Algún día en alguna parte

Preguntas de un obrero ante un libro.

Posted in Poesía by Alguien on 28 julio 2011

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿a dónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.

Poema: Preguntas de un obrero ante un libro. [YouTube]
Autor: Bertolt Brecht.

Selección de poemas de Bertolt Brecht.

Quedarme en casa…

Posted in Poesía by Alguien on 7 mayo 2011

Quedarme en casa,
sumergida en los pliegues de las horas,
y no esperar a nadie.

Que los ojos escuchen
y se olviden del mundo.

Que me arrope el silencio
y respire en mi nuca
su suave indiferencia.

Que vivir sea esto,
sin palabras de aguja
ni rodillas de llanto,

con el tiempo desnudo al borde de la cama
y mi boca dormida en su tímido beso.

Autora: Ana Merino. De “Los días gemelos” 1997.

Nunca perseguí la Gloria…

Posted in Poesía by Alguien on 8 marzo 2011

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

Provervios y Cantares (Campos de Castilla)

Elogio del olvido.

Posted in Poesía by Alguien on 21 febrero 2011

¿A qué grabar un nombre en las paredes,
manchar con torpes trazos la blancura
deslumbrante, impoluta, de la nada?
¿A qué este vano empeño de ir dejando señales,
de escribir en la arena, a resguardo del viento,
las triviales miserias que conforman tu vida?
Sobre las tercas líneas que dibujan un rostro
ha de pasar la mano piadosa de los años
borrando letras, sílabas, palabras sin sentido.
El papel en que escribes volverá a estar en blanco.
¿Y habrá dicha mayor que no haber sido?

De “El Pasajero” (1992).
Autor: José Luis García Martín.

Poemas de José Luis García Martín – A Media Voz.
Café Arcadia – Blog de José Luis García Martín.

Noche humana.

Posted in Poesía by Alguien on 2 enero 2011

La noche, perseguida, se entró por mi ventana:

—Méteme por tus ojos, escóndeme en tu olvido;
aun tu cuerpo, entreabierto, puede muy bien guardarme,
antes de que se entregue al cerrado abandono
que ya está desciñendo tu ardiente vestidura.

Antes de que en el sueño sin voluntad de origen
la razón se te pierda solamente en el goce:
ocúltame, me buscan, traigo el olor a sangre
y tal vez el delito y la muerte es mi sombra…

Ocúltame, la tierra que hoy es carne y te invade,
casi ni piel sostiene, pero es tumba y memoria.
Yo voy desordenada y hasta el suelo me siguen
donde llevo mi aurora y su puñal agudo.

Pero mis sueños huelen al sudor de los hombres,
a sus crímenes ínfimos y a sus manos en llamas.
No pueden perdonarme que mi beso, en el lodo,
llegue donde no encuentra la ley su pensamiento.

Me acerco dolorida, no niegues tu desvelo.
Guárdame, como al trigo el agua se incorpora
y, en él, la flor engendra, que ha de ser paz del cielo.
Méteme por tus ojos, escóndeme en tu olvido…

******

Mi cuerpo estaba huyendo; buscándole a la noche
la falsedad de un ángel que fingiera un reposo;
la engañadora imagen de un nombre de ceniza
que en el alcohol o el sueño, sin amor, me incendiara.

Mi cuerpo estaba huyendo; por las desiertas calles
de una ciudad sin suelo resbalaba impreciso,
deteniéndose al paso vulgar de la inocencia
y escapando al contacto con ella, por mi angustia.

Mi cuerpo estaba huyendo. Sin vuelo y sin raíces,
se arrastraba en la inmensa bóveda de los tiempos,
donde mueren los sueños desunidos y aislados
y el aire, como un negro fantasma, los corona.

Junto al olor caliente del pescado podrido,
de la fruta marchita y el vinagre, en acecho
la mujer entregaba su cabello constante,
herido por las uñas y la ardiente saliva.

Mis manos se enredaban a la piel de los hombres
que, abiertos, derramaban sus entrañas sin fuego;
mis voces se mezclaban a la luz del cigarro
y a ese rumor más hábil que engendra la denuncia.

La delincuencia, en roce nocturno con la envidia,
sobre el cristal dormido de los blandos hogares
acercaba en mi rostro indagador y astuto,
para hurtar un consuelo que mi paz no alcanzaba.

Y la luna, gimiendo, se clavaba en el árbol,
con la burla precisa del nivel de su tiempo.
Golpe a golpe sonaban las plumas de mi espalda
y su navaja el aire, por mi espalda, blandía.

Mi cuerpo estaba huyendo. Sonaba una cadena
y en la puerta del cielo mis manos golpeaban:
— ¡Abrid, abrid, las sombras por dentro me persiguen
y las sombras de fuera mis manos acuchillan!…

Desperté estando muerto: Mis sábanas sangraban…

—¡Abrid, abrid! ¡Las sombras!…

La noche, perseguida, se entró por mi ventana
y era a la noche misma, a quien yo perseguía.

Poema: Noche Humana, de Jardín Cerrado (1946).
Autor: Emilio Prados.

 

Respuesta.

Posted in Poesía by Alguien on 10 diciembre 2010

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde…

Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente…

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

José Hierro. De “Alegrí a” (1947).


Hora tras hora, día tras día…

Posted in Poesía by Alguien on 26 octubre 2010

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña,
pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran.
Recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
en dónde, alma mía?

Por Rosalía de Castro.

Juicio final.

Posted in Poesía by Alguien on 5 septiembre 2010

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. Escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

Por Blas de Otero.

Síndrome de abstinencia.

Posted in Poesía by Alguien on 31 agosto 2010

No es tan tóxico ya: también caduca
el amor en la fecha señalada en su dorso.
Ya no es ese veneno
tan eficaz, ni acaso necesaria
la urgente sobredosis. Qué cualidad letal
la del amor filtrado en la memoria.

Regreso a las palabras y compruebo que nunca
se contagian o enferman con las fases
de mi intoxicación o mi delirio.
Siempre más sanas, siempre
a punto de ser dadas de alta y de dejarme
un poco más enferma. Y nunca simultánea
he sentido la fiebre en mi otro cuerpo,
el que tiene por vísceras palabras.

De “Carpe Noctem” (1996). Autora:  Aurora Luque.

Retirado en la paz de estos desiertos.

Posted in Poesía by Alguien on 3 agosto 2010

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Josef!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

Don Francisco de Quevedo y Villegas.

La Vida es Sueño.

Posted in Poesía by Alguien on 2 agosto 2010

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?


Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende
.


Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

La Vida es Sueño (Jornada III. Escena XIX).

Eternidad.

Posted in Poesía by Alguien on 20 julio 2010

Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

Por Willian Blake. (Versión de Màrie Montand).

Poemas de William Blake en A Media Voz.

Canción de la vida solitaria. Fray Luis de León.

Posted in Poesía by Alguien on 6 julio 2010

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspes sustentado!

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,]
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.]

Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.

El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.

Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

Fray Luis de León.


Obras de Fray Luis de León en la Biblioteca Virtual Cervantes.

Poemas a la muerte. Emily Dickinson.

Posted in Poesía by Alguien on 11 junio 2010

De América siempre se dice que está obsesionada con el sexo y la violencia. Aunque esto podría predicarse de cualquier otro país y seguiría siendo cierto, sólo América es madre de Sylvia Plath, y eso, en poesía, cuenta. Sexo y violencia: respuestas humanas a la muerte. Y de la muerte es suma sacerdotisa también otra hija de América: Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830-1886).

“Retira tus Barrotes, Muerte -/ Deja entrar los Rebaños agotados/ cuyos balidos dejan de repetirse/ cuya errancia acabó -/ Tuya es la noche más serena/ Tuyo el Redil seguro”. He aquí la invocación casi satánica de Dickinson. Poemas a la muerte nos presenta a la maestra del género versionando todo un clásico de la literatura. Junto con el amor y Dios, la muerte es el tema estrella de todo lo escrito. Con una diferencia: amor o no amor, Dios o no Dios, morirnos nos morimos igual. Y Emily Dickinson, que hizo siempre lo que le dio la real gana, parecía encontrar esta inevitabilidad tiránica y, por tanto, bastante molesta. Para ella, el universo tenía los límites precisos de su voluntad, y la muerte no era tanto un acabamiento cuanto un obstáculo.

Cuenta la leyenda que la de Massachusetts se enterró en vida: empezó por no salir de casa y acabó por no salir de la cama. En un alarde de sociabilidad, escribía cartas. Hoy lo llamaríamos agorafobia, pero a mediados del siglo XIX era sólo una rareza. Es un buen adjetivo para Dickinson: rara. Como los diamantes perfectos o las mentes lúcidas: “Contempla esta pequeña Ruina -/ que impulsa todo lo que vive -/ tan vulgar como desconocido,/ su nombre es Amor -/ su ausencia es Aflicción -/ su posesión, Herida -/ En ningún sitio – salvo en el Paraíso / se encontrará un Equivalente”. Éstos tres son los jinetes del Apocalipsis según Dickinson, para quien el cuarto era probablemente la Vida misma. Porque la última gran heroína americana no le teme a la muerte, ni tampoco la desea especialmente: se limita a diseccionarla como una rana.

Es una pasión fría que recuerda al erotismo místico cristiano (“Mi Corazón, vacíalo de Ti -/ su sola Arteria -/ Comienza, y deja allí tan solo -/ la Fecha de Extinción”), aunque, en su mejor interpretación, Dickinson encarna a una Sibila de Cumas entre los evangelios y Dostoyevski: “El Suspense – es más Duro que la Muerte”.

Reina omnipotente del canon de Harold Bloom, Emily Dickinson rige la conciencia mortal de Occidente. A ella le debemos los dos versos más memorables (por irónicos, por verdaderos) jamás escritos sobre la muerte: “Puesto que no podía esperar a mi Morir -/ Él esperó por mí con gentileza”. (Para Dickinson, Muerte es Hombre y, para desgracia nuestra, todo un caballero.) A sus ochenta años, Bloom sigue enamorado de Emily como un quinceañero: de ella le gusta todo, y la mitad de ese todo la inventa, y la otra mitad la exagera. Pura idolatría. Pero en una cosa no se equivoca: Dickinson es más grande que Walt Whitman, más grande que América. Más grande, tal vez, que la muerte misma.

No era la Muerte, pues yo estaba de pie…

No era la Muerte, pues yo estaba de pie
Y todos los muertos están acostados,
No era de noche, pues todas las campanas
Agitaban sus badajos a mediodía.

No había helada, pues en mi piel
Sentí sirocos reptar,
Ni había fuego, pues mis pies de mármol
Podían helar un santuario.

Y, sin embargo, se parecían a todas
Las figuras que yo había visto
Ordenadas para un entierro
Que rememoraba como el mío
.

Como si mi vida fuera recortada
Y calzada en un marco
Y no pudiera respirar sin una llave
Y era como si fuera medianoche

Cuando todo lo que late se detiene
Y el espacio mira a su alrededor
La espeluznante helada, primer otoño que llora,
Repele la apaleada tierra.

Pero todo como el caos,
Interminable, insolente,
Sin esperanza, sin mástil
Ni siquiera un informe de la tierra
Para justificar la desesperación.

Ficha del Libro: Bartleby Editores.

Fuente: El Cultural.

Mamá.

Posted in Poesía by Alguien on 2 mayo 2010

Mamá, yo quiero ser de plata.
Hijo, tendrás mucho frío.
Mamá, yo quiero ser de agua.
Hijo, tendrás mucho frío.
Mamá, bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!.

Federico García Lorca.

Versos Olvidados: Francisco Brines.

Posted in Poesía by Alguien on 29 abril 2010

El escritor y académico español Francisco Brines (Valencia, 1932) obtuvo  ayer el XIX Premio Reina Sofía de Poesía 2010, el más prestigioso entre los poetas iberoamericanos.

Alocución pagana.

¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.

“Aún no” 1971.

Poemas de Francisco Brines.

Versos olvidados: Francisca Aguirre.

Posted in Poesía by Alguien on 23 marzo 2010

Día Mundial de la Poesía 2010.

Posted in Andanzas by Alguien on 21 marzo 2010

El 21 de Marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, a instancias de la UNESCO, con el objetivo de “fomentar el apoyo a los poetas jóvenes, volver al encantamiento de la oralidad y reestablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes”, además de lograr que “el arte poético no sea considerado un arte caído en desuso, sino como una herramienta que permite a la sociedad reencontrar y afirmar su identidad”.

Y en este blog celebramos la efeméride, un año más, con una de las entradas más visitadas:  50 poemas populares para el Día Mundial de la Poesía.  Sin olvidar nuestros Versos Olvidados.

Mensaje de Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Poesía, 21 de marzo de 2010.

“Toda lengua tiene su poesía y cada ser humano posee las claves de su propia poética. Lo mismo en formas simples u ornamentadas, la poesía capta los aspectos de la experiencia humana más difíciles de traducir. La poesía expresa lo inefable, que constituye el fondo común del misterio humano.

En este Día Mundial de la Poesía 2010, recordemos que la poesía es un territorio universal donde los pueblos pueden encontrarse mediante palabras de todos los colores, ritmos y sonidos. Palabras que, cualquiera que sea la lengua de la que han brotado, van muy lejos en pos de una luz ligada a la esencia misma del ser humano, a la dignidad de cada persona.

Así pues, la UNESCO, que tiene por cometido la plena realización de “los principios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo” de los seres humanos, considera la poesía un recurso fundamental: todas las poéticas del mundo y de todos los tiempos contribuyen a descifrar el fulgor inexpresable de la condición humana.

Las Naciones Unidas han proclamado 2010 Año Internacional de Acercamiento de las Culturas. Para coordinar su celebración a lo largo de todo el año, se designó a la UNESCO organismo rector en el sistema de las Naciones Unidas. En el contexto de este Año Internacional, concebido como una plataforma para reactivar la diversidad cultural y dar nuevo impulso al diálogo entre las culturas, la poesía ocupa un lugar de honor, porque ofrece un vínculo singular para acercar a las culturas en un plano diferente, depurado de toda contingencia.

La poesía es un haz de resonancias universales. Pero es necesario que se la conozca mejor, que se la baje de su pedestal para que pueda simplemente ocupar su lugar en el centro de la vida. Para lograrlo, es preciso un mayor esfuerzo de compilación, análisis, publicación y traducción de las obras poéticas. Por medio de su nuevo proyecto para el bienio 2010-2011, titulado “Rabindranath Tagore, Pablo Neruda y Aimé Césaire, por lo universal reconciliado”, la UNESCO alentará especialmente todos los medios pluridisciplinarios que vuelvan más accesible la poesía y le confieran más resonancia, bajo la conjunción de esos tres grandes poetas.

La diversidad poética nos brinda otra manera de dialogar. Nos permite descubrir que todos y cada uno de nosotros, en cualquier punto de la Tierra, compartimos los mismos interrogantes y sentimientos. Es una faceta de nuestra libertad, es nuestra humanidad. Por eso la poesía debe ocupar el lugar que le corresponde en los programas de educación de calidad. Mediante al acceso a la poética del mundo entero, los jóvenes pueden disponer de un vector más, diferente, sutil y fluido, para mejorar su conocimiento y comprensión del prójimo. El descubrimiento de un nuevo poema constituye un acto de inmersión en la lengua, pero también en la emoción y la sensibilidad del otro, por más distante que se encuentre en términos geográficos.

La poesía es una voz que resuena por doquier, sin frontera ni barrera. Es un medio de correspondencia, de conocimiento y descubrimiento del prójimo. Hagamos de ella también un nuevo sendero hacia la paz”.

Mensaje de la Directora General de la Unesco con motivo del Día Mundial de la Poesía 2010. (PDF)
Actividades y programas del Ministerio de Cultura con motivo del Día Mundial de la Poesía 2010.

En Algún Día: 50 poemas populares para el Día Mundial de la Poesía.

Al Padre.

Posted in Poesía by Alguien on 19 marzo 2010

Tú, que por nuestra maldad,
tomaste forma servil
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.»

Oración: 39

Coplas a la muerte de su Padre. Jorge Manrique

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo.

Posted in Poesía by Alguien on 17 marzo 2010

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué? no se por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
que inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribund
os.

Me sobra el corazón.

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

Miguel Hernández

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 173 seguidores