Algún día en alguna parte

La voz entera de Benedetti.

Posted in Artículos, Memorias by Alguien on 24 mayo 2009

Son muchos los jóvenes que saben de memoria poemas de Mario Benedetti, son muchas las jóvenes que cantan canciones basadas en poemas de Benedetti; son muchos los críticos que estudian su poesía y su admirable prosa. Dedicamos este número a su memoria y, como Saramago, pedimos que la lectura de su obra sea la rotunda forma de conservar entera su memoria. Lo recordamos como escritor, como hombre comprometido y fiel a sus ideas y convicciones, y como hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, como diría Machado. Completan el número una entrevista sobre Juan Rulfo, un ensayo de Augusto Isla sobre Epicteto, el estoico, “el mayor hombre de todo el paganismo”, así como un ensayo sobre Efraín Huerta y la actualidad de su obra.

Especial: Adiós a Mario Benedetti en Letralia.

Conozca la vida y obra de Mario Benedetti.

En Algún Día │Mario Benedetti.

In Memoriam: Mario Benedetti.

Posted in Memorias by Alguien on 18 mayo 2009

La fatídica noticia no ha tardado en llegar. Hace una semana los informes que llegaban desde Montevideo hablaban de un empeoramiento de la salud del escritor y ayer Mario Benedetti, que nació en la ciudad uruguaya de Paso de los Toros hace 88 años, murió en el Hospital Impasa de Montevideo por la enfermedad pulmonar que le traía y le devolvía del hospital en los últimos años. 

Hace algo más de una semana José Saramago escribía una entrada en su blog dedicada a Mario Benedetti: “Qué era, en verdad, Mario Benedetti, qué había sido él en toda su vida, mucho más que las múltiples profesiones ejercidas? Poeta. Entonces arranquemos sus poemas de la inmovilidad de la página y hagamos con ellos una nube de palabras, de sonidos, de música, que atraviesen el mar atlántico (las palabras, los sonidos, la música de Benedetti) y se detenga, como una orquesta protectora, delante de la ventana que está prohibido abrir, acunándole el sueño y haciéndolo sonreír al despertar”.  In Memoriam:

“Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida” 

Mario Benedetti

Conozca la vida y obra de Mario Benedetti.

En Algún Día │Mario Benedetti.

El Ocaso de la Tristeza.

Posted in Pareceres by Alguien on 14 mayo 2009

Texto: Salvador Elizondo. Publicado en La Máquina del Tiempo.

Es un hecho que la tristeza está condenada a desaparecer. Las situaciones que nos pone la vida moderna, especialmente la actividad incesante que genera y su altísima velocidad, dificultan cada vez más la percepción o la experiencia de este sentimiento que tuvo una vida fugaz (hablando en términos de literatura) en la conciencia o en la atención de los hombres. Cada día los tristes se vuelven más raros y si acertamos a encontraron con uno su condición de triste se nos mostrará como resultado de la multitud de constricciones que por todas partes amenazan su tristeza, y más que un triste veremos a un raro. Pero si la tristeza ha perdido el dominio de la literatura no así el del alma humana. Lo que pasa es que ya no hay tiempo ni fijeza de la atención para percibir esa modulación tan tenue del tono anímico cuando pasa de do mayor a re menor.

Tal vez por snobismo o por ignorancia se prefiere llamar neurastenia, depresión, spleen, melancolía, tedio, fatiga, mala digestión, tiempo nublado, blues a la simple y sencilla tristeza. Pero la neurastenia se cura con vitamina B, la depresión con vino, la fatiga con reposo, el spleen con carcajadas, la mala digestión con bicarbonato, el tedio y el mal tiempo se evitan con la televisión o en el cine, la melancolía se cultiva por su enorme valor y prestigio literario. Sólo la tristeza es incurable; pasa, pero llevándose consigo el secreto de su causa y el recuerdo de su efecto, sin dejar huella alguna de cuándo volverá. No atiende a su presencia ninguna circunstancia orgánica o exterior y la tristeza puede darse en cualquier sistema nervioso, en cualquier tubo digestivo y en cualquier día del año. Aunque no es impeditoria del trabajo cotidiano si es que éste existe, prefiere la cercanía de los ociosos y de los solitarios. La tristeza demasiado sociable o demasiado pública produce una impresión de impudicia y su manifestación, si no es a través de formas muy refinadas, denota un carácter afeminado en los hombres, frígido en las mujeres y vulgar y lastimoso en los artistas.

La tristeza propicia el cultivo de algunos géneros literarios; principalmente el del llamado “diario íntimo” o “confesiones”, que constituyen, por así decirlo, la forma que la vida secreta reviste para presentarse en público, ya que es un sentimiento que pone al ánimo en relación con cualquier cosa; una flor o una estrella convocan por igual este secreto común a todos; secreto a voces que es la sustancia de toda la literatura de confidencia. Como generadora de escritura, la tristeza parece ser un invento alemán. El sentimiento de Weltschmerz (dolor del mundo) inexplicable obtiene se expresión culminante en obras como Werther, cuyas páginas no solamente describen el sentimiento de tristeza sino que, en su momento, también la produjeron masivamente entre sus lectores. Pero Goethe no era triste. Era demasiado mundano y demasiado analítico para no contemplar la tristeza como algo exterior o ajeno a él y de considerarla con el mismo criterio con que analizaba una muestra geológica o un fragmento de estatua.

En el curso hacia la máxima subjetivización de la concepción original de Goethe la tristeza sufre las más inauditas metamorfosis -en prosa y en verso- a lo largo de todo el siglo diecinueve. La más evidente de las transformaciones es la del nombre, siempre impreciso, con que se la va conociendo, como si en esa inconexión entre el nombre y la cosa se cifrara su misterio o su explicación: mal de Werther, enui, spleen, tedio, caffard, clorosis, neurosis, etcétera, ninguno de los cuales expresa cabalmente la naturaleza del estado de ánimo que nombran mejor que él término original.

Entre Los sufrimientos del joven Werther y Tristesse d’eté la tristeza sigue el camino de toda la carne, pero en sentido contrario: en Goethe mata; en Mallarmé, paradójicamente, la tristeza es a la vez efecto (Brise marine) y causa (Tristesse d’eté) de la concupiscencia. Lo que para Goethe es un fenómeno, para Baudelaire será una sensación y para Mallarmé la sombra o la ausencia de una sensación.

Podría decirse que el defecto principal de la tristeza es su carencia de interés o de substancia. Los celos producen un Otelo; la ambición una Lady Macbeth; la sensibilidad exacerbada un des Esseinte, pero los tristes pueblan el inmenso territorio de la literatura en calidad de personajes ínfimos.

Tristeza por un día feliz.

Posted in Fragmentos by Alguien on 13 marzo 2009

“Vuelvo de Aubergenville. Hasta tal punto saciada de aire libre, de sol brillante, de viento, de aguaceros, de cansancio y de placer que ya no sé dónde estoy. Sólo sé que he tenido una crisis depresiva antes de cenar, en la habitación de mamá, sin causa normal o visible, pero cuyo origen era la tristeza de ver que se acababa este día maravilloso, de separarme completamente de su atmósfera.

 

Nunca he podido acostumbrarme a que las cosas agradables tengan fin. No me esperaba esta crisis de desesperación. Creía haber olvidado estas chiquilladas, pero ha ocurrido sin que me diera cuenta, sin que tampoco intentara combatirlo.

 

Los ojos se me cierran aunque no quiera. El día desfila a jirones por mi mente embrutecida, vuelvo a ver la partida en la estación bajo un chaparrón y un cielo gris; el viaje en tren con las bromas alegres, la impresión de que todo iba a salir bien este día, el primer paseo por el jardín con la hierba mojada, bajo la lluvia, y la brusca aparición del pequeño campo, la partida de ‘deck tennis’ antes de comer, la mesa de la cocina y el almuerzo muy animado y divertido, y luego todos han ayudado a fregar los platos, Françoise Pineau los secaba metódicamente, Job los ponía en su sitio, con la pipa en la boca. Jean Pineau ordenaba un tenedor y un plato al mismo tiempo; el paseo por la carretera de la meseta, a pleno sol, el chubasco recio y breve, mi conversación con Jean Pineau, el regreso al pueblo, el paseo hasta Nézel, bajo un cielo límpido, y un horizonte cada vez más amplio y luminoso, la merienda simpática con el chocolate sin azúcar e insípido, el pan, la mermelada; la sensación de que todos éramos felices, el regreso con Dense y Nicole, mis mejillas ardiendo; la hermosa cara de Jean Pineau enfrente de mí, con sus ojos claros y sus rasgos enérgicos, las despedidas en el metro y las sonrisas que expresaban el placer sincero y franco del día.

 

Todo esto me parece a la vez extrañamente cercano y extrañamente lejano. Sé que se ha acabado, que estoy aquí, en mi habitación, y al mismo tiempo oigo las voces, veo los rostros y las siluetas como si estuviese rodeada de fantasmas vivos. Es porque el día no es ya del todo presente y no es aún pasado. La quietud a mi alrededor bulle de recuerdos y de imágenes.”

Extraido de “Diario de Hélène Berr.

 

Ficha del Libro- Anagrama.

Los diarios de Hélène Berr · ELPAÍS.com.

 

Versos olvidados: Hoy estoy triste.

Posted in Poesía by Alguien on 4 diciembre 2008

Título: Poesía | Autor: Fernando Pessoa. | Editorial: Alianza Editorial. | Colección: Biblioteca 30 aniversario.| Género: Poesía. | Formato: Cartoné 180 x 1420 mm.  | Materias: 821. Literatura en lengua portuguesa. Historia y crítica. Obras. | Traductor: José Antonio Llardent. Prólogo de Antonio Tabucchi; álbum de César Antonio de Molina. | Páginas: 464. |  Fecha de publicación: 1º Ed. Marzo 1997. | ISBN: 84-206-6360-3.Precio: 22,50 €.   

Enfocarte- Nº 18: Especial Los poetas de Pessoa

 

Fernando Pessoa

Álvaro de Campos

Alberto Caeiro

Ricardo Reis

 

HOY ESTOY TRISTE, ESTOY TRISTE

Hoy estoy triste, estoy triste.
Alegre estaré mañana.
Lo que se siente consiste
En cosa que siempre es vana.

 

Sea lluvia, sol, pigricia,
Todo influye y nos transforma…
En el alma no hay justicia
Ni en la sensación hay forma.

 

Una verdad cada día…
Un mundo por sensación…
Estoy triste. Tarde fría.
Mañana, sol y razón.

 

Fernando Pessoa.

 

ETA asesinó ayer en Azpeitia (Guipúzcoa) al empresario Ignacio Uria Mendizábal

 

Tristezas Literarias.

Posted in Libros by Alguien on 11 noviembre 2008

El otoño llega cargado de angelitos grises y hojarasca literaria. La oscuridad, refugio natural de la tristeza, ha tomado la literatura, el arte, el cine, la música. Auster, Murakami, Almodóvar, Bacon, Björk y tantos otros garantizan lágrimas de rímel y negro riguroso. (Oleada de Tristeza. Artículo completo en Babelia)

Llorar después de leer – Babelia. 

Alberto Manguel – 08/11/2008

Ocho novelas muestran que cada tristeza tiene un tono, un vocabulario particular:

Sin la misericordia de Cristo.

Héctor Bianciotti.

La ingenua filosofía de nuestro tiempo quiere hacernos creer que la tristeza es equivalente a la desdicha y la melancolía a la depresión clínica. La generación del Prozac teme la soledad, la quieta contemplación del mundo. Héctor Bianciotti no busca la algarabía ni la euforia. Su terreno de observación son las vidas encapuchadas, tácitas, las discreciones aristocráticas y los pudores de lo cotidiano. Adelaida Marese, la gris heroína de esta novela, es, como aquella de Flaubert, un coeur simple que el narrador nos revela de sombra en sombra. “Nada nos brinda a tal punto la impresión de que todo se aleja”, escribe Bianciotti, “como permanecer impasible, tratando de mantenernos en pie, mientras los seres que más queremos, cuyas acciones hemos seguido hasta entonces con afecto, caen en la trampa ante nuestros ojos“. 

Nada.

Carmen Laforet.

Es sabido que “Nada ganó el primer Premio Nadal en 1944. El más de medio siglo que ha pasado desde su publicación no ha disminuido su incómodo poder; sólo nuestras circunstancias han cambiado. Sin embargo, las aventuras de Andrea en ese “País de la Desazón” que fue la Barcelona franquista resultan tan atrozmente convincentes hoy como entonces. Todo sigue una absurda lógica y una suerte de abrumador fatalismo. Todo ocurre en una atmósfera de opaca irrealidad, como en una larga y asfixiante pesadilla. Al relato alucinante corresponde la geografía de la casa miserable y gris, y la de la misma ciudad, enferma de guerra, y el mismo mundo. Ninguna situación acaba por resolverse plenamente, y ningún personaje se rescata del todo, ni siquiera (aunque así lo esperamos los lectores, más allá de la última página) la misma Andrea.

La Princesa de Clèves.

Madame de La Fayette.

 

Novela de Amor escrita contra el amor —contra el amor formal, el amor desamorado—, “La Princesa de Clèves” despoja a la narración cortés de sus caballerescas convenciones. Casada por voluntad de su madre con un príncipe a quien no ama, la princesa descubre el amor de otro hombre y se confiesa a su esposo. Pero la honrosa confesión trae consigo una secuela de desdichas. Madame de La Fayette fue brillante no sólo en las letras del siglo XVII sino también en su turbulento mundo político. Con gran precisión histórica, ambientó su novela en el siglo anterior al suyo, quizá para atenuar el escándalo de un personaje femenino que rehúsa acatar las convenciones sociales y de su sexo. Los lectores de su época entendieron el desafío que les lanzaba esta novela; hoy nos conmueven más su honestidad y su serena melancolía.

 

Las horas.

Michael Cunningham

 

La Tristeza tiene sus épocas y sus estilos: cada tristeza tiene un tono, un vocabulario particular. El spleen de fines del siglo XIX definido por Proust y Baudelaire no es la melancolía existencial de los años de posguerra y ésta a su vez no se asemeja al anunciado desasosiego de nuestro nuevo milenio. A través de tres narraciones de tristezas distintas (y que, sin embargo, se reflejan mutuamente), Michael Cunningham, inspirándose conscientemente en los ensayos narrativos de Virginia Woolf, explora una misma aterradora pregunta: ¿cómo justificar nuestras vidas ante nosotros mismos? Un joven enfermo de sida en el Nueva York contemporáneo, una Madame Bovary presa en los suburbios estadounidenses de los años cincuenta, y la propia Virginia Woolf en el último periodo de su vida londinense, protagonizan esta bellísima y desolada novela.

La decadencia del ángel.

Yukio Mishima

 

Cuatro novelas integranEl mar de la fertilidad”, uno de los ciclos narrativos más importantes de la literatura japonesa del siglo XX. La última es “La decadencia del ángel” (los traductores han preferido dar a la palabra japonesa “dios” el significado menos terrible de “ángel”), novela que Mishima acabó poco tiempo antes de suicidarse. “Completar esta larga novela”, escribió, “me hace sentir que he llegado al fin del mundo”. Concluyendo las últimas páginas, el lector también siente que ha sido testigo de un conmovedor ocaso. La prosa es meticulosa, afilada; la atmósfera, de una melancolía casi insoportable; el tono, funesto. En esta novela elegiaca, todo parece cerrarse en torno al viejo Honda quien sin embargo alcanza, solo y desesperanzado, “esa agudeza de los sentidos que logran pocos seres en este mundo, de vivir la muerte por dentro”.

Crónica de los pobres amantes.

Vasco Pratolini

 

La Florencia empobrecida de los primeros años del fascismo, cuando hombres y mujeres faltos de ilusión y de alimento trataban, a pesar de todo, de construir una vida no enteramente infeliz. Nada sucede, o al menos nada absolutamente dramático o insólito, salvo que los personajes van entretejiendo más y más sus angustias y frustraciones, y el tono del relato va haciéndose más denso y melancólico. Es sin duda una historia de amor, pero de las tristezas y amarguras del amor, no de su convencional regocijo. Pratolini logra dar a sus personajes una cierta calidad épica, como si el sufrimiento sólo bastara para redimirlos y volverlos heroicos. Si bien la novela obtuvo muy pronto la reputación de clásico del neorrealismo, fue la película de Carlo Lizzani la que en 1954 hizo que adquiriera fama mundial.

La prometida del señor Hire

Georges Simenon

Edgar Allan Poe sostuvo que el argumento más triste que la literatura podía ofrecer era la muerte del ser amado. Simenon propuso otro: el ser amado que, sin haber muerto, deja de vivir a los ojos de su amante. Ese sometimiento, ese abandono de la propia voluntad a la voluntad ajena, esa muerte en vida es el tema de una de las novelas más acabadas, más profundas de Simenon. Historia policial, social, psicológica, pero sobre todo historia de amor, narra las vicisitudes de una víctima nata, de una criatura imposible de amar. Pero el infame señor Hire es él, sí, por desgracia, capaz de amar, de amar desesperadamente, y ante esa pasión nada, ni siquiera su propia vida, cuenta. El mundo acongojado de Simenon, con sus pequeños dolores y minúsculas infamias, vidas olvidadas y sentimientos ocultos, alcanza en esta novela su más dolorosa, tristísima expresión.

Muerte en Venecia.

Thomas Mann

 

Varias ciudades compiten en aristocrática tristeza: Brujas, A Coruña, Glasgow y algunas pocas otras, pero sin duda la más triste de todas es Venecia. La búsqueda de la perfecta (y por lo tanto imposible) belleza, y de la juventud ansiada vanamente desde la cima de la vejez son temas obviamente clásicos; enMuerte en Venecia dejan de ser alegóricos y se convierten en las concretas tentaciones de cualquier ser humano. El protagonista descubre, como Fausto al final de su vida, que en estos campos amorosos los libros no le han enseñado nada. La visión de un bellísimo adolescente lo conduce irremediablemente a través de los laberintos de Venecia, mientras va entendiendo, paso a paso, que su último encuentro será con la muerte. Perfecta y concisa, esta breve novela de Mann define, quizá mejor que sus otras obras, la humana condición de la tristeza.

 

Depresiones.

Posted in Pareceres by Alguien on 10 octubre 2008

9 de octubre: Día Europeo de la Depresión.

 

Cartel Día Europeo Depresión (Pdf)

Díptico Día Europeo Depresión Pacientes (Pdf)

DED Manifiesto (Pdf) European Depression Day (EDD)

Más información: European Medical Association – SpainEuropa Press

Depresión: (Del lat. depressĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de deprimir o deprimirse.

2. f. En un terreno u otra superficie, concavidad de alguna extensión.

3. f. Período de baja actividad económica general, caracterizado por desempleo masivo, deflación, decreciente uso de recursos y bajo nivel de inversiones.

4. f. Psicol. Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.

 

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

 

“El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir; la única, en realidad”. 

Emile Cioran (un depresivo adorable).

Una canción deprimente.

Un libro deprimente.

Una película deprimente. [YouTube Link]

Una foto deprimente.

Una página web deprimente.

Una realidad deprimente

Una vida deprimente

Algún día…

 

Versos olvidados: Triste de Benedetti.

Posted in Poesía by Alguien on 28 agosto 2008

Testigo de uno mismo” (2008) es el nuevo libro del poeta uruguayo Mario Benedetti (1920). El libro se divide en tres partes, una primera compuesta de 80 poemas donde se mezcla el verso libre y la rima asonante, una sección segunda que alberga sus 20 ‘”Sonetos de un testigo” mientras que las últimas 30 poesías se agrupan bajo el título “Siembras y cosechas”, con una mayor flexibilidad de composición. El libro está escrito sin puntos ni comas, el autor usa la barra como sustituto de la puntuación. Recordemos su poema “Triste Nº 1


Por la memoria vagamos descalzos
seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
o sea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.

A la tristeza no hay quien la despoje
es transparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.

Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.

Vamos descalzos en peregrinación
triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.

El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina

Y allí rodeada de tus frágiles dogmas
de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.


Sobre la presentación del libro | El mundo.es | Yahoo! Noticias | BBC Mundo

En Algún Día │Mario Benedetti.

In Memoriam: 10 junio 1923.

Posted in Memorias by Alguien on 10 junio 2008

Retrato de Pierre Loti, por Henri Rousseau, 1891

Julien Viaud llamado Pierre Loti, (Rochefort 1850-Hendaya 1923), escritor francés.

“Era un crepúsculo de junio; había perfumes de flores en el cementerio, perfumes tan suaves, tan penetrantes, que me embriagaban; había guirnaldas de rosas sobre las tumbas y altas hierbas floridas sobre las que las falenas y las moscas bailaban sus corros ligeros. Todo me emborrachaba de deseos de vida y de amor, a mí, que estaba muerto.”

© “Tristeza”, (Deux morceaux de prose) de Pierre Loti [Música Impresa]

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