el Cantar de mio Cid. No sólo se trata de una obra maestra del arte narrativo en su momento histórico, sino que, al generar todo tipo de inspiración, demuestra una relevancia cultural capaz de superar los límites de periodicidad y los de género o “rango” estético. En el siglo XX, Heike Monogatari inspiró a prosistas tan renombrados como Akutagawa y Kikuchi; en 1950 una versión elaborada por Eiji Yoshikawa salió serializada en los diarios. Fue llevada al cine por realizadores tan diferentes como el refinado Kenji Mizoguchi (Ugestu, La vida de Oharu) y el más audaz y posmodernista Takeshi Miike, cuyo Sukiyaki Western: Django (2007) toma la derrota final de los Heike como trasfondo. También en el film Kwaidan (1964, Masaki Kobayashi), basada en la recopilación de Lafcadio Hearn, los fantasmas de los Heike visitan a un cantante ciego para que les recite el Monogatari y dé consuelo a sus almas.

Kokoro, por su parte, como también las demás novelas de Soseki, es célebre por haber abierto el camino de una narrativa japonesa capaz de lidiar con el conflicto de valores al comienzo del siglo XX, cuando una conciencia moderna y occidentalizada irrumpió en una sociedad tradicionalista regida por rígidas estructuras verticales. En ese sentido, Soseki ofrece la inauguración de la novela moderna japonesa, innovación que dará su fruto también en la evolución posterior con autores como Tanizaki, Kawabata, y otros. De hecho, el premio Nobel Oé dijo que admira a Soseki por haber creado una nueva sensibilidad humanista y hasta el controversial Haruki Murakami lo nombra entre sus lecturas predilectas, pobladas de autores no japoneses como Fitzgerald, Carver y Manuel Puig. En ese sentido, Heike Monogatari y Kokoro son dos obras disímiles que comparten un mismo carácter: las suyas son las voces que inauguraron épocas nuevas y ejercieron – ejercen aún hoy – una influencia vital y perceptible en artistas posteriores.

La palabra monogatari significa relatos y Heike refiere al poderoso clan (de nombre familiar Taira) que ascendió hasta la cima de influencia sobre el poder nacional durante el siglo XII, cuando logró engendrar a un heredero al trono imperial. No obstante, cayó con velocidad y violencia, derrotado por el clan rival, los “Genji” (de nombre familiar Minamoto), quienes tomaron entonces control del país y dieron inicio a lo que iba a ser un período de casi siete siglos de dominio de los guerreros samuráis.

Durante el siglo XIII, los biwa-hoshi (cantantes ciegos, normalmente monjes, que tocaban el laúd japonés biwa al cantar) rememoraban los sucesos del siglo anterior y esos relatos, de transmisión oral, serían refundidos y organizados en el siglo XIV. Si bien el texto ha servido como fuente de información histórica, los elementos narrativos lo ubican en el campo de la literatura: los personajes (tanto los samuráis como las damas y las cortesanas) nos llegan con una vitalidad y una precisión inolvidables, el lirismo de las voces en pena y la fuerza de la línea argumental hacen que las escenas de estrategias, triunfos enviciados y persecución se enhebren con una tensión cada vez más dramática hasta llegar al máximo enfrentamiento final. La versión escrita data del 1371: son 12 libros breves más un Epílogo que algunos tratan como un texto sagrado. De hecho, toda la obra tiene algo de plegaria, pues uno de los propósitos de cantarla era calmar las almas en pena luego de tan calamitoso conflicto nacional.

Este aspecto ritual de la palabra lírica o literaria – como un homenaje capaz de calmar las penas de los muertos en batalla – es un concepto íntimamente japonés y resuena con las creencias budistas basadas en el renacimiento de las almas y la ley de retribución kármica. La creencia mantiene su firmeza aún hoy: los cangrejos de la zona costera donde sucedió la última batalla en 1185 se llaman cangrejos Heike, y la superstición sostiene que portan las almas de los caídos, que aún no se desvincularon del sitio. Esta idea ritual de repetir una historia para acordar paz para las almas otorga un tono de inmediatez, casi de urgencia, a los versos, por lo que cada episodio conmueve y comunica una empatía profunda.

En toda la obra hay ecos de la ley budista de la fugacidad y lo ilusorio de todo lo que existe en el mundo material. Esta dimensión religiosa que es cultivada en Heike Monogatari llega sin tonos dogmáticos, con delicadeza lírica y muchas veces a través de imágenes sensoriales o personajes vívidos.

Si bien las escenas de acción resultan vívidas, los personajes individuales son memorables. En el centro está el vil Kiyomori, poderoso como señor feudal. La primera mitad de la obra lo sigue mientras (al estilo de un Ricardo III de Shakespeare) despliega todo tipo de violencias e intrigas para lograr captar el poder imperial. Vemos también a sus contrincantes, los del clan rival Genji, encarnados en esta obra por el trío de parientes: el formidable Yoritomo, su hermano Yoshistune y el primo Kiso no Yoshinaka. Estos nombres resuenan para el japonés como lo deben de hacer el Rey Arturo, Ulises o Aquiles en otras culturas.

Uno cierra el libro con la sensación de sentir retumbar las voces estridentes de los personajes. Parecen vivir más allá del marco temporal o geográfico de la historia. De hecho, la reescritura de ciertos episodios en el Heike Monogatari llevó a la creación de narrativas modernas: Akutagawa escribió una versión moderna del relato que trata el exilio de Shunkan, monje y víctima de los arranques de crueldad de Kiyomori. En Heike Monogatari, Shunkan es el desterrado que carece de orientación y anclaje. Quizás sea la figura que encarna esta época moderna de cambio tan veloz hasta de parecer vertiginoso.

En un diario personal datado en los primeros años del siglo XX, el autor de Kokoro, Natsume Soseki, critica no la modernización sino el exceso de idealismo ciego y poco pensante. Si bien era claro que Japón podía absorber lo occidental, Soseki dudaba de que lo pudiera digerir. A esta inquietud responde con sus novelas. En vez de imitar la novela occidental con el agregado de elementos japoneses, Soseki desarrolla un lenguaje distinto y construye una narrativa innovadora, capaz de tratar tanto la nueva sensibilidad como el modo tradicional de los japoneses.

Kokoro (1914) es una obra del período maduro del escritor; muchos la consideran su obra maestra. Muestra un Japón en plena transformación desde la capital. A través de dos personajes, un hombre mayor amargado y taciturno (al que lo llaman Sensei o “maestro”) y el joven estudiante, la novela explora la brecha entre las generaciones en el período de la modernización. Grandes temas surgen de las diferencias entre los dos: la responsabilidad o la culpa en relación con el deseo liberado, el egocentrismo que reside en el centro o corazón del ser humano.

Ambos personajes evolucionan a causa de su mismo contraste. Llegamos al dramático fin del misterio que tanto marcaba la figura de Sensei, mientras el Japón de épocas anteriores al siglo XX evanece, y el joven asume responsabilidad como heredero intelectual o espiritual de sus mayores. Sensei le escribe: “¿voy a intentar abrirme yo mismo el corazón y verter su sangre en tu cara. Si con ella puedes concebir una nueva vida? estaré contento”. Como una versión en vida de aquella transferencia entre maestro y jóvenes, Soseki fue un gran mentor para otros autores del mismo período, incluso Akutagawa y Kume.

El trabajo del traductor merece un comentario aparte: Carlos Rubio debe de ser el más destacado traductor de obras clásicas japonesas al español. También ha contribuido muchísimo en esta tarea Antonio Cabezas, desafortunadamente fallecido el año pasado luego de muchas décadas de logros. Rubio, en equipo con Rumi Tani Moratella (colaboradora también para traducir el Kojiki, primera obra literaria del Japón), dan un “son” auténtico al Heike Monogatari ; el lenguaje suena fluido y natural, el tono enérgico o refinado según exige el contexto narrativo. Esta versatilidad se destaca en la versión de Rubio del discurso urbano e intimista en Kokoro.

Con estas traducciones recibimos prólogos abarcadores que proveen una sólida orientación histórica y cultural, con el agregado de glosarios de las palabras en el original japonés, diagramas para seguir los linajes familiares y los árboles genealógicos, hasta planos de los espacios domésticos para mejor visualizar la acción dramática. Lingüista e investigador, Rubio escribió el tratado amplio: Claves y textos de la literatura japonesa (Cátedra, 2007). Es de esperar que siga contribuyendo a la traducción de más literatura moderna japonesa.

Más información:
Ficha del Libro: Heike Monogatari (o El cantar de Heike) (Nota PDF)
Ficha del Libro: Kokoro , de Natsume Soseki (Nota PDF)
Leer Genji Monogatari.
‘Genji’ Y ‘Heike’, novelas del antiguo Japón.
Crítica: Genji en “deshabillé
Fragmento Literario: Kokinshuu. La antología imperial.
Crítica: La epifanía de los guerreros.
El yin y el yang de las letras japonesas.

Los Mejores Libros de 2008 de Algún día en alguna parte.

Posted in Libros by Alguien on 31 diciembre 2008

Durante estos últimos días hemos repasado las típicas listas de los mejores libros de 2008 según el criterio de los diferentes medios de comunicación, críticos, desconocidos y/o “sabios literatos”.  Para finalizar, les ofrezco mi humilde elección de aquellos cinco títulos que, sin considerarlos los mejores del año (el epígrafe de la entrada resulta sumamente engañoso), me atrevo a recomendar a mis amables lectores y ocasionales o despistados visitantes.

La relación, dentro de mis lecturas de este año 2008 aquí reseñadas, podría ser más extensa, pero por el momento, dada la dificultad, lo simplificaremos a un título por género. Como siempre, estoy abierto a vuestras sugerencias, votaciones y aportaciones.

Sabedor y dolido de no haber podido leer todo lo que hubiese deseado y, sin orden ni concierto, estos son los 5 libros de 2008 que recomiendo desde Algún día en Alguna parte:

 

 

1.- “Pacífico (Anagrama) de José Antonio Garriga Vela. (Narrativa en español).

2.- After Dark” (Tusquet) de Haruki Murakami. (Narrativa extranjera).

3.- “El viaje a la ficción” (Alfaguara) de Mario Vargas Llosa. (Ensayo).

4.- “Cuentos Esenciales” (Mondadori) de Guy de Maupassant. (Relato, cuento).

5.- “Poemas en Prosa” (Plataforma) de Pablo Picasso. (Poesía).

 

Los 10 Libros más destacados de 2008. (EFE)

Posted in Libros by Alguien on 27 diciembre 2008

Las obras de escritores consagrados como José Saramago, Ana María Matute, Carlos Fuentes y Haruki Murakami se cruzaron con los “best Sellers” de Carlos Ruiz Zafón, Ken Follet, J.K. Rowling y Stephanie Meyer, en un año en el que el fenómeno de la serie “Millenium” irrumpió en las librerías. Estos son diez de los libros publicados en 2008 que han sido noticia. (20/12/2008 | Marisa Montiel – EFE).

 

“Paraíso inhabitado” (Destino).

Ana María Matute.

Tras ocho años de silencio literario, la escritora catalana regresa con una novela en la que recrea de forma magistral la infancia de una niña de la burguesía española, a la que la autora le ha prestado algo de su forma de ver el mundo en la niñez, su gran imaginación y el amor por los cuentos. La autora de Olvidado Rey Gudú reivindica en este libro, presentado esta misma semana, la infancia y el poder de la imaginación y de la magia como armas para afrontar la vida. Paraíso inhabitado podría considerarse la culminación de una larga trayectoria literaria.

 

El viaje del elefante(Alfaguara).

José Saramago.

Un hecho histórico casi increíble: el regalo de un elefante asiático, que a mediados del siglo XVI le hizo el Rey Juan III a su cuñado, el archiduque Maximiliano de Austria, y que obligó al paquidermo a viajar desde Lisboa a Viena, le da pie al gran escritor portugués a reflexionar sobre la condición humana en su nueva novela, la más imaginativa de las que ha publicado el Premio Nobel de Literatura 1998. Saramago derrocha “imaginación y capacidad inventiva” en su nueva novela, de 240 páginas, que llegó a los lectores en español, portugués y catalán tras el verano.

 

Los hombres que no amaban a las mujeres(Destino).

Stieg Larsson.

El fallecido escritor sueco ha alcanzado primeros puestos en España, Italia, Estados Unidos y Francia con las dos primeras entregas de su serie Millenium, protagonizadas por el periodista Mikael Blomkvist y la hacker Lisbeth Salander. Una mezcla apasionante de denuncia social e intrigas criminales, que se convirtió en el fenómeno editorial del año con este libro y con La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. El escritor tenía pensados 10 libros cuando murió pero solo terminó 3, que él no vio publicados.

 

 

After dark”. (Tusquets).

Haruki Murakami.

Es la última novela de este japonés que se ha convertido en uno de los escritores más influyentes, traducido a 40 idiomas, y con una amplísima obra. Murakami, que suena desde hace años para el Nobel, construye en su última obra un juego poético que se mueve entre lo real y lo onírico. Un tiempo en el que se cruzan varias historias, como en cortes cinematográficos, y que se desvanecen al amanecer. Murakami vuelve a construir unas tramas cautivadoras sobre personajes solitarios que tienen encuentros o desencuentros accidentales, y en este caso es en medio de una ciudad, de noche.

 

Cuentos esenciales”. (Mondadori).

Guy de Maupassant.

Una edición canónica, por fin, de los cuentos esenciales de esta gran escritor naturalista francés, con una traducción totalmente nueva. Este bello volumen, de más de 1.300 páginas, incluye el setenta por ciento de relatos inéditos con doce ilustraciones en color de Ana Juan que recoge el espíritu misterioso de este autor, gran narrador naturalista francés discípulo de Flaubert. Se trata de una traducción totalmente nueva de todos los cuentos de este célebre autor del siglo XIX. El libro tiene un total de 140 cuentos ordenados cronológicamente.

 

 

“La muerte de Amalia Sacerdote” (RBA).

Andrea Camilleri.

A sus 83 años, Andrea Camilleri dejó constancia en 2008 de su ilimitada capacidad de contar historias publicando en español tres libros en el espacio de pocas semanas. Con La muerte de Amalia Sacerdote ganó el II Premio Internacional de Novela Negra RBA; el autor siciliano se apartó del género con una deliciosa fábula, El beso de la sirena (Destino), y además desveló los secretos de la mafia en Vosotros no sabéis (Salamandra). En La muerte de Amalia Sacerdote, el autor, harto del comisario Montalbano, pone a sus lectores a investigar.

 

“La voluntad y la fortuna” (Alfaguara).

Carlos Fuentes.

Cincuenta años después de La región más transparente, Carlos Fuentes volvió a la Ciudad de México con La voluntad y la fortuna, para ofrecer un retrato desolador y amargo de la sociedad mexicana y de la política, narrado con “esa visión crítica” que, según el autor, debe tener todo novelista. El mexicano, que acaba de celebrar su 80 cumpleaños, vuelve a tocar un tema recurrente en su literatura: la forma en que los hombres luchan por la hegemonía. Fuentes prepara ya Aquiles, obra que cuenta la historia del guerrillero colombiano Carlos Pizarro León Gómez.

 

 

“El país del miedo” (Seix Barral).

Isaac Rosa.

Isaac Rosa llevó a sus lectores hasta El país del miedo, una inquietante novela en la que presentaba un catálogo de los temores compartidos que dominan las sociedades modernas y condicionan la vida de sus habitantes. Este libro surgió de la necesidad de hacer una reflexión sobre el miedo ambiental. Isaac Rosa se propuso identificar esos “miedos contemporáneos”, determinar su origen y establecer a quién benefician. Otra de los escritores de la nueva hornada, la aragonesa Cristina Grande, dio el salto este año a la novela con Naturaleza infiel (RBA).

 

 

“El juego del ángel” (Planeta).

Carlos Ruiz Zafón.

La última novela de Carlos Ruiz Zafón salió a la calle con un millón de ejemplares, una tirada inédita en España, que se quedó corta para atender la demanda de sus lectores. Coincidió en las listas de ventas con Un mundo sin fin (Plaza y Janés), de Ken Follet, que en noviembre había superado el millón y medio de ejemplares. Como ha insistido su autor, El juego del ángel “no es una precuela, no es una continuación de La sombra del viento”. El libro salió a la venta el 16 de abril, unos días más tarde se publicó en catalán y luego se ha publicado en más de 50 países, con 40 traducciones.

 

 

“Harry Potter y las reliquias de la muerte” (Salamadra).

J. K. Rowling.

El séptimo y último libro de la serie de novelas del popular mago, con el que Rowling cerró la serie que empezó diez años antes, se alzó al primer puesto de la literatura infantil y juvenil en España en 2008. En el esperado libro se desvelan las numerosas incógnitas pendientes sobre sus protagonistas, especialmente Harry, pues su 17º cumpleaños implica el fin del encantamiento protector que lo mantiene a salvo. Otra saga célebre, la tetralogía de los vampiros de la estadounidense Stephanie Meyer, llegó también a su fin con Amanecer (Alfaguara).

 

“After Dark” de Haruki Murakami.

Posted in Libros by Alguien on 3 diciembre 2008

Título: After dark | Autor: Haruki Murakami | Editorial: Tusquets | Colección: Andanzas   | Género: Novela  Traductora: Lourdes Porta | Páginas: 248 | Publicación: 6 de Octubre de 2008 |  ISBN: 978-84-8383-101-4 | Precio: 17 €  

Leer el principio de “After Dark” (PDF)

 

Cerca ya de medianoche, Mari, sentada sola a la mesa de un restaurante, se toma un café, fuma y lee. Un joven la interrumpe: es Takahashi, un músico al que ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño profundo, «demasiado perfecto, demasiado puro». Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante; Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre una segunda interrupción: Kaoru, la encargada de un «hotel por horas», solicita su ayuda. Mari habla chino y una prostituta de esa nacionalidad ha sido brutalmente agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra vida y poco a poco empieza a distinguirse en la pantalla una imagen turbadora: una amplia sala amueblada con una única silla en la que está sentado un hombre vestido de negro. Lo más inquietante es que el televisor no está enchufado…

 

Eri y Mari, Takahashi y Kaoru, la prostituta china y su maltratador, Tokio by night y esas horas entre la medianoche y el alba en que todo se torna dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado… Murakami da una nueva vuelta de tuerca a su ya bien conocido universo: desde una distancia variable, como una cámara versátil, su mirada recorre escenarios habitados por personajes solitarios, reproduce encuentros accidentales que más parecen desencuentros, y capta una amenazadora pero difusa sensación de peligro que todo lo impregna, como la omnipresente música de fondo.

 

Con After Dark -cuyo título proviene de la pieza de jazz «Five Spot After Dark» [YouTube Link], de Curtis Fuller- el autor vuelve a deslumbrarnos con su estilo conciso, su sutil sentido del humor, su habilidad para construir tramas cautivadoras y escalofriantes, y su maestría para dar cuenta del escurridizo espíritu de nuestro tiempo.

 

“After Dark”, de Haruki Murakami –  Papel en Blanco.

After Dark”, de Haruki Murakami - La Bitácora del Tigre.

 

Criterios de lecturas.

Posted in Fragmentos by Alguien on 10 septiembre 2008

(…) “Leía mucho, lo que no quiere decir que leyera muchos libros. Más bien prefería releer las obras que me habían gustado. En esa época mis escritores favoritos eran Truman Capote, John Updike, Scott Fitzgerald, Raymond Chandler, pero no había nadie en clase o en la residencia que disfrutara leyendo a este tipo de autores. Ellos preferían a Kazumi Takahashi, Kenzaburo Óe, Yukio Mishima, o a novelistas franceses contemporáneos. Así pues, no tenía este punto en común con los demás, y leía mis libros a solas y en silencio. Los releía y cerraba los ojos y me llenaban de su aroma. Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentía feliz.

 

A los dieciocho años, mi libro favorito era El centauro, de John Updike, pero cuando lo hube releído varias veces, perdió su chispa y cedió la primera posición a El gran Gatsby, de Fitzgerald, obra que continuó encabezando mi lista de favoritos durante mucho tiempo. Tomar El gran Gatsby de la estantería, abrirlo al azar y leer unos párrafos se convirtió en una costumbre, y jamás me decepcionó. No había una sola página de más. «¡Es una novela extraordinaria!», pensaba. Me hubiera gustado hacer partícipes a los otros chicos de tal maravilla. Pero a mi alrededor no había nadie que leyera El gran Gatsby. Dudo que lo hubieran apreciado. En 1968 leer El gran Gatsby no llegaba a ser un acto reaccionario, pero tampoco podía calificarse de encomiable.

 

Pese a todo, conocí a una persona que había leído El gran Gatsby, y nos hicimos amigos precisamente por ello. Se llamaba Nagasawa y estudiaba Derecho en la Universidad de Tokio, dos cursos por encima de mí.(…). Y nos hicimos amigos. Corría el mes de octubre.

Cuanto más conocía a Nagasawa, más extraño me parecía. A lo largo de mi vida, me había cruzado, había encontrado o conocido a muchas personas extrañas, pero jamás a nadie que lo fuera tanto. Leía muchísimo, más que yo, pero tenía por principio no adentrarse en una obra hasta que hubieran transcurrido treinta años de la muerte del autor. «Sólo me fío de estos libros», decía.

 

—No es que no crea en la literatura contemporánea, pero no quiero perder un tiempo precioso leyendo libros que no hayan sido bautizados por el paso del tiempo. ¿Sabes?, la vida es corta.

 

—¿Y qué escritores te gustan? —le pregunté.

 

—Balzac, Dante, Joseph Conrad, Dickens —me respondió al instante.

 

—No son muy actuales que digamos.

 

—Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos. ¡El mundo está lleno de mediocres! A la gente que vale la pena le daría vergüenza hacer lo que hacen ésos. ¿No te has dado cuenta, Watanabe? Los únicos medianamente decentes de toda la residencia somos tú y yo. El resto son basura”.

 

© Fragmento de “Tokio Blues” (Norwegian Wood) de Haruki Murakami. 

 

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