Algún día en alguna parte

Las invasiones bárbaras.

Posted in Pareceres by Alguien on 8 mayo 2011

Las invasiones bárbaras. Texto: Antonio Soler. Diario Sur.08.05.2011.

“Entre la pesadumbre y el espanto uno observa la fotografía y si fuese beato se santiguaría para dar gracias por no haber estado allí. La plaza de la Constitución convertida en un escenario de baile de salón para cruceristas. Momias, jóvenes con el cerebro en alquiler, trenzados en un baile feliz acabando de convertir el centro de una ciudad que se soñaba moderna en un parque temático. Ya no basta con que la calle Larios tenga esa vocación ni que muchas de las calles adyacentes se hayan convertido en una especie de Carihuela tomada por sombrillas, mesas y parafernalia del buen turista. Ahora se ensaya ese último toque para convertir en Disneylandia lo que debería ser el dinámico centro de una ciudad con algo más de futuro que el de la pachanga.

El turismo como fuente de riqueza, inevitable. Pero hay diferentes turismos, diferentes calidades que van desde la ganadería fina al turismo de élite, pasando por el cultural. Vender baratijas y dos cocacolas a cambio de convertir la ciudad en escenario para el esperpento no significa invertir de cara al futuro. Es un modo de abaratar el concepto turístico y sobre todo el concepto del ciudadano que ha de ver convertidas las calles supuestamente más nobles de su ciudad en un espectáculo hortera. «Bienvenido mister Marshall» again. Cualquier cosa para seducir un turismo de bajo perfil que se lo traga todo. Las ciudades se crean identidades, sellos que, por arriba o por abajo, las distinguen.

El planeta globalizado ha acotado las posibilidades del viajero -aquel ser inquieto que explora el mundo en busca de lo distinto para ensanchar sus horizontes-. El viajero ha sido sustituido por un turista que al viajar solo busca lo conocido. El turista no viaja, simplemente se traslada, para comer lo que ya conoce y estar en lugares neutros en los que la decoración cambia pero la esencia es la misma que dejó en su casa. Una musiquilla de mariachis, zíngaros o cantantes aflamencados y un sello en el pasaporte además de unas fotos al lado de un monumento es lo que va a distinguir un lugar de otro. Parece que, esgrimiendo unas supuestas prioridades económicas a cortísimo plazo, hay mucha gente interesada en que Málaga luzca ese marchamo barato, material previsible y facilón para visitantes poco exigentes. No basta con inaugurar un museo cada día. Hay que dotarlos de un espíritu que no es compatible con el baile de pasodobles en la plaza del pueblo. En ‘Aprendiendo de Las Vegas’, un viejo libro que ilumina este fenómeno, se dice que «está muy bien decorar una construcción, pero nunca construyamos la decoración». Pues eso, intentemos vender lo que somos, no lo que se piensan que debemos ser. Porque en el fondo, esto último encierra un gran complejo, el de creer que no somos nada y que nada tenemos que ofrecer”.

En Algún Día: Antonio Soler.

Mi madre se llamaba Libertad y yo fui un niño que soñaba.

Posted in Andanzas by Alguien on 9 marzo 2011

Discurso íntegro del escritor Antonio Soler en su Nombramiento como hijo predilecto de Málaga. 17.02.2006.

Mi madre se llamaba Libertad y yo fui un niño que soñaba. Ahora a aquel niño lo hacen Niño Prodigio. Para quienes no estén en la broma contaré aquella anécdota en la que un paisano del poeta Benítez Reyes le preguntaba si a él todavía no lo habían hecho Niño Prodigio de Rota, su ciudad natal. Bueno pues a mí sí, a mí me han hecho Niño Prodigio. De Málaga, mi ciudad.

No hay aquí una pizarra llena de ecuaciones o de logaritmos para resolver con los ojos vendados. No. No tengo los ojos vendados. Veo a los amigos. Si cerrara los ojos también los vería. Ese, se lo garantizo, es mi privilegio.

«Yo le di a la ciudad mis ojos primeros, mi corazón de viento», escribió en un libro doloroso y bello Francisco Umbral. Yo también le di a la ciudad mis ojos primeros. Y después elegí esta ciudad para vivir. Y la elegí como escenario para algunas de mis novelas. Pero nunca en esos libros Málaga ha sido un mero decorado. Ha sido la geografía de un sentimiento. Eugenio Gross, plaza Vasconia, barrio de la Trinidad, nombres cotidianos que intenté impregnar de poesía.

Mi corazón de viento. Aquí fui un joven que escribía, calle Mármoles arriba. Un joven sin porvenir que escribía La noche, la novela de un circo de vagabundos. Mi gente, mi arcilla.

Me encerraba y escribía, contra muchos elementos. A veces sentía que el mundo me había abandonado y, a pesar del calor de unos pocos, tenía un sensación de orfandad, de no ser de ninguna parte. Un apátrida, sin otro pasaporte que el de la literatura. Creo que nunca fui tan extranjero, que nunca estuve tan lejos de aquí, como en aquel momento, ni siquiera cuando tiempo después fui un malagueño errante que anduvo por los campos de Francia, remontó el Mississipi, miraba pasar el tiempo en un bar de Lisboa o entraba en las calles perdidas de Italia y aprendía que la belleza es un sacramento.

En aquel tiempo escribía con la determinación y la voluntad de quien sabe que su vida está en juego.

Siempre supe que la literatura era más que un oficio. Para mí era una actitud ante la vida, una forma de estar en el mundo. Un modo de ser. Una rebeldía. O eso o nada.

Me ha compensado con creces la literatura. Me ha traído libros, amigos, conocimiento, viajes, amor. María del Mar. Hoy vuelve a compensarme con toda su generosidad.

Quienes escriben en Málaga, quienes aquí pintan, hacen música, cine o teatro, están aquí conmigo. Los constructores de sueños, aquellos que no se conforman con la realidad tal como les viene dada. Los que enriquecen la vida de los demás con sus propios sueños.

Y no hablo de bohemios absurdos que sueñan banalidades. «En los sueños comienzan las responsabilidades», escribió Yeats.

Hablo de los indomables, de aquellos que ejercen la crítica. Los incómodos, los heterodoxos. Aquellos que se guían por un impulso ético de no claudicación, de rigor y compromiso con lo que escriben. Málaga ha sido paraíso de esa gente de vanguardia, esa es la ciudad que queremos, la que siempre está abierta y mira al mundo. De esa ciudad me consideraré hijo hoy y siempre.

Si a mí me hacen Hijo Predilecto, Málaga tiene gemelos, trillizos, familia numerosa. Si a mí me otorgan este honor lo hacen a toda una familia.

Por eso mi gratitud a esta corporación se multiplica. Siento un profundo agradecimiento personal, pero les aseguro que eso es lo de menos. Vanidad, orgullo, reconocimiento, palabras pequeñas. Mi gratitud mayor viene por la felicidad que este nombramiento produce a quienes conmigo van. Estén o no en este mundo. Que están.

Hace varios días, Esteban Pérez Estrada me felicitó por la distinción que hoy se me concede y lo hizo del mejor modo posible. Me dijo que se alegraba él y que se alegraba Rafael, mi amigo. Y me dijo que a partir de este momento Rafael Pérez Estrada y yo éramos hermanos. Hijos Predilectos de esta ciudad.

Hermanos. Luisito Sanjuán. Meliveo, Bayón, Cañeque, Garriga, estos benjamines que cogen el relevo, Pablo Aranda, Agustín, Corbata. Esta familia, esta banda.

Me han llamado el escritor de los desheredados. Poetas que no escribieron ningún verso, bailarinas, prostitutas, soldados prófugos -qué fue de aquel tiempo de banderas y fuego-, músicos acanallados, boxeadores sin futuro -Kid Padilla, un combate, una derrota-, los héroes de la frontera.

Una vez me preguntaron que cómo conocía tan bien a los débiles, a los olvidados, cómo me había metido en su piel. Y la respuesta es que nunca me metí en ninguna piel que no fuese la mía. Ellos soy yo. Soy uno de ellos. Alguien que nació entre los débiles y que se preparó para pelear allí donde no le correspondía, en el territorio de los fuertes.

Hoy es nuestro día. Hoy es el día de los que le dirigimos palabras a la noche. Un tiempo para los malditos, para los que le hablaron a una botella o a una página en blanco como si fuese un altar, un micrófono o una pistola apuntándonos al corazón.

No, Meliveo, nunca nos convertiremos en hombres de provecho. No estamos hechos para ese baile, para esa música. Lo nuestro es el camino, la lanza y el viaje.

Hoy quedo aquí agradecido en nombre de todos. En el de mis padres y mis hermanos de sangre, Ramón, Mari Carmen y Toni, en el de sus hijas, mis otros hermanos y en el de aquellos que nunca, incluso en los momentos más difíciles abandonan la dignidad.

Mañana, ellos y yo volveremos a la batalla. Volveremos a ser incómodos, tal vez audaces. Nos queda camino, nos queda noche y nos quedan páginas por escribir. Las mejores. Ahora, con este sueño que cobra vida, me llega otra responsabilidad. Intentaré cumplirla hasta el final, intentaré no defraudaros nunca.

Mañana volveré a ser un malagueño errante que de nuevo irá por el mundo, pero sabiendo que ya nunca seré huérfano. Sabiendo que os tengo y que en las capas más profundas de la piel llevo el nombre de Málaga tatuado igual que Málaga, en la leyenda de su escudo, lleva escrita la palabra Libertad, el nombre de mi madre.

Gracias.

En Algun Día: Antonio Soler.

Tagged with: ,

El año que vivimos pobremente.

Posted in Pareceres by Alguien on 2 enero 2011

El año que vivimos pobremente. Texto: Antonio Soler. Diario Sur.02.01.2011.

“No se sabe si el descenso a los infiernos económicos servirá de algo. Si el cuento de Navidad tendrá moraleja y si la moraleja calará en el alma de alguien una vez que salga el sol y la Navidad sea sólo bruma, un propósito de enmienda, el desvarío de una borrachera sentimental. Dickens nos cuenta que su mister Scrooge quedó corregido para siempre, que el aprendizaje al que lo sometió el fantasma lo sacó eternamente de la miseria moral en la que andaba sumergido. Lo que no sabemos es si nosotros sacaremos aprendizaje de la miseria o volvermos a ser unos fantasmas, si la crisis que nos ha depsojado de toda la purpurina finalmente nos ayudará a extraer conclusiones profundas o si al doblar la primera esquina de la prosperidad nos volveremos a enfundar el petulante traje de los nuevos ricos y a vivir dentro de un nuevo espejismo.

Aseguran que ya hemos pasado por lo más estrecho del campo de minas, por ese tramo donde las espoletas estaban más juntas a pesar de que la sensación es que el laberinto sigue siendo estrecho y el peligro abundante. El fondo de las arenas movedizas siempre es incierto y a nadie le sorprende demasiado que exista esta sensación. Los destrozos se siguen viendo por todas partes, a nuestro alrededor continúan cayendo parados, cascotes de empresas dinamitadas, los escombros del estado del bienestar que creíamos conquistado para la eternidad, este derrumbe. Dicen que el capitalismo es un castillo de naipes. Un castillo de naipes y un ventilador que lo echa por tierra para que la construcción vuelva a comenzar. Un bucle. La baraja no da para más. Ahora, además, los dueños del ventilador no conocen fronteras ni regímenes ni jefes. Han sometido a la política y a los gobiernos y está por ver si nos devuelven aquel reino que creíamos conquistado. Somos los peones del juego y seremos los vasallos si no encontramos y asimilamos y digerimos la moraleja de este capítulo.

Seremos irremisible y definitivamente pobres si aceptamos todo lo que ha ocurrido en los últimos tiempos como un mero pasaje económico, una cuestión relativa a bancos, bolsa, préstamos basura y tiburones financieros. Hemos asistido a un naufragio, sabemos que no somos ni inmunes a las mareas ni invencibles ni intocables y que todos esos abalorios que llevábamos con nosotros como elementos de primera necesidad no son más que el oropel con que nos habían disfrazado la realidad. Tendríamos que haber aprendido a distinguir lo superfluo de lo esencial. La vieja prédica de Machado, distinguir valor y precio. Si no lo hacemos, estos años, sí, habremos vivido pobremente pero los próximos serán todavía peores, aunque el Ibex vuelva al cielo y los marcadores internacionales digan otra vez que somos los hijos de un nuevo milagro, los habitantes de un renovado castillo de naipes usados”.

En Algún Día: Antonio Soler.

Robos.

Posted in Pareceres by Alguien on 27 diciembre 2010

Robos. Texto: Antonio Soler. Diario Sur.26.12.2010.

“De tienda en tienda, atorando las escaleras mecánicas de los centros comerciales, va la tropa comprando y repartiendo felicidades. La navidad se expande como un gas empalagoso mientras las dependientas envuelven regalos con ímpetu fabril. Les están poniendo el lazo rojo a los ataúdes. Eso que venden, discos, películas, libros, serán la reliquia del porvenir, la repetición monotemática a la que estarán condenados los futuros compradores navideños. Porque no habrá más. La creación está siendo llevada al paredón con escolta de fanfarria.

Después de la caída de la ley Sinde, España vuelve a la caverna y enarbola orgullosa esta prodigiosa ostentación de analfabetsmo ante la relamida Europa que preserva a sus artistas. Los políticos de la oposición, haciendo un vergonzante alarde de populismo, sellan el pasaporte de los ladrones y les dan certificado de buena conducta -de excelencia lo llamarán en estos tiempos de navaja verbal y virtual-. Pueden robar música, cine y próximamente literatura, porque lo contrario sería negarles el acceso a la cultura. Qué gran espíritu por la ilustración se ha levantado repentinamente entre la clase política, qué preocupación por extender la cultura del hurto y el expolio. Y el ladrón respira tranquilo, respira a fondo y escupe sobre esos macarras que le querían cortar el paso. Ahora el ladrón tiene el aval político, el crédito social que legitima su delito e incluso lo enaltece con ese adorno del adjetivo cultural.

¿Y no es una limitación a la cultura cobrar un libro en El Corte Inglés? ¿Y los que fabrican la cultura? Ah, esos señoritos, esos engreídos que además de dedicarse a lo que quieren pretenden cobrar, huir de su condición mendicante. El artista, el creador, debe ser un tipo despegado de las miserias terrenales, un bohemio que está pagado más que suficientemente con la peculiaridad de su trabajo y no un proxeneta que comercia con el arte. El artista y los que trabajan en esa industria, mezcladores de sonido, técnicos, correctores, eléctricos, distribuidores. Al paro. Que aprendan. Y si dentro de cinco años, de veinte o de los que sea se derrumba definitivamente el negocio no importa, vemos las mismas películas, oímos la misma música y leemos los mismos libros, y si no hay renovación que no la haya y si no hay progreso que no lo haya. Lo que importa es arruinar el sector cultural. Ladrones sin camiseta de rayas ni antifaz, aficionados de medio pelo entregados al saqueo, unos acosados por el mileurismo pero otros predicando desde la comodidad del funcionariado sobre el destino circense que deben seguir los creadores. Representantes de la España más oscura que ahora se sienten europeos y hasta universales porque dos veces al año se pasean por las plazas turísticas de Europa o por la orilla de Brooklyn sin que se les pegue otra cosa más que la mugre del camino”.

En Algún Día: Antonio Soler.

Sueños.

Posted in Pareceres by Alguien on 16 diciembre 2010

Sueños. Texto: Antonio Soler. Diario Sur.12.12.2010.

“Europa es una vieja fábrica de sueños a la que los estudiantes ingleses le rompen las vitrinas mientras los operarios municipales de todo el continente la adornan de Navidad. Los sueños se desploman como las estatuas de los atletas drogados. Más lejos, más alto, más fuerte, más dopado. Al espíritu del barón de Coubertin le faltaba la última cláusula. Las princesas del tartán se convierten en traficantes al dar la medianoche en el reloj del estadio. Las moralejas de los cuentos se están viniendo abajo. Ha llegado el tiempo de la culpa o de la verdad. Por lo visto, una cosa y otra ya vienen a significar lo mismo. Los secretos vuelan por medio mundo gracias a un potente ventilador australiano. Sólo nos va quedando el revés de los sueños. No la moraleja del cuento, sino el cuento mismo. Mario Vargas Llosa. La defensa de la mentira, la defensa de la ficción como único camino para llegar a las puertas de la verdad, sin poseerla ni apropiársela nunca, sólo rozándola y sin ser dueños de ella ni de ningún sueño, sólo del motor de los sueños.

La ropa tendida en mitad de la calle. Moratinos, Aznar, Trinidad Jiménez, Zapatero, Rajoy, sus comidillas y su ropa interior puestas en tendedero público. Lo que casi todos sospechábamos. Chavez es un payaso para la hoy ministra de Exteriores, Evo Morales un ignorante para el anterior jefe de nuestra diplomacia. Es lo que se decía al caer el telón de la comedia. En las pistas de atletismo también dicen que era un secreto a voces todo lo que ahora destapa la Operación Galgo. Podencos, perdigueros, caniches. Todos ladrando en clave para que entendamos a medias. Es su oficio. Mientras, en Estocolmo, el contador de mentiras, Varguitas, el de la casa verde y las guerras del fin del mundo, el cachorro, el destripador de Flaubert, Onetti y Victor Hugo, el escribidor, decía en voz alta, en un micrófono que no se había quedado abierto sino que él lleva abriendo a conciencia hace medio siglo, lo que otros susurraban en un rincón de las recepciones o en el confesionario de la embajada norteamericana. Denunciaba el populismo, la democracia jorobada del altiplano, del Caribe, de los de la guayabera y el terno pseudomilitar. Y señalaba el camino de la literatura y el conocimiento como una vía para acabar con las patrañas y con las fronteras, fortificadas, impenetrables, de la ignorancia. La gran herramienta de los tiranos.

Sí, Europa es un sueño con carcoma al que siguen llegando náufragos y europeos nacidos en otras partes del mundo, como Vargas Llosa. Vuelan los pesados telones que encerraban secretos, se derrumban con un estruendo sordo héroes fabricados en laboratorios clandestinos o en salones de pasos perdidos. Atletas y revolucionarios de pacotilla. Alguien ha abierto el retrete de la diplomacia. Y en medio, el fabricante de las mentiras dice la verdad”.

En Algún Día: Antonio Soler.

Málaga, paraíso perdido. Antonio Soler.

Posted in Libros by Alguien on 25 noviembre 2010

La presencia de Málaga es una constante en la obra narrativa de Antonio Soler. Le sale así. Él mismo ha confesado en alguna ocasión que «es algo que fluye de forma natural» cuando se pone a escribir. No en vano, es la ciudad que le vio nacer y en la que reside habitualmente. Ahora Málaga es la protagonista principal de su nueva apuesta literaria, un volumen publicado por la Fundación José Manuel Lara dentro de su colección ‘Ciudades andaluzas en la Historia’. Una obra cuyo origen se remonta varios años atrás, pero que definitivamente ve la luz bajo el título de “Málaga, paraíso perdido”, un ensayo en el que el novelista relata lo acontecido en su ciudad natal desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil. O sea, se acerca a la Málaga que vivía entre los contrastes del esplendor industrial y las desigualdades sociales, entre la cultura de los poetas de la Generación del 27 y los feroces índices de analfabetismo.

Ficha editorial: Fundación José Manuel Lara

En Algún Día: Antonio Soler.

Lausana. Antonio Soler.

Posted in Libros by Alguien on 18 marzo 2010

Título: Lausana.
Autor: Antonio Soler.
Editorial: Mondadori.
Formato: 13,5×23 cm.
Encuadernación: Tapa blanda.
Páginas.: 224.
PVP: 17,90 €.
Fecha de publicación: 19 de Marzo 2010.

Fragmento de “Lausana”, de Antonio Soler.

Fue en un trayecto en tren entre las localidades suizas de Lausana y Ginebra. Allí, Antonio Soler se topó con una misteriosa mujer de unos setenta años. En un principio, parecía insignificante, pero la oyó hablar y se le ‘encendió la bombilla’. Al fin y al cabo, según el escritor malagueño, «todos llevamos dentro muchas novelas»

Sinopsis: Una mujer viaja de Ginebra a Lausana para visitar a su hijo. Al otro lado de la ventanilla del tren, los recuerdos de su vida se deslizan inexorablemente por la superficie del lago. A pesar del paso del tiempo, algunos recuerdos conservan intacta su capacidad de dañar. Como el instante en que comenzamos a perder a la persona que queremos. O el día heroico y ridículo en que decidimos guardar silencio y resistir, esperando que suceda algo milagroso que nos impida convertirnos en espectadores de nuestra propia existencia. La protagonista nos llevara a conocer los traumas, temores y frustraciones que han pasado por su vida. Los secretos más íntimos del matrimonio se van desmenuzando mezclados con las historias y las conversaciones de las personas que le rodean en el trayecto.

El Autor: «Es una novela ambientada en el presente, pero cargada de memoria. Contiene un mensaje de compasión por todo el mundo porque, salvo los grandes criminales de la Historia, en el fondo todos somos pequeños inocentes»

Ficha del Libro: Mondadori.

Reseña en el Cultural.
Entrevista a Antonio Soler sobre Lausana. Diario Sur.

En Algún Día: Antonio Soler.

Un día de Marzo.

Posted in Pareceres by Alguien on 14 marzo 2010

Texto: Antonio Soler. Diario Sur. 14.03.2010.

“Le han echado rosas y espigas al féretro de Miguel Delibes. En realidad es lo que él hizo siempre con Castilla y con España. Nos echó rosas y espigas para que germinaran el pan literario y la belleza del lenguaje. Delibes en verdad había muerto tiempo atrás. Cuando le puso el punto y final a “El hereje”, era ya un no-muerto. La hiedra fría que durante años fue subiendo por la butaca de su piso alto de Valladolid empezó a enredarse en sus piernas años atrás, cuando su mujer murió y Delibes comenzó a vivir con desgana. Notando, con su pesimismo lúcido, que para él la vida había iniciado su época de demolición.

Desde el principio, desde “La sombra del ciprés es alargada”, Miguel Delibes fue un pesimista empeñado en contradecirse, porque cada libro suyo era una apuesta por la vida y por los que de partida la tenían perdida. Un empeño que duró medio siglo y que abandonó no por desidia sino porque comprendió que ya todo iba a ser abaratamiento. Uno lo vio allí, en su piso vallisoletano, un día de marzo, haciendo una discreta ostentación de su naufragio, ya sin escribir, mirando la vida pasar al otro lado de unos visillos y con el arcoiris de la colección Ancora y Delfín de la editorial Destino donde fueron apareciendo todos sus trabajos a su espalda. Ese día Miguel Delibes nos pareció la metáfora de un héroe mitológico al que los dioses hubieran desposeído de sus atributos olímpicos. Más héroe todavía en su desvalimiento. Generoso, bueno y algo corrosivo. Como esos protagonistas suyos de los campos y las calles de Castilla. Delibes inventó Castilla. Reforzó su arquitectura. Fue el padre de los débiles e hizo de la piedad un género literario. Su talento como novelista vino, entre otros, por ese camino. La piedad es la consecuencia inmediata de la comprensión. Y muy pocos autores del siglo XX comprendieron al hombre tan bien como él, sus miserias cotidianas, sus deseos ocultos, ese calor pequeño y único que arde en el corazón de cualquiera. Cualquiera pudo ser y fue héroe en sus manos.

No se trataba del viejo y gastado compromiso de la novela social, Delibes nunca tocó en ninguna banda. Fue un solista incansable. Su compromiso estaba en el propio germen de su escritura. Lo suyo ha sido un existencialismo desnudo y mesetario, apartado de la orilla izquierda del Sena y de la sombra de la torre Eiffel, pero existencialismo al cabo. El hombre sin Dios, el hombre consigo mismo, con una pasión y un paisaje. “Las ratas” o el magnífico “Diario de un cazador”, los chavales perdidos de “El camino”. Es la hora de las rosas y las espigas para ese hombre que siempre fue un ejemplo de dignidad en un campo y unos tiempos tan dados a la prepotencia. Al final, la voz de ‘Maestro’ al paso de su ataúd es otra contradición, un grito de esperanza. La señal de que alguna de sus espigas germinaron”.

En Algún Día: Antonio Soler.

In Memoriam: Miguel Delibes.

Novelas con sello malagueño.

Posted in Artículos by Alguien on 15 enero 2010

Desde las ciudades japonesas de Hiroshima y Tokio al misterioso paraíso de Haití, desde Ginebra a Lausana, tal vez haciendo después escala en algún rincón marroquí. Málaga por supuesto; El Cairo, Edimburgo, San Francisco o Taipei. Los escritores malagueños prometen para 2010 un viaje trepidante por el mundo, cargado de romances, aventuras, humor, dramas humanos y experiencias poéticas. Y es que el nuevo año llega cargado de proyectos para diez de los novelistas más destacados de la creación actual, que no han dudado ni un segundo a la hora de desvelar los secretos de su “cocina” literaria.

Así, Emilio Calderón, finalista del premio Planeta 2009, confirma que, tras culminar hace unos días la promoción de “La bailarina y el inglés”, se ha puesto manos a la obra de nuevo para dar vida a una novela sobre los supervivientes del holocausto de Hiroshima. Y Antonio Soler ya tiene fecha, 19 de Marzo, para el lanzamiento de “Lausana”, su particular metáfora de la vida envuelta en el celofán del género narrativo. Marzo es también la fecha de publicación del nuevo libro de Juan Bonilla, que regresa al universo poético con un título muy ilustrativo: “Cháchara”.  El autor hispanoargentino Alfredo Taján afincado en Málaga y director del Instituto Municipal del Libro se acerca también al género poético gracias a la publicación en abril de su “Poesía reunida”. Apretada está también la agenda del escritor, periodista, guionista y director de cine Juan Madrid, que tras publicar a finales de 2009 “Bares nocturnos” y una recopilación de sus “Cuentos completos”, trabaja ya en la que será su próxima ficción novelesca. El escritor y articulista barcelonés  afincado en Málaga José Antonio Garriga, autor de “El vendedor de rosas”, “Los que no están” y “Pacífico” publicará en marzo en Candayá una revisión de “El anorak de Picasso’, un relato basado en sus vivencias publicado en 2005 por el Centro Cultural de la Generación del 27, aunque con algunas modificaciones.

Estas son sólo algunas de las novedades que aguardan en este año que acaba de comenzar para los amantes de la novela de autor con sello malagueño pero con proyección nacional e internacional.

Año Nuevo, libro Nuevo.

Lorca.

Posted in Pareceres by Alguien on 25 octubre 2009

Texto: Antonio Soler. Diario Sur. 25.10.2009.

Llega la hora de remover la tumba de García Lorca. Desde que la Ley de Memoria Histórica puso sus ojos en el barranco de Viznar, la familia del poeta ha dado un paso adelante y dos atrás en el deseo de que se exhumen y reconozcan los huesos de Lorca. Ellos, los familiares del poeta, también han permanecido en una cripta en todo lo referente a la exhumación y sus mensajes nunca han dejado de ser cifrados. Los rumores corren como esta brisa de otoño que a veces no parece tener rumbo ni destino claro. Hay quien se atreve a pronosticar que los huesos del autor del “Romancero gitano” hace tiempo que fueron sacados de la fosa por la propia familia. No sería el primer caso en el que una familia quiso rescatar en la noche del franquismo los restos de sus familiares de cunetas y descampados en los que fueron mal enterrados después de sus asesinatos. Hay casos datados por media geografía española. Y si la familia de Lorca lo llegó a hacer en algún momento de la posguerra nadie tendría nada que reprocharle. El reproche verdadero sólo cabe aquí hacérselo a una partida de asesinos y a los mandos civiles y militares, todos ellos rebeldes a la causa democrática, que sustentaron, avalaron y después silenciaron y manipularon el asesinato de Lorca y de las personas que con él quedaron abandonadas en aquel barranco perdido. Solo que ellos, responsables y encubridores, ya están muertos y no tienen herederos políticos ni grupos organizados que aplaudan aquel acto de barbarie.

Las familias y descendientes de los asesinados, en Viznar y en cualquier otro lugar, deberían tener la facultad para elegir si quieren levantar los restos o dejarlos donde están. En el caso de García Lorca se cruzan la memoria pública y la privada. Y por eso estamos aquí -jueces, historiadores, escritores, políticos- cada cual intentando meter algo de razón -y algunos también de sinrazón – en el escabroso asunto. Se habla de posibles delitos, devoluciones de medallas, impunidad histórica y venganzas mientras que la familia expone su deseo de defender la memoria del poeta y su dignidad.

La dignidad y la memoria de García Lorca están a salvo. Están encerradas en el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” o en “Poeta en Nueva York”, en aquellas auroras en las que «no hay mañana ni esperanza posible» y barrios en los que hay gentes que vacilan insomnes «como recién salidas de un naufragio de sangre». Dicen que todo en Lorca fue un anuncio de la desgracia. Siguiendo la paradoja quizá para cerrarla definitivamente haya que abrir esa fosa en Granada, aunque otros pudiéramos opinar que es necesario mantener el símbolo y dejar los restos del poeta en esa tierra de Viznar que ya es suya. Símbolos como el de Antonio Machado en Colliure o el de Manuel Azaña en Montauban que han de ser un antídoto contra el olvido de aquel naufragio de sangre.

En Algún Día: Antonio Soler.

Quim…rico Polanski.

Posted in Artículos by Alguien on 11 octubre 2009

Texto: Antonio Soler. Diario Sur. 11.10.2009.

El enano polaco al que había que apretarle las tuercas. Así se referían a Polanski en el 78 por los pasillos de la corte de justicia, cuando ya había alcanzado con el juez Rittenband un pacto -el de autoinculparse en un delito menor del que se le acusaba- tal como permite la justicia norteamericana a cualquier ciudadano. Algo falló. Algo falló siempre en la vida de aquel chico de origen judío. Desde el día de su nacimiento. Mala época para nacer bajo la estrella de David en Europa. 1933, el año en el que Adolf Hitler toma las riendas del poder y el viejo continente empieza a estremecerse desde lo más hondo de sus cimientos. La ingenuidad de sus padres los llevó en busca de refugio a la boca del lobo. Cracovia, Polonia. Su madre murió en un campo de exterminio. Su padre pasó años en otro.

Después los escombros, la restitución de la dignidad o algo parecido. Un joven inquieto enrolado en una compañía de teatro. Actor. Y el cine. Uno de los grandes talentos que ha dado este arte. “Cul-de-Sac”, «El cuchillo en el agua», las absolutamente inquietantes «El quimérico inquilino», «Repulsión» o «La semilla del diablo», pasando por una adaptación ejemplar de «Macbeth» hasta llegar a «El pianista», una de las más profundas, hermosas y reveladoras historias sobre el nazismo que se hayan hecho nunca. Y en medio de todo eso todavía más desgracias, más eslabones rotos, más cosas que fallaban. En 1969 el asesinato de su mujer embarazada, Sharon Tate, a manos de una banda de sádicos exaltados. Unos años después era el propio Polanski quien fallaba estrepitosamente y acarreaba más desgracia a su vida intentando seducir y después violando a una menor de edad.

Ahora viene el debate ético, la pugna de la moral y los privilegios. Pero en muchas mesas y cabezas el debate se plantea torcido. La defensa de Polanski no pasa por darle trato de favor por ser quien es. Su defensa tiene que ver con otra cadena de fallos. Con un juez que se retractó de la condena pactada, una evaluación psiquiátrica que tuvo a Polanski sólo 42 días en prisión cuando lo habitual habría sido que estuviera allí un par de semanas más (ese fue su auténtico privilegio pues nunca se suelen cumplir los 90 días prescritos), un fiscal que ahora reconoce haber mentido en sus declaraciones, y si se quiere llegar hasta el final de la cadena de fallos tal vez daríamos con la propia madre de la menor, una presunta mamá de estrellas deseosa de que su hija triunfara a toda costa. Polanski cometió un delito infame, pero siguió los conductos que marcaba la justicia norteamericana hasta que ésta comenzó a titubear. Han pasado 31 años. Aquella adolescente lo perdonó hace tiempo. La mancha quedará siempre sobre la historia del cineasta, pero quizá sea hora de dejarlo en paz. No por ser el gran Polanski, sino aquel enano polaco al que había que atajar.

En Algún Día: Antonio Soler.

Lausana. La nueva novela de Antonio Soler.

Posted in Noticias by Alguien on 4 octubre 2009

El escritor Antonio Soler (Málaga, 1956) se ha metido por primera vez en la piel de una mujer para contar su historia en primera persona. “Lausana” es el título de su próxima novela, que transcurre en un viaje en tren entre esta ciudad y Ginebra y que publicará su nueva editorial, Mondadori. Estos son algunos de los aspectos que Soler adelanta sobre la novela que verá la luz en primavera, mientras su último trabajo, “El sueño del caimán” (2006), acaba de publicarse traducido en Francia y está siendo muy bien acogido por la crítica. «Una joya llegada de España», lo titula la revista “Marie Claire”; «Espléndido homenaje a los resistentes vencidos», dice “Le Figaro”; «Relato opresivo sobre la traición imposible de olvidar», reseña “Le Monde”, que le dedica una página entera. Este octubre se publica la traducción al italiano.

Leer entrevista en Diario Sur.

En Algún Día: Antonio Soler.

Antonio Soler. Entrevista.

Posted in Andanzas by Alguien on 25 junio 2009

Con El camino de los ingleses muchos se han acercado a la obra de este escritor malagueño por excelencia. Sin embargo, antes de la película, incluso de la novela, Antonio Soler ya era uno de los autores más prolíficos y premiados de España. Sinónimo de calidad, de originalidad y de compromiso con la literatura, el nombre de Soler ya forma parte de las calles de Málaga, su ciudad. No es difícil adivinar su delgada silueta paseando por ellas o tomando una copa de vino en algún bar con amigos, siempre con amigos. Parece estar en constante abstracción, como si escribiera en su cabeza y buscara la palabra exacta para describir lo que ve y vive. Y de pronto se aparece el Soler aventurero, el de la Orden de Finnegans que venera Ulises de Joyce cada 16 de junio en Dublín, el que sorprende con cada nueva obra desde aquella Noche de 1985. No se considera un poeta, aunque sea capaz de escribir “la yerbabuena se me hizo verano y dulzura en la boca”, pero es un verdadero contador de historias, creador de personajes, artesano de la palabra que tiene la inagotable capacidad de fascinar a quien se aproxima a su obra.

Entrevista con Antonio Soler. Por: Lakshmi I. Aguirre. Publicado en Tertulia Andaluza.com. 22.05.09

P. “Sé que las palabras son pobres elementos que, si a veces bellos, nada pueden con la vida, ni cambiarla ni exorcizarla”. Esto lo dice en La Noche, un relato que desde luego parece un desahogo, no del ‘Bala’, sino de usted mismo. Es como si en su memoria se hubiese enquistado una noche demasiado oscura como extirparla de cualquier otro modo. ¿Le alivió escribir este relato? ¿Cree de veras que la palabra es una herramienta fútil para exorcizar los fantasmas?

R. Bueno, realmente eso lo dice el narrador del relato, un sucedáneo de mí mismo, mi versión más pesimista. Escribí esa novela corta en 1985, y desde entonces he pensado bastante en la utilidad de la palabra y de la literatura y en su posibilidad de influir en la realidad. A lo largo de este tiempo he variado levemente de óptica, quizá porque tengo un poco más de perspectiva. Para empezar, ese relato sí me fue útil y empezó a cambiar mi vida práctica, cotidiana, empezó, en definitiva, a modificar mi propia biografía. Además me sirvió de terapia. No sé qué psiquiatra habría soportado el aluvión de cieno que yo transportaba en esa época. Y hablando de un modo más general, creo que la literatura ayuda a cambiar el mundo, nunca de una forma inmediata, pero sí a largo plazo. Lo dota de conciencia, de elementos críticos, y eso, antes o después, provoca cambios. La humanidad no sería lo que es sin Homero, sin Shakespeare o Kafka.

P. Paul Valéry concluyó en uno de sus amaneceres: “Cuando escribo en estos cuadernos me escribo. Pero no me escribo todo”. ¿Qué no se escribe usted cuando escribe?

R. Fundamentalmente todo lo que no venga al caso de la novela que tengo entre manos. No se trata de ocultamientos, como puede ocurrir en la poesía, sino de una cuestión técnica. El novelista se escribe de un modo más tangencial que el poeta, que se mira al espejo de frente, o por lo menos finge que es así.

P. Siguiendo con citas de otros, aunque atente directamente con su “la literatura viene de la vida y no de la literatura”: “los escritores son fabuladores o poetas, no historiadores, porque entienden en complacer a los oídos con graciosas maneras de decir y con nuevos o inopinados casos más que con verdaderos hechos” (Pedro de Rúa). ¿Qué se considera usted? ¿Fabulador, poeta o historiador? ¿Para qué escribe?

R. Novelista, narrador. Historiador no. Y en un sentido exacto y moderno del término, tampoco poeta. Y en cuanto a para qué escribo, pues para muchas cosas. Es como respirar, ¿para qué se respira? Pues para vivir. Unas veces se respira para amar, otras para conducir un coche, otras para salir de un laberinto. Puede que el sentido último sea ordenar mínimamente mi visión del mundo, ensanchar un milímetro sus límites.

P. En más de doscientas páginas puede describir sólo una noche, y en un único párrafo una vida entera. Domina el tiempo con la maestría de un relojero que encaja con paciencia las pequeñas piezas del reloj. ¿Desarrolla la misma capacidad fuera de sus páginas o cree que el hombre está destinado a perder el tiempo?

R. Supongo que pierdo mucho el tiempo, pero nunca lo hago intencionadamente. En ese sentido soy medio calvinista y de un modo u otro intento sacar rendimiento a todo lo que hago. Por otra parte, cuando un novelista está tumbado viendo pasar las nubes o tomando una copa en un bar, aunque en ese instante no tenga conciencia de estar trabajando, finalmente es posible que en ese instante esté recopilando un material que puede usar tres años después.

P. Su estilo bebe de la poesía -las imágenes, los símbolos, la adjetivación- pero ¿de quién era la copa de la que bebió?

R. Creo que de ningún poeta. Fundamentalmente he bebido en las copas, yo diría más bien en las botellas, de bastantes y disparejos novelistas. Desde Cervantes a Vargas Llosa pasando por Albert Camus, Onetti, Faulkner, Dostoiewski, Boumil Hrabal, Dos Passos y no sé cuántos más.

P. Los personajes secundarios de sus novelas, como en el mejor cine clásico, bien podrían protagonizar una novela propia. Lubitsch, Wilder, Ford, Hawks, Welles… dejaban a estos personajes aparecerse en escena cuando quisieran, cuando lo necesitaran. ¿Cuánto de clasicismo hay en usted?

R. Pues un poco. No sé qué habría sido de mí sin la novela picaresca por ejemplo. O qué habría sido de nosotros sin Cervantes y Quevedo.

P. Sus amigos siempre ocupan un lugar en sus novelas. ¿Es un homenaje o un modo de sentir su compañía?

R. Son pequeños homenajes. Es un modo de decirles “Oye, a veces, cuando estoy solo allí abajo en la mina, me acuerdo de ti”. Y de paso practico con ellos un poco de vampirismo, les chupo un poco de sangre.

P. Según cuenta, un accidente lo empujó a la escritura tras una prolongada estancia en el hospital. Bien hubiera podido aprovechar el tiempo viendo la televisión, como muchos otros harían. ¿Qué se le pasó realmente por la cabeza en aquel momento que no se le había pasado antes para convertirse en escritor?

R. Bueno, no fue exactemente así. Con 22 años tuve un accidente y fui a parar a un hospital, sí. Y estuve allí un mes, incluida una navidad y todo eso. Y también es verdad que allí, escribí un relato, el primero de mi vida. Pero ni el accidente ni el hospital me empujaron a escribir. Desde los once años leía habitualmente, diariamente. Y llevaba un tiempo con la idea de escribir algo. Si no hubiera sido en el hospital habría sido en mi casa. Sólo que alguien en Internet dijo que era del modo que usted lo ha dicho y ya ha quedado así. Antes las leyendas tardaban siglos en fraguarse, ahora alguien teclea cualquier cosa en Internet, otra persona lo recoge y la fábula ya queda establecida.

P. ¿Cree que la concepción que tienen muchos del talento –“con talento se nace”-es una manera de evitar los esfuerzos necesarios y las frustraciones resultantes de hacer lo que a uno le gusta?

R. El talento es una herramienta indispensable para hacer buena literatura. Pero la herramienta necesita un músculo que la maneje. Y el músculo del escritor debe ejercitarse día a día mientras se está trabajando en una novela. Una novela es una mezcla de visión, estrategia, golpes de intuición y trabajo continuo, voluntarioso, casi machacón.

P. ¿Cuánto de infierno tiene el paraíso del escritor?

R. Este paraíso está lleno de gente que ya se ha subido a todos los árboles en busca de los frutos del bien y del mal. Además, muchos de ellos van a intentar que no les robes las peras ni las manzanas y te enviarán cada noche su demonio particular. En medio de eso debes intentar subirte a la copa más alta en busca de algo comestible. Aunque también hay ángeles y compinches que de vez en cuando te regalan una manzana.

P. Hemingway no cesaba en repetirle a Peter Viertel que no se vendiera a la industrial del cine, que era un gran escritor. ¿Siente usted que se ha vendido? ¿Lo opinan sus compañeros de oficio?

R. Yo vendí los derechos de una novela mía a una productora y a un director que me merecían toda la confianza para que llevaran a cabo un proyecto que mí me parecía y me sigue pareciendo muy interesante desde el punto de vista creativo. ¿Eso es venderse? ¿Y vender una novela a una editorial es prostituirla, mancharla cobrando dinero por un trabajo que debería ser etéreo, angelical y despegado del mundo? ¿Y un médico que cobra por curar a un enfermo también se está prostituyendo, está chantajeando al enfermo diciéndole: “Tu vida por unas monedas”? Creo que quien piense así debe someterse a tratamiento psiquiátrico o simplemente salir más a la calle. En cuanto a lo que opinan mis compañeros habría que preguntárselo a ellos. Aunque supongo que cualquiera de ellos que no viva en una montaña como un anacoreta pensará más o menos igual.

P. “Somos caimanes dormidos. Esperemos que la cultura y el sistema político tengan el suficiente peso para dejarnos dormir siempre”. ¿Qué le despierta a usted del letargo?

R. Procuro no estar nunca aletargado. Hay demasiado escándalo en el mundo como para cerrar los ojos.

P. ¿De qué “traiciones cotidianas” se arrepiente usted más a menudo?

R. Me arrepiento de algunos impulsos de mi carácter que por algunos instantes rompen el camino de serenidad que intento llevar. Pero no sé si a eso se le puede llamar traición.

P. Si le digo Ítaca me responde…

R. Penélope.

P. ¿Qué le diría a alguien, que como yo, no se atreve a empezar Ulises? ¿Si lo consiguiera me aceptarían en la Orden de Finnegans?

R. Que se pierde un libro impresionante, duro, difícil, extenuante y maravilloso. La Orden del Finnegans realmente es la orden de la literatura. Somos devotos literarios pero, a pesar de reivindicar la obra de Joyce, no todos los miembros somos estrictamente joycianos. Yo, por ejemplo, soy más proustiano. Joyce, Dublín, el bloomsday son un símbolo alrededor del que giran otras cosas. En cuanto a aceptarla en la Orden, que anualmente añade un nuevo miembro a su plantilla, yo me comprometo a avalar su candidatura, aunque la directora del Instituto Cervantes de Dublín, presente en el acto de fundación de la Orden y en la redacción final de sus estatutos, dijo que no nos debíamos preocupar por si habría pronto algún miembro femenino en el grupo. Zanjó el asunto afirmando que nunca ninguna mujer cometería la insensatez de embarcarse en ninguna empresa con unos tipos como nosotros.

En Algún Día: Antonio Soler.

El Bono cultural.

Posted in Artículos by Alguien on 2 febrero 2009

Antonio Soler. Diario Sur. -18.01.09.

 

A los niños de dieciocho años les van a dar bonos culturales para que puedan ir al cine y a los museos, a los conciertos, a llenarse la mente y el pecho con algo que no sea la hamburguesa pasada de fecha que les ponen por la tele o el onanismo del ordenador. Hay algún agorero que ha criticado el bono de la Junta y le ha sacado punta al regalo, pero el niño o la niña de dieciocho años es un ser perdido y enfermo de narcisismo que tiende fundamentalmente a preocuparse por los grados de inclinación que debe llevar su gorra al salir a la calle o por cuál es el tono de carmín que más y mejor realza la frescura de sus labios, y cualquier cosa que venga de fuera y sea creación le viene bien para ir borrando su locura. Nosotros, cuando entonces, habríamos matado por un bono como éste, porque éramos puro secano, un campo mustio que abría la piel en busca de cuatro gotas de humedad para evaporar la nuestra, nuestra locura.

 

A los de entonces intentaban darnos la última catequesis y la última ración de espíritu nacional y a estos chavales les dan un concierto. Se ve que el progreso era esto. Darle orientación, posibilidad a la locura, al volcán, a lo que no se sabe y se anda gestando. Dicen que el bono es para quitar a los niños de la calle y la pastilla. Como si no se pudiera ir al cine empastillado para darle la vuelta a la película o al propio cine. La cosa no consiste en domar a la fiera, sino en darle alas, pista de despegue. Y eso donde mejor lo dan a esa edad es en los teatros, en las películas y los libros, en esa guerra. No se trata de acabar con el tumulto sino de darle ritmo y ponerle partitura para que luego suene en estéreo. Corazones de viento, apasionados, casi rebeldes, gente perdida.

 

Alejarlos de las consignas, las sectas y las bandas, que aprendan a distinguir entre manada y grupo, entre rebaño y sociedad. El gran salto cultural que esperábamos con la llegada de la democracia, aquel vértigo, no llegó nunca. Todo el empuje se nos quedó en una transformación de los valores culturales hacia la frivolidad. La industria le comió el terreno a la creación, el mercado al prestigio, el dinero a la rebeldía. Puede que ahora que circula menos dinero sea un buen momento para coger un mínimo de aliento, para hacerle el boca a boca a algún viejo valor, aunque sólo esté destinado a esas minorías escuálidas que se gestan en las penumbras de los cines y a la sombra de los libros y por ahí.

 

El bono de la Junta, esta cartilla de racionamiento cultural por valor de sesenta euros no le salvará la vida a nadie, pero puede servir para algo, porque nunca se sabe dónde está la espoleta de un pensamiento ni en qué momento se acaba de fraguar un carácter, cuál es la penúltima influencia para que una personalidad deje de tirar por el camino del embrutecimiento y derive hacia el de la curiosidad.

 

Libros callejeros.

Posted in Artículos by Alguien on 3 noviembre 2008

La moda de ‘liberar” libros en las calles de la ciudad para que diferentes personas puedan leerlos se ha apoderado de Málaga. A la iniciativa Biblioteca Errante se ha sumado la Fundación Picasso-Museo Casa Natal, mientras que próximamente la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía  dejarán por la capital 170 libros de autores malagueños como Manuel Alcántara, Pablo Aranda, Antonio Soler o Antonio Gómez Yebra.  Esta “liberación”, que se realizará el próximo 14 de noviembre, se encuentra dentro del movimiento denominado ‘Bookcrossing‘ por el que cualquier persona, después de haber leído un libro y registrarlo en su página web, decide dejarlo en un lugar público para que otro ciudadano lo encuentre y pueda disfrutar de su lectura. [+]

La orden mendicante – Diario Sur Málaga.

Antonio Soler- Málaga -31/11/2008

 

“Llegada con éxito desde la innovación como desde un barco vikingo hecho de metacrilato y acero inoxidable, la delegada del Gobierno andaluz, María Gámez, ha puesto un pie en la cueva de los galeotes. La tribu de los escritores. Este jardín salvaje. Con el fin de ayudar a la turba, María, que es delicada y firme como si la hubiera pintado Modigliani, ha tenido una idea. Pero la idea no es una idea, es una ocurrencia. Y la ocurrencia, mala. Hacer bookcrossing con libros de autores malagueños. Una suelta por las calles de Málaga. Un San Fermín de fieras y cabestros. Dicen que así ayudarán a las editoriales, a los escritores. Al mundo. Endeble ayuda esa de comprar un ejemplar que a buen seguro circulará poco y que si lo hiciera mucho acabaría por perjudicar los intereses del editor, del distribuidor, del librero y, claro, del escritor.

 

En el momento en el que se debate el canon de las bibliotecas, salir desde una institución con esta idea suena a desliz, a patinaje artístico. Hay quien llama a los escritores y a sus representantes peseteros por el hecho de reclamar un canon por el uso de sus libros en las bibliotecas. Un canon que en ningún caso pagarían los usuarios, sino las instituciones. Llaman peseteros a quienes al cabo hacen posible la existencia de la biblioteca. No a la central que la ilumina, no al bedel que la cuida, no a la directora que la rige. Todos ellos obtienen un beneficio legítimo, porque trabajan, cumplen una función. El escritor no. El escritor no tiene derecho a retribución, porque es artista, y es mejor tratarlo como a una orden mendicante, simpática, a proteger. Todos quieren arrullarnos, darnos el biberón, el pecho firme e institucional, que es un pecho renacentista y perfecto, de hormigón armado y mucha sustancia.

 

Y así, en medio de ese debate lácteo, protéico que dicen los modernos, a María Gámez le sobreviene su ocurrencia, en la que los derechos de autor se soslayan a cambio de esta cabriola de los libros callejeros. Si quieren ayudar, que ayuden a los cachorros de la manada con otras fórmulas, que las hay. Pero no así.

 

Dicen quienes la conocen que la delegada tiene toda la inteligencia que desde lejos prometen sus gafas y su mirada, ese aire de musa umbraliana y rebelde. Pero quizá esa inteligencia esté más hecha para el fulgor de la tecnología o el de la daga política que para este pantano donde se navega con otra brújula. Dicen que al acabar la reunión en la que bautizó su invento, la delegada comentó con alivio que no eran tan malos los escritores. Pues que no se fíe.

 

En el Siglo de Oro los presos comunes de Sevilla se amotinaron para que les sacaran de la cárcel a los plumíferos, por ser un ganado ingobernable. Si eso fue en el Siglo de Oro, imagínese nuestra musa lo que es la tribu en este tiempo despiadado de poca plata y mucho plomo”.

 

Libros y Ricino.

Posted in Artículos by Alguien on 2 junio 2008

A nadie se le ocurre hacer campañas para que se vean películas. Con los libros sí, porque son cojos y tienen esta parálisis en la que los meten muchos de quienes trabajan con ellos.

“Más libros, más libres, quien abre un libro abre el mundo, un libro diferencia al hombre del chimpancé. Slóganes para el púlpito y la prédica, para hacernos tragar el libro como un ricino dulce, la vieja canción que le susurraban a los niños cuando les iban a poner una inyección, no va a doler, va a ser un momentito nada más. Las campañas de lectura. Marco Aurelio contra los bárbaros lo tuvo más fácil, y sin necesidad de muletillas. Leer es de tísicos, le habrían contestado entonces. Lo mismo que ahora dirían muchos si socialmente no diera sonrojo ser militante del analfabetismo funcional, de la no lectura, de la no pertenencia a un club selecto que en el fondo es considerado un club de gilipollas o de presuntuosos que andan por el mundo levitando a tres cuartas del suelo, gente que no se entera de qué va la vida, ni la economía ni la verdad del mundo porque están encerrados en su espúrea torre de marfil.

Y así se hacen las campañas, sin convicción, queriendo disfrazar como golosina lo que es un medicamento, algo que dicen que cura pero que es amargo de tragar. Ferias de libros, autores desamparados en sus casetas, llevados y traídos para enfrentarlos a un auditorio de ocho personas, cuatro de las cuales son de la organización de un acto en el que los organizadores creen menos que nadie. Todos disparando contra todos, culpando al de enfrente y al final al mundo, a la sociedad, a los medios audiovisuales, a la LOGSE y al salvajismo de los adolescentes, como si esos adolescentes hubieran surgido de la nada, no de la educación de quienes tienen ahora el poder y se inventan los eslóganes, las medicinas y la falta de fe, el aburrimiento mineral con el que encaran su trabajo.

Sí, la poesía de los libros en la calle, el sueño de otros mundos tomando las aceras, esta fiesta sigue mereciendo la pena, pero también da pena que la traten como a la fiesta de los leprosos y deban inventarse una publicidad generalizada como la que se hace para el cinturón de seguridad, conducir borracho o no fumar. No una publicidad dirigida a un libro en concreto, igual que la que se hace a una película determinada, sino a la bondad del medio en sí. A nadie se le ocurre hacer campañas para que se vean películas. Con los libros sí, porque son cojos y tienen esta parálisis en la que los meten muchos de quienes trabajan con ellos.

Los lectores en masa no se van a crear en las campañas publicitarias, sino en los colegios, enseñando a leer a los niños sin ningún soniquete, sin ninguna falsa tutela, sin espíritu leproseril. Sin ricino de por medio y sin que nadie les caliente la cabeza más de lo debido, del mismo modo que nadie se la calienta para que se aficionen a ver películas. Con naturalidad. Y con profesores y gestores a los que mínimamente les interese el asunto, el tema, que dicen ellos.”

© “Libros y Ricino” por Antonio Soler. Publicado en Diario Sur (1/05/2008)

Antonio Soler. El escritor malagueño por excelencia.

Posted in Libros by Alguien on 13 febrero 2008

Antonio Soler Llevo tiempo queriendo dedicar un artículo a un escritor, guionista y columnista de mi tierra natal malagueña. Nacido en 1956, Antonio Soler es un novelista muy reconocido por la crítica, con numerosos y prestigiosos premios, pero que injustamente ha pasado desapercibido para el gran público. Veamos un poco sobre su vida y obra.

Huérfano de padre, cursó sus estudios de Bachiller entre el colegio Los Olivos y el instituto Cánovas del Castillo, realizando a continuación la carrera de Técnico de Empresas Turísticas. Cuenta la biografía que quiso ser atleta pero que con 22 años un accidente de moto le obligó a pasar una larga convalecencia en el Hospital. Pudiera ser que la lectura de aquellos días le motivaran a convertirse en el escritor que es en la actualidad.

El camino de los Ingleses.

[…] “En cualquier caso, cuando Miguelito Dávila salió del quirófano, ya con su riñón derecho depositado en un cubo con guantes de gomas sados y caja de cerillas vacías fue a coincidir en la habitación 236 del Hospital Civil con aquel hombre al lado del cual estuvo trece días antes de que muriese, su despropósito, su pasión o lo que fuera probablemente ya estaba anclado en lo más profundo de su cerebro, sin abandonarlo nunca. [...] Sabía que al salir del hospital todo iba a cambiar en su vida. “Una palabra es un pájaro en mitad de una página. Es el infinito. Tú eres una palabra en medio de una hoja en blanco y puedes volar hasta donde quieras. Vuela, Vuela antes de que la página pase o el cielo se oscurezca. Antes de que sea de noche”, le había dicho una mañana Ventura Díaz, poco antes de morir. No sabía con certeza lo que había querido decir.
- Voy a ser poeta – le dijo a Paco Frontón con la nuca apoyada en el escay color rosa del coche y los ojos mirando al frente.
- Y eso para qué. ¿Te crees que vas a follar más? – preguntó desde atrás la voz seria del Baribusa, tal vez celoso de la poesía. […]

Fragmento del libro El camino de los ingleses.

Poco después, en 1979, se presentaría al premio nacional de Relatos Ignacio Aldecoa, en el que quedó finalista por detrás deAlejandro Gándara. En 1986 ganó el premio Ateneo de Valladolid por su novela breve “La noche” (reeditada en 2005 por Destino). Recibiría 500.000 pesetas de la época.

[…] “Unos meses después tenía el dinero en el bolsillo, y 3 ó 4 años más adelante, cuando gracias a esa novelita andaba haciendo guiones para televisión y escribiendo mi primera novela larga, tuve mi primer contacto con un editor verdadero. Fue él quien llamó a mi puerta. Un milagro. Horacio Vázquez Rial le había calentado la cabeza con La noche a Jordi Nadal, director de Edhasa. Nadal la leyó y me llamó diciéndome que quería ser mi editor. Como no tenía nada inédito y Jordi quería publicarme inmediatamente, reunimos La noche con unos relatos que en ese intervalo me había editado Muñoz Molina en una mínima editorial granadina y con otros que escribí expresamente. A aquellas obras completas les dimos el título de Extranjeros en la noche”. Antonio Soler en elcultural.es

Cuestión del azar o no, en 1978 su novia le invitó a una función de teatro de aficionados. Allí conoció a Antonio Banderas quien, en 2005 dirigiría la película basada en su novela homónima “El camino de los ingleses” con guión del propio Soler. Quien sabe si esta película habría existido (aunque algunos críticos hubiesen deseado que no) si no llega a ser por este primer encuentro fortuito…. porque todo depende de la casualidad, de un detalle sin importancia…

Detalle como el que tuvo la persona que me regaló, no recuerdo quién, la primera de las novelas de Soler que llegó a mis manos. Fue “El camino de los ingleses” que, quizás con la aureola de haber ganado el prestigioso Premio Nadal (2004), pareció un estupendo obsequio de cumpleaños. Y lo fue… todo un descubrimiento tardío para mí. Me cautivó la fuerza narrativa de su prosa y el manto poético con el que arropaba las palabras. Si a eso unimos que la trama se desarrolla en Málaga, en lugares que conozco perfectamente y en los que me he criado, acrecentó mis deseos de conocer y leer más sobre ese tal Antonio Soler.

[….] “Sobre todo me afanaba yo en mi trabajo si era Domingo o sábado por la tarde y estábamos jugando el los Campos 21 o, peor todavía, frente al colegio de los Sordomudos, donde acudían a jugar equipos de la Granja Suárez y gente con las piernas llenas de pelo que chutaba todo el rato como Castillo cuando las espinillas se le ponían rebeldes y le escocían la cara entera.” Fragmento del libro Las bailarinas Muertas.

A continuación llegó a mis manos El nombre que ahora digo (premio Primavera 1999), que encontré en la feria del libro de ocasión de Málaga, (en mi opinión, su mejor libro). Le siguieron, ya en “versión original”, el libro de relatos Extranjeros en la noche (1992), (muy recomendable), Los héroes de la Frontera (1995) (Premio Andalucía de la Crítica 1995 y Premio Arzobispo Juan de San Clemente 1996), Las bailarinas muertas (Premio Herralde y Nacional de la Crítica, 1996) (su segundo mejor libro), El espiritista melancólico (2001), El Sueño del Caimán (2006) (el más flojito) y, por último, no hace mucho, logré encontrar en una librería de libros usados y de intercambio su primera novela Modelo de pasión (premio Andalucía de novela, 1993), actualmente descatalogada.

[...] “Ver que te vas como viniste. Que no has estado en otra parte, pero ni en esta tampoco, en ningún lado, como una planta a la que le ha dado el viento, el sol, y ya está. Que ayer abriste los ojos y mañana los vas a cerrar sin haber visto nada, nada de verdad. La tierra en la que tienes metidos los pies. Y tampoco.“ Fragmento del libro El espiritista melancólico.

Antonio Soler es ante todo un autor original e imaginativo, que no se deja manipular por modas ni conveniencias comerciales, su estilo condensa la música y la poesía del idioma. Crea en sus obras mundos verosímiles y habitables que hace que consideremos a sus personajes como conocidos de toda la vida.

[...] “Las primeras miradas sobre esos individuos que tan bien va creando Soler son las del espectador externo que ríe las gracias de esa gente, considerándolas ajenas a nuestro mundo. Ya avanzada la novela debemos mirar a nuestro lado, el lado frío del sofá o la puerta entreabierta de la calle de enfrente, por si de pronto aparece por allí Luisito Sanjuán “con las manos metidas en los bolsillos y con cara de sueño” o Cosme Cosme (Doble Cosme, Cosme Bis), guardando su pistola en el bolsillo de la chaqueta. Ya somos otro freak más.” Blog La senda de los libros.

Con un estilo muy personal ha recreado el ambiente de la Málaga de su infancia, adolescencia y juventud, convirtiéndola en el centro neurálgico de su universo literario, entrelazando el pasado y el presente, la vida y la muerte. En sus obras describe los rincones menos fotografiados de la ciudad pero que todos reconocemos en su lectura.

[...] “Yo necesitaba a una persona que me hiciera conocer la Málaga de verdad, y ése es Soler, ahora. No la Málaga para los guiris, la que se contempla desde Gibralfaro, sino la Málaga de los barrios populares, de nuevo Eugenio Gross, la calle Soliva, ese camino de los Ingleses, el paseo marítimo, el pabellón de Carranque… Se habla de “territorio Soler” porque el autor crea todo un universo que es propio y de nadie más, incluso aquí aparecen personajes secundarios de la otra novela, como los del gimnasio Mateu (o de los Billares Tesán), o Luisito Sanjuán, siempre adormilado (en un reportaje, hace tiempo, salía el hombre, su amigo, en el que se inspira), por no olvidar esa Academia Almi de mecanografía.” Blog El perro cansado.

Pero Antonio Soler es también un escritor comprometido como lo demuestran sus artículos de opinión (los domingos en el Diario Sur de Málaga) que lo han destacado como un ciudadano atento y preocupado por su entorno social, con una sensibilidad especial para los desheredados de la sociedad. Fiel a su estilo.

[...] “Hay frente a nosotros una mirada altiva a la que la pobreza no va a poder humillar. La mirada de quien no se rinde ni considera la miseria – ni la raza ni la injusticia – como un estigma o una enfermedad vergonzante por parte de quien la padece, sino una epidemia que todos compartimos y que a todos nos debería provocar sonrojo. Más a quien la observa que a quien la sufre. Este es vuestro mundo, nos dice. La mirada es un No a la resignación y muestra el orgullo de ser humano. ¿A qué dios o a qué entidad bancaria habría que pedir perdón? Sólo aquellas mujeres de joyas barrocas y abrigos abundantes que paseaban o pasean su caridad por cuestaciones y mesas navideñas quieren la sumisión del pobre. El beso en la mano que entrega la dádiva. Sometimiento, ostentación de poderes, fieras de circo pobre y mendigos amaestrados. Queríamos otro mundo. Seguimos pidiendo otro mundo. Ese que sueña la niña dormida. Ese que siempre habitó en el sueño y en la conciencia de los inocentes.” Antonio Soler.

Además de su fructífera labor literaria participa en la vida cultural malagueña de manera activa, como lo demuestra su participación en el Consejo Social de la Universidad de Málaga.

En 2006 recibió el título de Hijo Predilecto de Málaga y la Medalla de oro de la Ciudad. Y si queremos aprender idiomas sabed que las obras de Antonio Soler han sido traducidas al francés, italiano, griego, alemán, portugués y rumano.

De él han dicho:

“ […] Nuestro monótono panorama literario cobra algo de vida gracias a autores como Soler que siguen a lo suyo mientras otros fotocopian y venden, que demuestra que el lenguaje puede ser algo más que políticamente correcto: puede ser maleable, generoso y sugerente. Espero que ello sea suficiente para que el público se abra a una experiencia literaria que, estoy seguro, merecerá la pena.” Nuño Valles Pérez.

“ [...] Hay tal amontonamiento de personajes [El camino de los ingleses], de relatos carentes de interés, mil veces leídos, que la sencilla trama acaba resultando farragosa, confusa, poniendo a prueba la paciencia lectora y disminuyendo en interés cuanto más se avanza a trompicones entre uno y otro tópico, siendo el lenguaje poético, a veces rebuscado, un lastre para comprender, disfrutar y avanzar por la historia que se relata”. Regina Irae.

“ [...] Quien se enfrente con esta novela [El nombre que ahora digo] ha de encontrarse con una hermosa historia de amor, pero también con un testimonio -real hasta las tripas- de la guerra civil española. Quizá lo mejor de todo sea la mirada decididamente humana de Antonio Soler, que salva a los personajes del animalismo generalizado del entorno y les eleva, sin que dejen de ser hombres, a modelos de amor, amistad y generosidad”. Andrés Barba.

En definitiva, adentrarse en el universo de personajes e historias de Antonio Soler es una experiencia literaria muy gratificante, que merece la pena descubrir y que desde este humilde blog os recomiendo sin lugar a dudas.

Enlaces externos:

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 237 seguidores