Algún día en alguna parte

Preguntas de un obrero ante un libro.

Posted in Poesía by Alguien on 28 julio 2011

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿a dónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.

Poema: Preguntas de un obrero ante un libro. [YouTube]
Autor: Bertolt Brecht.

Selección de poemas de Bertolt Brecht.

Quedarme en casa…

Posted in Poesía by Alguien on 7 mayo 2011

Quedarme en casa,
sumergida en los pliegues de las horas,
y no esperar a nadie.

Que los ojos escuchen
y se olviden del mundo.

Que me arrope el silencio
y respire en mi nuca
su suave indiferencia.

Que vivir sea esto,
sin palabras de aguja
ni rodillas de llanto,

con el tiempo desnudo al borde de la cama
y mi boca dormida en su tímido beso.

Autora: Ana Merino. De “Los días gemelos” 1997.

Nunca perseguí la Gloria…

Posted in Poesía by Alguien on 8 marzo 2011

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

Provervios y Cantares (Campos de Castilla)

Elogio del olvido.

Posted in Poesía by Alguien on 21 febrero 2011

¿A qué grabar un nombre en las paredes,
manchar con torpes trazos la blancura
deslumbrante, impoluta, de la nada?
¿A qué este vano empeño de ir dejando señales,
de escribir en la arena, a resguardo del viento,
las triviales miserias que conforman tu vida?
Sobre las tercas líneas que dibujan un rostro
ha de pasar la mano piadosa de los años
borrando letras, sílabas, palabras sin sentido.
El papel en que escribes volverá a estar en blanco.
¿Y habrá dicha mayor que no haber sido?

De “El Pasajero” (1992).
Autor: José Luis García Martín.

Poemas de José Luis García Martín – A Media Voz.
Café Arcadia – Blog de José Luis García Martín.

Juicio final.

Posted in Poesía by Alguien on 5 septiembre 2010

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. Escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

Por Blas de Otero.

Yo dejaré desde aquí.

Posted in Poesía by Alguien on 13 agosto 2010

Yo dejaré desde aquí
de ofenderos más hablando,
porque mi morir callando
os ha de hablar por mí.

Gran ofensa os tengo hecha
hasta aquí en haber hablado,
pues en cosa os he enojado
que tan poco me aprovecha.

Derramaré desde aquí
mis lágrimas no hablando,
porque quien muere callando
tiene quien hable por sí.

de Garcilaso de la Vega.

Eternidad.

Posted in Poesía by Alguien on 20 julio 2010

Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

Por Willian Blake. (Versión de Màrie Montand).

Poemas de William Blake en A Media Voz.

Canción de la vida solitaria. Fray Luis de León.

Posted in Poesía by Alguien on 6 julio 2010

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspes sustentado!

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,]
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.]

Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.

El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.

Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

Fray Luis de León.


Obras de Fray Luis de León en la Biblioteca Virtual Cervantes.

Poemas a la muerte. Emily Dickinson.

Posted in Poesía by Alguien on 11 junio 2010

De América siempre se dice que está obsesionada con el sexo y la violencia. Aunque esto podría predicarse de cualquier otro país y seguiría siendo cierto, sólo América es madre de Sylvia Plath, y eso, en poesía, cuenta. Sexo y violencia: respuestas humanas a la muerte. Y de la muerte es suma sacerdotisa también otra hija de América: Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830-1886).

“Retira tus Barrotes, Muerte -/ Deja entrar los Rebaños agotados/ cuyos balidos dejan de repetirse/ cuya errancia acabó -/ Tuya es la noche más serena/ Tuyo el Redil seguro”. He aquí la invocación casi satánica de Dickinson. Poemas a la muerte nos presenta a la maestra del género versionando todo un clásico de la literatura. Junto con el amor y Dios, la muerte es el tema estrella de todo lo escrito. Con una diferencia: amor o no amor, Dios o no Dios, morirnos nos morimos igual. Y Emily Dickinson, que hizo siempre lo que le dio la real gana, parecía encontrar esta inevitabilidad tiránica y, por tanto, bastante molesta. Para ella, el universo tenía los límites precisos de su voluntad, y la muerte no era tanto un acabamiento cuanto un obstáculo.

Cuenta la leyenda que la de Massachusetts se enterró en vida: empezó por no salir de casa y acabó por no salir de la cama. En un alarde de sociabilidad, escribía cartas. Hoy lo llamaríamos agorafobia, pero a mediados del siglo XIX era sólo una rareza. Es un buen adjetivo para Dickinson: rara. Como los diamantes perfectos o las mentes lúcidas: “Contempla esta pequeña Ruina -/ que impulsa todo lo que vive -/ tan vulgar como desconocido,/ su nombre es Amor -/ su ausencia es Aflicción -/ su posesión, Herida -/ En ningún sitio – salvo en el Paraíso / se encontrará un Equivalente”. Éstos tres son los jinetes del Apocalipsis según Dickinson, para quien el cuarto era probablemente la Vida misma. Porque la última gran heroína americana no le teme a la muerte, ni tampoco la desea especialmente: se limita a diseccionarla como una rana.

Es una pasión fría que recuerda al erotismo místico cristiano (“Mi Corazón, vacíalo de Ti -/ su sola Arteria -/ Comienza, y deja allí tan solo -/ la Fecha de Extinción”), aunque, en su mejor interpretación, Dickinson encarna a una Sibila de Cumas entre los evangelios y Dostoyevski: “El Suspense – es más Duro que la Muerte”.

Reina omnipotente del canon de Harold Bloom, Emily Dickinson rige la conciencia mortal de Occidente. A ella le debemos los dos versos más memorables (por irónicos, por verdaderos) jamás escritos sobre la muerte: “Puesto que no podía esperar a mi Morir -/ Él esperó por mí con gentileza”. (Para Dickinson, Muerte es Hombre y, para desgracia nuestra, todo un caballero.) A sus ochenta años, Bloom sigue enamorado de Emily como un quinceañero: de ella le gusta todo, y la mitad de ese todo la inventa, y la otra mitad la exagera. Pura idolatría. Pero en una cosa no se equivoca: Dickinson es más grande que Walt Whitman, más grande que América. Más grande, tal vez, que la muerte misma.

No era la Muerte, pues yo estaba de pie…

No era la Muerte, pues yo estaba de pie
Y todos los muertos están acostados,
No era de noche, pues todas las campanas
Agitaban sus badajos a mediodía.

No había helada, pues en mi piel
Sentí sirocos reptar,
Ni había fuego, pues mis pies de mármol
Podían helar un santuario.

Y, sin embargo, se parecían a todas
Las figuras que yo había visto
Ordenadas para un entierro
Que rememoraba como el mío
.

Como si mi vida fuera recortada
Y calzada en un marco
Y no pudiera respirar sin una llave
Y era como si fuera medianoche

Cuando todo lo que late se detiene
Y el espacio mira a su alrededor
La espeluznante helada, primer otoño que llora,
Repele la apaleada tierra.

Pero todo como el caos,
Interminable, insolente,
Sin esperanza, sin mástil
Ni siquiera un informe de la tierra
Para justificar la desesperación.

Ficha del Libro: Bartleby Editores.

Fuente: El Cultural.

Versos Olvidados: Francisco Brines.

Posted in Poesía by Alguien on 29 abril 2010

El escritor y académico español Francisco Brines (Valencia, 1932) obtuvo  ayer el XIX Premio Reina Sofía de Poesía 2010, el más prestigioso entre los poetas iberoamericanos.

Alocución pagana.

¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.

“Aún no” 1971.

Poemas de Francisco Brines.

Versos olvidados: Francisca Aguirre.

Posted in Poesía by Alguien on 23 marzo 2010

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo.

Posted in Poesía by Alguien on 17 marzo 2010

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué? no se por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
que inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribund
os.

Me sobra el corazón.

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

Miguel Hernández

Vivo sin vivir en mí …

Posted in Poesía by Alguien on 23 febrero 2010

… y de tal manera espero que muero porque no muero.


I

En mí yo no vivo ya
y sin Dios vivir no puedo
pues sin él y sin mí quedo
¿éste vivir qué será?
Mil muertes se me hará
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero.

II

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir
y así es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye mi Dios lo que digo
que esta vida no la quiero
que muero porque no muero.

III

Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.

IV

El pez que del agua sale
aun de alivio no carece
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero
pues si más vivo más muero?

V

Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento
háceme más sentimiento
el no te poder gozar
todo es para más penar
por no verte como quiero
y muero porque no muero.

VI

Y si me gozo Señor
con esperanza de verte
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero
muérome porque no muero.

VII

Sácame de aquesta muerte
mi Dios y dame la vida
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero
que muero porque no muero.

VIII

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡O mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero
vivo ya porque no muero?

“Coplas del alma que pena por ver a Dios” de San Juan de la Cruz.

Portal de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes consagrado a San Juan de la Cruz.
Poesías, San Juan de la Cruz en el Centro Virtual Cervantes.

Versos olvidados: Juan Antonio Masoliver Ródenas.

Posted in Poesía by Alguien on 4 febrero 2010

Juan Antonio Masoliver Ródenas (Barcelona, 1939) ha sido catedrático de literatura española y latinoamericana de la Universidad de Westminster de Londres. En la actualidad vive en El Masnou. Es crítico literario del suplemento Cultura/s de La Vanguardia de Barcelona. En México es o ha sido colaborador, entre otras publicaciones, de Vuelta, La Jornada Semanal, Letras Libres, Fractal y Crítica. Una amplia recopilación de artículos y ensayos sobre literatura española y mexicana ha sido recogida en Las libertades enlazadas (2000) y Voces contemporáneas (2004), respectivamente. Es autor de dos antologías de cuentos españoles contemporáneos, The Voices of Desire (1993) y, en colaboración con Fernando Valls, Los cuentos que cuentan (1998). Como narrador ha publicado los libros de relatos La sombra del triángulo (1996), La noche de la conspiración de la pólvora (2006) y La felicidad/El jardín de las jaulas (2009), y las novelas Retiro lo escrito (1988), Beatriz Miami (1991) y La puerta del inglés (2001). Ha traducido entre otros a Cesare Pavese, Giorgio Saviane, Carson McCullers, Djuna Barnes y Vladimir Nabokov. Su obra poética ha sido recogida en Poesía reunida (1999). Posteriormente ha publicado La memoria sin tregua (2002), Sònia (2008) y el libro de poemas en catalán, El laberint del cos (2008).

Y ahora permitidme

Y ahora permitidme que en la locura
adivine quién soy.

Un pobre ciego entre guijarros.

Mis pies pisan el mar sin barcas,

mi memoria me devuelve a mi madre

muerta
con su delantal de florecitas
entre dalias. Me mira con desprecio,

habla con la baba en la boca,

me enseña obscena un pecho

sin pezón. Y luego llega mi padre

con los zuecos en la mano,

entra en la casa pisando el lodo

del pasillo, ¿o es excremento?,

y va a la luz del comedor

con los cuadros de Miguel Villà

y de su hermano, y la golpea

hasta que sangra y me ciega

y me devuelve a la ceguera de hoy,

sin más infancia que un dolor

en la tetilla izquierda. La virgen

de los pezones llora en la capilla

de la cera. Dios, en la cruz,

se abandona a la agonía

eterna. Mi ceguera me hace feliz

entre guijarros de agua,

demente como mis pies

sin cuerpo.

Ahora que el corazón me duele como nunca…

Ahora que el corazón me duele como nunca,
como un espejo, sí, como un espejo
herido, como un sol incendiado o las cenizas
de sol en la mirada de lo que fue:
días de amor como dicen que son
en la penumbra los muebles de una alcoba,
sus espejos, los cuerpos que reposan
en la indolencia de un prado o de una cama.
Al pintar iniciamos la creación
de la realidad. El tiempo ignora este instante
de dicha, este dolor del lienzo
que revela el cuerpo que ahora duele
tanto porque es tan sólo el cuerpo
de un instante. Y está aquí, con nosotros.
Como el día del amor en el lienzo,
sin ventanas, ni luces, ni paisaje,
sólo este hondo dolor,
este abrazo que ahora, en el vacío,
es una herida, como las sombras
que dejan los muertos más queridos
en nuestros ojos. Y duele tanto
amarles. Y amarla duele más
porque está viva y no está aquí
y es feliz y ha olvidado mi abandono.

De “Los espejos del mar” 1998.

Juan Antonio Masoliver Ródenas

Antología poética en A Media Voz.

El falso extranjero. (Enrique Vila-Matas, Letras Libres)
El cartógrafo de lo imaginario. (Juan Villoro, La Vanguardia) PDF

Versos olvidados: Ensaladilla de Navidad.

Posted in Poesía by Alguien on 25 diciembre 2009

Ensaladilla de Navidad

José de Valdivieso (1974)


La ñora y la aceña,
madroños, la braña,
lueñes los rebaños,
añil la montaña,
armiños que añudan
piñas y castaña.
El gañán ordeña.
Gruñe y acompaña
al puño mañoso
la pezuña huraña.
La campiña tañe
zampoñas de caña.
Retoña la viña.
Pequeña, la araña
su pañuelo-enseña
ciñe a la espadaña.

La dueña, en escaño,
corpiños de laña,
el paño teñido
con alheña extraña,
hiñe en los barreños,
piñatas apaña,
cañutos aliña,
gañotes rebaña.
Bruñen ruiseñores
mañanas que empaña
la leña, gañidos,
cañada y cabaña.
Plañen añafiles:
—Señora y Compaña…
El Niño soñando
la ñorba.
Y España.

Extraído de “Gozos para la Navidad de Vicente Núñez” (1984)

Autor: Pablo García Baena.


13 Diciembre 2009. Homenaje a Antonio Machado.

Posted in Memorias, Poesía by Alguien on 13 diciembre 2009

El día 13 de diciembre Antonio Machado recita y habla en la red. Decenas de blogs españoles y latinoamericanos se han adherido.  Si te apetece, súmate a la iniciativa y copia en tu blog un poema o un texto de Antonio Machado, o escribe sobre él, el día 13 diciembre. Consigamos una jornada machadiana masiva.

Porque sí, sin conmemoraciones, sin aniversarios, por la obra literaria y el legado ético de Antonio Machado.


Yo Buscaba A Dios Un Día.
Descubierto, en 1989, por la profesora María Luisa Lobato

I

Yo buscaba a Dios un día.
¿Dónde estás que no te veo?
Era una voz que decía:
Creo.

Tengo en mi pecho clavado
Un dardo tuyo, Señor.
Me heriste y he blasfemado
Por amor.

II

La muerte ronda mi calle
Llamará.
¡Ay, lo que yo más adoro
se lo tiene que llevar!

La muerte llama a mi puerta.
Quiere entrar.
¡Ay! Señor, si me la llevas
ya no te vuelvo a rezar.

¡Ay!, mi corazón se rompe
de dolor.
¿Es verdad que me la quitas?
No la quites, Señor.

Una mañana dorada
de un día de primavera
vi sentada la muerte a su cabecera.

Quiero amarte y sólo puedo
blasfemar y aborrecer,
mátame la fe del miedo
del poder.

III

Tengo en mi pecho clavado
un dardo tuyo, Señor,
me heriste y he blasfemado
por amor.

Señor, Señor, yo te llamo
¿Dónde estás que no te veo?
Voz que en el desierto clama
dice: Creo y creo, creo.


Corona & Coronilla. Paul Valéry.

Posted in Libros, Poesía by Alguien on 4 diciembre 2009

Poeta de gélida perfección, Paul Valéry (1871-1945) cayó fulminado, al final de sus días, por una suerte de amor fou terrible y total. Su musa, 30 años menor, acabó abandonándole. Dos meses después, Valéry moría dejando un conjunto de 150 poemas inéditos, Corona & Coronilla, rescatados en Francia el año pasado y que lanza ahora Hiperión en versión del propio editor, Jesús Munárriz. El Cultural rescata su historia y anticipa los versos más encendidos.

Amor hasta la víspera de la muerte. El poeta Paul Valéry vivió los últimos siete años de su vida una intensa y secreta historia de amor, que le colmó de ternura, de poesía y desgarro, por este orden. Su amada, Jeanne Loviton, novelista, independiente, culta y de ajetreada vida sentimental, le hizo tensar al poeta su vena más lírica y escribir al final de su vida centenares de poemas de amor, desconocidos e inéditos desde entonces. Muchos de ellos, hasta 150, han sido recogidos en el libro Corona & Coronilla (en español en el original), que publicará Hiperión en edición bilingüe dentro de unos días.

Él tenía 67 años y ella 35. Fue en París y en 1938 cuando se conocieron. Paul Valéry era ya por supuesto el gran poeta y el influyente pensador que fue, y Jeanne Loviton (“Jean Voilier” firmaba sus novelas) era una abogada divorciada, dueña de editoriales jurídicas y de un largo y documentado recorrido amoroso entre conocidos escritores de la época. De repente, todo cambia. Un Valéry distinto, otro hombre, bien lejano del agudo poeta cerebral, amante de disquisiciones filosóficas y científicas, se nos revela en Corona & Coronilla. Aquí está el Valéry enamorado y sensual, hipersensible, el hombre inseguro y temeroso de perder lo alcanzado:  “ oh triunfo de mi ocaso, que doras mi crepúsculo con mirada de amor”. Cuando Jeanne lo abandonó, siete años más tarde, para casarse con el editor Robert Denoël, acusado por cierto de colaboracionista y más tarde asesinado, el poeta sólo sobrevivió dos meses a su tristeza.

¿Por qué estos poemas de amor de Valéry han quedado hasta ahora descolgados de su bibliografía? Poco comprensible, porque los especialistas de Valéry conocían su existencia y, sobre todo, porque el poeta, con su lucidez intelectual intacta, los corrigió y dejó escrito que “hay buenas cosas en este montón, este pobre montón de horas devotas y cantarinas… Sí que valió la pena. Forma un conjunto como no hay otro, creo, en nuestra poesía”.

El editor y traductor de la obra, Jesús Munárriz, achaca el secretismo que rodeó la existencia de estos poemas a que “su musa fuera una persona conocida y muy controvertida, una mujer envuelta en escándalos -Celine incluso le acusó de ser cómplice del asesinato de su marido- y que además viviera mucho tiempo”. Lovitón murió en efecto en 1996, con 93 años.

Los originales de los poemas, muchos más de los que se publican ahora, (algunos han sido censurados por “excesivamente explícitos”, según el editor francés, que no tuvo fácil el permiso de su publicación) fueron subastados y vendidos a las universidades de Austin (Texas) y Keio ( Japón). Quedan, al parecer, miles de cartas que algún día verán la luz.

La publicación de Corona & Coronilla es pues un acontecimiento y dibuja de otro modo el retrato de un hombre siempre atento a su proceso mental y creador. Ni rastro de estos poemas en sus Cuadernos, ese gran diario intelectual -28.000 páginas- que el poeta fue escribiendo dia a dia, “entre la lámpara y el sol”, durante 51 años. Ahora sabemos que había más. Estaban ocultos sus poemas de amor, “tesoros ciertos que funden los cuerpos”.


IL DISPERATO

Lo que será, pronto ya no será;
mañana está muriendo en este mismo día:
detrás de mí, que perderé lo que amo,
huye en verdad el flujo del tiempo por venir.

Días que llegaréis, estáis ya concluidos,
gentes que naceréis, hijos que el amor siembra
en el futuro con colores de poema,
muertos estáis, pues viviréis superfluos.

La vida es rica en falsa pedrería;
si acaece que la hora te sonríe
detén a la esperanza, una vieja fulana:

bajo su maquillaje mira la eterna mueca,
retén tu boca, o teme que al llegar la mañana
descubras que has besado a una inmunda babosa.

A LA PROFUNDA ROSA...

Umbría y honda rosa, fragante gruta en sombra,
oh Rosa de placer, cuyo placer es llanto,
rosa húmeda a la espera de una caricia errante
por sus bordes de cáliz donde la carne es flor,

con tu agua deliciosa, oh blanda Rosa, embriaga,
hasta el divino exceso de la dicha animal,
a un corazón que huyendo de la horrible aventura
de vivir, el veneno de su extraño mal bebe…

Deja que en ti se fundan los labios favoritos
cuya labor tan tierna y sinuosa aviva
en ti cada vez más, siempre más dulcedumbre;

mientras que la belleza que te lleva palpita
y palpitante inspira una ternura hermana
que su suspiro llama y que se precipita…


LO SIENTO, AMOR, PERO NO…

Lo siento, amor, pero no, no son flores,
rosas no son, ni crespos crisantemos,
son versos que imaginan que me amas,
versos sin más, tontos como las lágrimas.

Lo siento, amor, no son flores, tampoco
claros diamantes ni piedras de color
para entibiarse con tu dulce calor;
son versos que a tu paso voy sembrando.

Los voy robando a esa punzante pena,
pena por ti que siempre hacia la noche,
no importa dónde esté, festivo el rostro,

se hinca en mi ser y lo hace estremecerse…
Ah si pudieran, tan pronto como se hacen,
huir de mi cabeza hacia tu corazón…

QUERIDO VENENO MíO

¡Querido veneno mío,
todo, todo en ti, la carne,
la profunda cabellera,
la Venus de tu garbeo
y la Psique de tu espíritu,
y el corazón que me entiende,
que parece responderme,
todo en ti, todo me quema,
me enloquece por unirme
a ese caudal de emoción!

ERA HERMOSA, CON UN CORAZóN LLENO…

Era hermosa, con un corazón lleno de contrastes:
le gustaban los patos, el amor, los pederastas
que llevan el correo en bandeja de plata.
Seguía los cursos de los Maestros, pero soñando
en una lección bien distinta,

en claridades menos austeras,
en tales enseñanzas de otras complementarias,
en tal saber, seguido en la sombra, de un suspiro.
Era tierna. Era dulce acurrucarse
voluptuosamente, como una gata, en Ella.
Ver cómo iba muriendo el día en su pupila
muy cerca, y esperar en silencio el amor.

DE TUS FRUTOS, OH JEANNE, FRESA…

De tus frutos, oh Jeanne, fresa, durazno, almendra,
conocemos el tierno y potente sabor:
son frutos que han crecido gracias a tu fervor,
que se aprietan, se muerden, se chupan, beben, besan.

El jugo de Ternura más el zumo de Amor,
mientras va canturreando el alma con el alma,
al exprimir tus frutos, uno brota, otro cae,
y tanto uno como otro en tu sedosa estancia.


José Luis Rey Cano. Premio Loewe de Poesía 2009.

Posted in Poesía by Alguien on 11 noviembre 2009

El poeta cordobés José Luis Rey ha ganado hoy el premio Internacional de Poesía Loewe, en su XXII edición, por su libro Barroco, mientras que el mallorquín Sergio Copete ha logrado el Premio a la Creación Joven con su poemario La ciudad de las delicias.

El premio a José Luis Rey (Córdoba, 1973), dotado con 20.000 euros y la edición de la obra en la colección Visor, y el concedido a Capote (Santa Ponsa, 1989), que percibirá 7.000 euros y la publicación del libro, ha sido dado a conocer hoy en el transcurso de un almuerzo al que acuden escritores y personalidades de todos los ámbitos.

País Poético en Rochester.

Cuando la tierra sea poesía
volaremos despiertos por detrás de las nubes
habrá una estrella en todos los tejados
y veremos las cosas que hasta entonces no vimos
la luna rubia baña los hoteles
hay una fiesta en el ático muchachas con los ojos de cerveza
bailar con ellas mientras se hunde el mundo
en la violeta claridad de junio
con monedas de espuma saltando en el bolsillo deseando volver
y contar la aventura a los amigos
mirad éste es el cielo
os haré un mapa con palabras verdes
aquí está la verdad aquí está la belleza cuidado con el bosque
seguid este camino para entrar en el oro
aquí está la ciudad donde es imposible morir
comprad su luz famosa
llamando a las ventanas llegar tarde después
nuestra vida empapada por la lluvia naranja
ya lo veis ya lo veis
os dije que podíamos cantar
y entraremos cansados de volar
en una casa llena de manzanas
donde todo es muy lento y el mar aún no ha nacido
todo eso será cuando vivamos
cuando la tierra sea poesía

(De La luz y la palabra, Visor, Madrid, 2001)

Poemas de José Luis Rey Cano.
Leer uno de los poemas de “Barroco” (PDF)

In Memoriam: Alda Merini.

Posted in Memorias, Poesía by Alguien on 2 noviembre 2009

Alda Merini (Milán, 21 marzo 1931-1 noviembre 2009)

La poetisa Alda Merini, de 78 años, considerada la última gran exponente de este género en Italia, ha fallecido en el hospital San Paolo de Milán tras una larga enfermedad, informaron los medios de comunicación.

Comenzó a publicar poesías con tan solo 15 años y su primer libro, La presenza di Orfeo (1953), obtuvo los aplausos de la crítica, que hablaba de una “niña prodigio”, que sin embargo tuvo grandes problemas en la escuela. Su vida y su obra están marcados por una alternancia entre locura y lucidez, cómo se muestra en la que está considerada su gran obra La Terra Santa (1988), con la que ganó varios premios.

En otras de su obras, como Delirio amoroso (1989) e Il tormento delle figure, la poeta describe la perdida de los sentidos con el amor. El amor y el sufrimiento que conlleva será también el tema de libros como Vuoto d’amore (1991) o Ipotenusa d’amore (1992).Otras de sus obras son La pazza della porta accanto (1995), Folle, folle, folle d’amore per te (2002) y sus últimos trabajos se publicaron en 2003, Più bella della poesía è stata la mia vita, y 2005, Nel cerchio di un pensiero (teatro per voce sola).

En 1996 había sido propuesta para el premio Nobel de Literatura, una candidatura apoyada sobre todo por el premio Nobel italiano Dario Fo.


Locura, mi joven y gran enemiga,
algún tiempo te llevé como un velo
en mis ojos, al conocerme apenas.
De lejos me viste, como blanco tuyo
y pensaste que yo sería tu musa;
cuando empezó la pérdida de dientes,
que aún me aflige entre tanto despojo,
compraste la manzana del futuro
para darme el fruto de tu fragancia.

**********************************

El Manicomio es una gran caja de resonancia
y el delirio se vuelve eco,
medida el anonimato,
el manicomio es el Monte Sinaí,
maldito, en el que recibes
las tablas de una ley
que los hombres no conocen.

Carta de amor

Escribe una carta de amor solamente
que tenga la semilla de un gran suspiro
y después olvídala en la memoria
para que yo la pueda escuchar.
De noche, cuando duermes,
aunque tú no lo sabes, vengo a buscarte:
mi límite frío de sueño
se compagina con el tuyo,
vivimos sobre dos desiertos
que al atardecer se transforman en colinas
y desnudo mis senos en la noche
ansiosa de que tú los mires.

Página oficial de Merini.

Versos olvidados: José Antonio Muñoz Rojas.

Posted in Poesía by Alguien on 29 septiembre 2009

In Memoriam: José Antonio Muñoz Rojas.

Yo no sé desear más que la vida…

Yo no sé desear más que la vida,
porque entre las victorias de la muerte
nunca tendrás la grande de tenerte
como una de las suyas merecida

y porque más que a venda y más que a herida
está mi carne viva con quererte,
e igual mi corazón que un peso inerte,
halla su gravedad en tu medida.

¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado,
ni en el pecho, la vena o la palabra,
y a lo mejor en valle, fuente o roca!

¡Corazón prisionero y emigrado,
que con cada latido el hierro labra,
y que convierte en sueño cuanto toca!

Antología poética  en A media voz.

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