Algún día en alguna parte

Para leer al anochecer. Charles Dickens.

Posted in Libros by Alguien on 2 febrero 2010

Título: Para leer al anochecer
Autor: Charles Dickens.
Editorial: Impedimenta.
Traducción: Marian Womack y Enrique Gil-Delgado.
Encuadernación: Rústica con sobrecubierta.
Páginas: 240 páginas.
ISBN: 978-84-937601-0-6.
Precio: 18,27 euros. 19,00 euros IVA incluido.

Charles Dickens estuvo interesado durante toda su vida por los fenómenos misteriosos. Su natural inclinación hacia el drama y lo macabro hicieron de él un extraordinario escritor de cuentos de fantasmas. Para leer al anochecer presenta trece de las más célebres y espeluznantes historias de fantasmas escritas por Dickens —«El fantasma en la habitación de la desposada», «El juicio por asesinato», «El guardavías», «Fantasmas de Navidad», «El Capitán Asesino y el pacto con el Diablo», «La visita del señor Testador» o «La casa encantada», entre otras—, en una nueva traducción al castellano. Villanos que mueren ahorcados, mujeres misteriosas que encargan retratos desde el más allá, marinos desaparecidos que hacen visitas inesperadas a los vivos, viajeros victorianos que se encuentran con siniestros niños en oscuros caserones… Puro talento gótico.

«El arte de Dickens es el más excelso que existe: es el arte de emocionar y de agradar a todo el que se sumerge en su lectura.» (G. K. Chesterton)

El guardavías (relato completo en PDF).
Ficha del libro: Editorial Impedimenta.

El legado de Humboldt. Saul Bellow.

Posted in Libros by Alguien on 24 enero 2010

El legado de Humboldt. Saul Bellow. Traducción: Vicente Campos. Galaxia Gutemberg. Madrid, 2009. 620 páginas. 26,50 €.

Hijo de emigrantes judeo-rusos, Saul Bellow nació en 1915 en Quebec, aunque su infancia posterior a los nueve años transcurrió en Chicago, donde su asiduidad a las bibliotecas contribuiría años más tarde a convertirlo en el escritor de mayor erudición de toda Norteamérica. Si bien su lengua materna fue el yddish, que no dejó de practicar a lo largo de su vida, su cultísimo dominio de la lengua inglesa, unido a la intensidad y la originalidad de su prosa, le llevó a obtener el Pulitzer, el National Book Award en tres ocasiones y el premio Nobel de Literatura en 1975. No se equivocó Philip Roth cuando aseguró que Bellow era, junto a Faulkner, «la espina dorsal de la literatura norteamericana del siglo XX», y que “El legado de Humboldt” era el Eclesiastés reescrito en versión humorística». En las traducciones de su obra sin embargo, como lamentablemente ocurre con muchos escritores extranjeros, los textos de Bellow han sido a menudo maltratados hasta rozar la indecencia intelectual. Afortunadamente para los lectores, Galaxia Gutenberg está reeditando, ergo traduciendo, sus mejores obras con el respeto que merecen. Entre éstas no podía faltar la que probablemente sea su mejor novela, “El legado de Humboldt”.

Argumento: Charlie Citrine, narrador y protagonista de “El legado de Humboldt’” es un escritor que, tras ser doblemente premiado con el Pulitzer, se convierte en millonario gracias a una obra teatral de Broadway. Este reconocimiento a todos los niveles sólo es cuestionado y hasta denigrado por una persona del entorno de Citrine; la única no obstante de la que no esperaba semejante reacción: su maestro y amigo Humboldt Von Fleicher, poeta antaño venerado que, antes de acabar sus días en una miseria casi dickensiana, se encarga de desprestigiar moral y profesionalmente a Citrine ante la vanguardia intelectual neoyorquina. Es el legado al narrador que Humboldt ha incluido en su testamento el que canaliza – incluso mucho antes de que se desvele la naturaleza de la herencia- la trayectoria de la novela, por la que discurren afluentes en forma de personajes de lo más variopinto: Denise, una ex esposa que no puede dejar de remitirnos a la propia biografía de Bellow -el autor se casó cinco veces y llegó a definirse como «un marido en serie»-; Renata, una amante menos acomodaticia de lo que en principio pudiera parecer; una suegra que, en el mejor de los casos, aterra; Julius Citrine, un hermano hiperactivo y triunfador; Rinaldo Cantabile, un gángster casi puerilmente arquetípico. Personajes todos que deambulan como memorables títeres de la providencia por el Chicago de los años setenta, una ciudad en cuyos olores estivales aún permanece la memoria sensorial de los antiguos corrales de ganado y de los mataderos -«Millones de animales habían muerto aquí y volvía el familiar, deprimente y variopinto hedor a carne, sebo, huesos machacados, pellejos, jabón, lonchas ahumadas y pelo chamuscado»-; personajes que intentan salvarse de la neurosis colectiva encaramándose a diminutos icebergs de neurosis aisladas.

Diseminando reflexiones a menudo paródicas por la trama entre barroca y sofisticadamente irónica de la novela, Bellow da una vez más rienda suelta a uno de sus recursos literarios predilectos: liberar la mente de su carga de cotidianeidad y derivarla, con el impulso de la perfección estilística y de la inteligencia, a una divagación tan empática como sarcástica a la que arrastra, junto con sus personajes, a un lector fascinado por la maestría de un texto que no genera ni el menor instante de desatención. Más de 600 páginas que podrían gozarse en una única y dilatada lectura si las otras divagaciones de la vida, las externas -comer, trabajar.- no irrumpieran inoportunamente en el deleite intelectual.

La Academia sueca le concedió a Saul Bellow el premio Nobel de Literatura por «sus ideas exuberantes, su festiva comedia, su centelleante ironía y su ardiente compasión». Aunque rememorando a algunos de los laureados, me he preguntado más de una vez si los jueces de la Escandinavia del Este habían leído realmente la obra de los elegidos (para la gloria o cualquiera de sus sucedáneos) o si sencillamente se habían hecho, como corresponde, los suecos, no podría en este caso estar más de acuerdo con los supremos académicos de la suprema academia.

Fuente: El Legado de Below. Diario Sur.
El sentido de la vida y la literatura. Babelia.
Ficha del Libro: Galaxia Gutenberg.

Renacimiento. Kenzaburo Oé.

Posted in Libros by Alguien on 22 enero 2010

Título: Renacimiento. Autor: Kenzaburo Oé.Trad. de Kayoko Takagi. Seix Barral, 2009. 288 páginas, 19 euros.

La discreción y la literatura son incompatibles. Desde que Agustín de Hipona escribió sus Confesiones, pocos escritores se han resistido a deslizar en su obra aspectos de su vida, deformando ligeramente los datos o mostrando sin ningún pudor las experiencias más íntimas. El Nobel Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935) nunca ha ocultado la profunda conmoción que experimentó al convertirse en padre de un hijo discapacitado. Sin excluir este hecho, aborda en Renacimiento el suicidio del cineasta Juzo Itami, al que le unió una estrecha amistad, donde lo personal se mezcló con una visión afín de la sociedad japonesa de la postguerra. Con un humor cervantino, ambos creadores ofrecieron una perspectiva nada complaciente de la corrupción política, el nacionalismo radical y la yakuza (la conocida mafia local). Anteriores a Haruki Murakami, sus referencias no hay que buscarlas en la cultura pop, sino en los intelectuales occidentales que intentaban vislumbrar un futuro más allá de Auschwitz e Hiroshima. Antes de continuar con la literatura o el cine, había que averiguar si era posible disociar cultura y barbarie.

En Renacimiento, Kenzaburo Oé no resuelve abiertamente este dilema, pero su escritura es la prueba de que el ser humano necesita expresar sus conflictos, aunque sólo sea para esclarecer las causas de sus pérdidas y fracasos. Oé nos habla de la relación con su hijo y de la trágica muerte del amigo por medio de Kogito, un personaje que le acompañará en otras novelas y que no esconde su pretensión de ser la objetivación literaria de su propio yo. El cineasta Juzo Itami se convierte en Goro y mantiene su presencia en el relato por medio de unas cintas grabadas antes de arrojarse al vacío desde una azotea. Goro es el cuñado de Kogito y, desde la adolescencia, su amigo más cercano. No son simétricos, pues Goro es apasionado, narcisista, apuesto, mujeriego, aficionado a la polémica y sin miedo al escándalo. Kogito es racional, autocrítico, reservado y amante de la soledad. Nada de esto les distanciará y cuando la muerte les separe, Kogito intentará contrarrestar la ausencia de Goro, escuchando obsesivamente su voz. Goro no reaparece, como Harry Lime en la película El tercer hombre, pero su protagonismo se mantiene intacto hasta la finalización del relato. En cierta manera, recuerda a la Madeleine Elster de Vértigo, que ejerce una poderosa fascinación sobre los vivos, determinando su destino.

Renacimiento mantiene el suspense con la habilidad de un Alfred Hitchcock que se entretuviera leyendo a Fiódor Dostoievski entre escena y escena. Kenzaburo Oé muestra que la amistad, el amor filial y la pasión erótica rompen la distancia que hay entre cada ser humano, hasta lograr que las experiencias se fundan y rebasen los límites temporales. Kogito afirma que gracias a su hijo y a su amigo ha vivido más de cien años o, mejor dicho, ha vivido más de una vida. Renacimiento es una forma de resucitar al malogrado Goro (Itami), pero también un réquiem cuyas notas no parecen de este mundo.

Reseña de Rafael Narbona. El Cultural.es.
Reseña de Mercedes Monmany. ABCD.
Reseña de Andrés S. Braun. Babelia.

Ficha del Libro: Seix Barral.
Leer un fragmento de “Renacimiento” (PDF)

Mujeres. Mihail Sebastian.

Posted in Libros by Alguien on 16 julio 2009

Título: Mujeres.
Autor: Mihail Sebastian.
Editorial: Impedimenta.
Traducción del rumano e introducción de Marian Ochoa de Eribe.
Encuadernación: Rústica con sobrecubierta.
Páginas: 240 páginas.
ISBN: 978-84-936550-1-3
Precio: 18,27 euros.
19,00 euros IVA incluido.

Sinopsis: Como si de una peculiar crónica sentimental se tratara, Mujeres (1933), primera novela del genial Mihail Sebastian, relata las aventuras protagonizadas —o presenciadas— por un joven médico en cuatro etapas diferentes de su vida. Historias de conquistas y separaciones, de reencuentros y de partidas, que dejan en el lector el sabor metálico y agreste de las pasiones equivocadas, y la certeza de que el amor es algo voluble, desordenado y agridulce que nada tiene que ver con el destino. Díscolas o sumisas, temperamentales o burguesas, las mujeres que jalonan la vida del joven doctor Stefan Valeriu son, sin duda, inolvidables.

«Por qué Émilie Vignou se mantuvo virgen hasta la noche en que conoció a Irimia C. Irimia, eso es algo que yo no sabría explicar exactamente. Quizá fuera por pereza o por falta de imaginación. Todo debería haber estado en contra de esa castidad tan tardía.»

Reseña de Estelle Talavera Baudet. ABC. 08.07.2009.

Renée, Marthe, Odette, Émilie, Maria y Arabella. Caprichosa, desesperada, altiva, franca, enamoradiza, violenta, dócil, sumisa, inquietante, madre, ausente, burguesa, misteriosa y mítica. Todas inolvidables. Cada una de las mujeres que han pasado, de manera directa o indirecta, por la vida del joven protagonista, el médico Stefan Valeriu, conforman la titánica cristalera a través de la cual se ve el complejo mundo del amor entre hombres y mujeres. Eso es «Mujeres». La cerradura a través de la cual mirar el interior más recóndito de las relaciones humanas.

Unos hablaban de Venus y Marte; en «Mujeres» el enfoque no arranca en planetas tan alejados. Ellos y ellas fraguan dentro del mismo barco, unas veces en un mar calmado, otras mareado de olas y ventiscas que dejan todo patas arriba.

Es sorprendente la forma en la que este escritor rumano logra visionar y expresar el complejo –y a la vez simple – engranaje del ser humano cuando ama o es amado; cómo proyecta este amor, cómo lo recibe, cómo pasa de un lado a otro, como una pelota de tenis, cautivando, destrozando, encendiéndose y apagándose, frágil como la trayectoria de esa pelota de campo a campo. Jamás sabremos en qué parte del suelo dará el toque, y si valdrá un punto o será el final del partido.

La mujer como asignatura. Ninguna situación es previsible en esta novela. En ese sentido cobra un realismo más allá de sus páginas. Cada personalidad, gesto o situación cobran una determinada forma en el personaje de Stefan, semejante a un Gide joven; introspectivo, natural, observador, sus esperanzas varían según qué mujer aparezca en su historia. Y de forma coherente. La vida es imprevisible y él siempre acaba sorprendido por las circunstancias. Si de algo no peca su autor es de simplista o efectista, de forma que el lector también se ve sorprendido con cada historia, reacción, logro o derrota. Todo transcurre de una forma sutil, tierna y nostálgica; el complejo mecanismo se va trazando fácilmente ante nuestros ojos y no podemos interrumpir la lectura, completamente inmersos en cada línea, donde nada sobra ni falta.

Cada mujer es una nueva asignatura en la que el doctor Valeriu se ve sin armas, aunque listo para jugar y jugársela. Su humanidad parece despertar de forma íntima con cada una de estas mujeres. Y ellas desvelan sus complejos y virtudes de forma impúdica, magnífica. Es inevitable autoanalizarse tras respirar los aromas de cada uno de sus personajes, éstos imprevisibles, complejos y acomplejados, naturales, confidentes y atractivos dentro de su incógnita.

“…esa sensación de voluptuosidad reposada que conocí en brazos de Arabella al respirar su aroma de carne joven, perezosa e indiferentemente relajada.” La contraposición de estos caracteres y su efecto en Stefan es una de las mayores revelaciones de Mujeres; los rayos X más clarividentes del mecanismo humano. Logra mostrarnos las dos caras de la moneda con la narración en primera persona de Maria, un relato de la evolución de un amor que no es pretendido ni intencionado desde un principio, que es negado por la razón pero que evoluciona por el corazón de forma descoordinada y fatalista dentro de una aparente normalidad, de forma desinteresada:

“El tren partió y Andrei, desde la escalerilla, me saludó generoso con el brazo hasta que nos separamos por completo, él reluciente de satisfacción y orgullo, yo dudando al borde del abismo y sabiendo solamente que no podía permitirme llorar. Quizá, entre él y yo, ese momento lo resumía todo”.

Un autor conflictivo en pleno conflicto. Rumano judío y “danubista”, como solía decir el propio Mihail Sebastian, pseudónimo literario de losif Hechter, nacido a orillas del Danubio en 1907, en 1931 comenzó a vivir en París, donde desarrolló su verdadera pasión, la literatura, creando, junto con Mircea Eliade, Emil Cioran y Nae Ionescu, el grupo literario Criterion. Luego sobrevino el holocausto y el antisemitismo se fue extendiendo incluso a través de sus mejores compañías. Esta “rinocerontización” de la población rumana, como el propio Mihail lo llamaba, se fue apoderando de todas sus amistades hasta quedarse prácticamente solo.

Una broma del destino quiso que fuera arrollado por un camión ruso en 1945 –pocas semanas antes de la invasión rusa –, de camino a la universidad, donde impartiría Balzac. A partir de los noventa empezó la búsqueda de toda su creación. Desgraciadamente ésta era corta aunque intensa, de una calidad excepcional.

Reaccionario, intenso, genial, Mihail Sebastian merece una especial recuperación por nuestra parte. No podemos dejarlo escapar.

Ficha del libro: Editorial Impedimenta.

Las inolvidables ‘Mujeres’ de Mihail Sebastian | Yo Dona
Mujeres – Mihail Sebastian | solodelibros

Escritos sobre poesía y poética. Edgar Allan Poe.

Posted in Libros by Alguien on 9 julio 2009

Título: Escritos sobre poesía y poética. Autor: Poe, Allan Edgar. Editorial: Hiperión. Versión castellana: María Condor.Edición: 1ª edición: 2001. 2.ª ed. 2009.Páginas: 250 pp. Idioma: Inglés/EE.UU. ISBN: 978-84-7517-903-2 Precio: 15 euros.

Sinopsis: La filosofía de la composición de Edgar Allan Poe es uno de los textos fundacionales de la poesía de la modernidad, pero no fue lo único que Poe escribió sobre el tema. A él se suman en este libro otros sobre El principio poético, Los fundamentos del verso, Fantasía e imaginación, o sus comentarios sobre la poesía de Elizabeth Barret Barret (sic) o la de Longfellow, además de otros textos menores. Imprescindible para conocer las concepciones poéticas del primer poeta moderno norteamericano.

Reseña de Jaime Siles en ABCD.es. Nº 910. Fecha: 05.07.2009.

Para muchos Edgar Allan Poe es el padre de la lírica moderna, como es también el primero que esboza una teoría del relato que -como en el caso de sus poemas- él mismo se encarga de llevar a su máxima perfección. Y es que el Poe poeta es inseparable del Poe pensador. Incluso en los textos que podríamos llamar dispersos, sus reflexiones poéticas constituyen un corpus orgánico, en el que la precisa formulación de las frases es tan analítica como certera y hasta despiadado su inteligente humor.

Se propuso hacer una filosofía que lo fuera del verso, del ritmo, de la rima, del punto y de la composición. Y la llamó de diferentes modos: El principio poético, Los fundamentos del verso y La filosofía de la composición. Todos ellos están recogidos en este volumen, en el que también se ha incluido una serie de trabajos más breves, pero no el abundante material crítico-filosófico contenido en sus cartas y que ratifican, desarrollan o completan no pocas de las opiniones expuestas o vertidas aquí. Algunas de ellas las he comentado en una conferencia reciente -«Filosofía del verso y filosofía de la composición: el pensamiento poético de Edgar Allan Poe», publicada en el volumen Poe, la mala conciencia de la modernidad, editado en el Círculo de Bellas Artes por Félix Duque- y no voy a repetirlas. Pero en lo que sí conviene insistir es en su idea del poema breve, heredada de Calímaco; su idea del fragmento, procedente de los románticos; y en su concepto de la música y de lo que llama poesía de las palabras, que están en la base de su teoría de la versificación.

Análisis del lenguaje. Para Edgar Allan Poe lo significativo de un verso -y también de un poema- es el sistema en el que se produce y que obliga a seguir; la ordenación para él «no es al arte de ordenar, sino la ordenación real» misma, y la gramática consiste en «el análisis del lenguaje». A Poe le interesa, sobre todo, la prosodia: mide de modo heterodoxo, pero no falto de razón, algunos versos de Silio Itálico; teoriza sobre el carácter antiguo del espondeo, la evolución de los metros clásicos y el origen de la rima; y afirma que «la longitud de un verso es enteramente una cuestión arbitraria».

En este capítulo -que es uno de los más revolucionarios del pensamiento poético del autor- la traductora confunde «pírrico» y «pirriquio». Lo que, en próximas ediciones debería subsanar, al igual que la transcripción del nombre de la patria de Homero y algunas erratas que hay en los citas latinas y griegas. La filosofía de la composición tal vez sea su texto más famoso, y el hecho de que se inicie con un ataque a Dickens obliga a pensar si no es, todo él, una humorada. Pero, lo sea o no, nadie ha sido capaz de explicar las leyes internas y el funcionamiento de un poema de un modo tan exacto como Poe lo hace aquí. Lector de Gravina y de los Schlegel, y conocedor de lo que califica de «errores esencialmente germánicos», critica el didactismo de Wordsworth y el «metafisicismo» de Coleridge, se burla de los poetas byronianos «que eran todo guiones»; y sostiene que «toda obra de arte debe contener dentro de sí misma todo lo que sea requisito para su propia comprensión», y que un boceto «conmueve muchas veces el espíritu más gratamente que la pintura más elaborada».

Cree – como Bacon – que «no hay belleza exquisita sin algo extraño en sus proporciones», y su obsesión era escribir el mejor poema que se pueda componer. Su deseo no es construir la máquina de hacer poemas, sino fijar las leyes que los pueden producir.

Deudor de la Poética de Aristóteles, que no pocas veces transparece, y de la idea de la mímesis entendida como ficción, Poe es un poeta doblado de teórico, un gramático disfrazado de versificador y un filólogo que quiere dar cuenta de la más mínima partícula de su propio texto.

Teoría poética moderna. Con Edgar Allan Poe la poesía, sin dejar de ser misterio, se convierte en ciencia y en investigación. Lo más próximo a su teoría literaria es la teoría física que explica a George W. Eveleth en una carta fechada el 29 de febrero de 1848 y que él mismo resumía así: «Lo que he propuesto revolucionará a su tiempo el mundo de la ciencia física y metafísica. Lo digo con toda calma, pero no dejo de decirlo». De Edgar Allan Poe parte no poca de la crítica de Eliot -hasta el título The Use of Poetry and the Use of Criticism- y una buena parte de lo mejor del último Juan Ramón: «Cada alma es, en parte, su propio dios, su propio creador», dice Edgar Allan Poe. Eso, por no hablar de la deuda contraída con él por los franceses y que Hugo Friedrich, en un libro ya clásico, explicó. Edgar Allan Poe, pues, es padre y madre de muchas cosas, y de la teoría poética moderna también.

En Algún Día: Edgar Allan Poe.

El nacimiento. Alexéi Varlámov.

Posted in Libros by Alguien on 23 junio 2009

Título: El nacimiento.
Autor: Alexéi Varlámov.
Colección: Narrativa del Acantilado, 152.
Temática Narrativa / Novela.
Traducción: Selma Ancira.
ISBN: 978-84-96834-96-5.
Nº de edición: 1ª. Febrero 2009.
Encuadernación: Rústica cosida.
Formato: 13 x 21 cm.
Páginas: 160.
Precio: 15 €.

Extracto del libro. (PDF)

Alexéi Varlámov (Moscú, 1963) es uno de los escritores rusos más interesantes del momento; ha obtenido diversos premios literarios, entre ellos el Solzhenitsin (2000), y Acantilado ha anunciado ya la publicación de otros dos libros suyos.

En El nacimiento, una mujer se queda embarazada cuando ya ha renunciado a tener hijos, ha asumido su esterilidad, y su relación matrimonial se ha convertido en desencuentro silencioso. El marido utiliza sus largas caminatas por el bosque para enfrentarse a sus pensamientos, a la frustración de no haber hecho la vida que quería ni haberse casado por amor, y la mujer, culpable, espera que él la abandone y espía los gestos de él como posibles indicios de su infidelidad o su fuga definitiva. El embarazo les atrapa por sorpresa, en plena agitación social y política, y es precisamente cuando empiezan los problemas fisiológicos, la gravedad, el maltrato médico y las amenazas para el bebé cuando descubren su tremendo deseo de ese hijo. Y en ese forcejeo oscuro y sin apenas palabras entre ellos, se redescubren amándose con un ardor callado, que hasta entonces ignoraban.

El sistema médico, el sistema hospitalario cruel sirve de espejo crítico de la Rusia contemporánea, pero más allá de las particularidades, vemos la cruel arbitrariedad y la violencia médica, sin empatía, tan extendidas en nuestro país e inherentes a la historia de la medicina, como demostró Françoise Héritier.

Y más allá de la paradoja vital de la pareja, de su entorno contemporáneo y del bebé que con tanta dificultad se abre paso a la vida, la historia nos arrastra, –en el castellano elegante de Selma Ancira— y sorprende la falta de ruido, de banda sonora: oímos el frondoso y helado silencio, dolorido, de El bosque de abedules de Wajda o El bosque del duelo de Naomí  Kawase: la respiración de esos árboles rusos, con su hojarasca crujiente y húmeda y su aire frío, los pensamientos atropellados del hombre, proyectados y latiendo en el paisaje invernal, con la mezcla de deseo y aprensión de la mujer ante los cambios de su cuerpo, cuando siente el parto como un arrancamiento o cuando mira a ese ser arrugado y escuálido sin comprender la intensidad de su apego, y ese fuego sordo y salvaje que recorre a la pareja y les ata a su pequeño, al margen del mundo. No se la pierdan.

Fuente: Paradojas vitales de pareja (Isabel Núñez, La Vanguardia)

Protagonistas de la literatura.

Posted in Andanzas, Libros by Alguien on 13 junio 2009


Especial Feria del Libro Madrid 2009 Babelia y ElPais.com.

Sesenta libros recomendados y treinta protagonistas del mundo de la literatura en español es el resultado de la cita literaria digital organizada por Babelia y ELPAIS.com, con motivo de la 68ª Feria del Libro de Madrid. Encuentros digitales, libros del día y vídeos con escritores distinguidos con algunos de los premios más importantes de la temporada (desde Jesús Ferrero hasta Mercedes Salisachs pasando por William Ospina, Andrés Neuman y Lola Beccaría) y con los responsables de los títulos más esperados como Javier Cercas, Laura Gallego e Ildefonso Falcones animaron la fiesta digital de la literatura.

Han sido 17 días en los cuales los lectores del periódico han podido ver cómo los autores compartían y recomendaban cada día uno de sus libros favoritos de todos los tiempos. En los vídeos, a través de las secciones La joya escondida de… novelistas como José María Merino, Isaac Rosa y Mari Pau Domínguez leyeron un fragmento de alguna de sus obras favoritas y explicaron porque deberían leerse. Mientras que en los vídeos de La firma del lector autores como Jordi Sierra i Fabra, Carmen Iglesias y Ángela Becerra y Nubia Macías, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, compartieron sus experiencias cuando han tratado de conseguir un libro firmado y su relación con los lectores. Cada uno de estos vídeos permite la posibilidad de leer el primer capítulo de libro del autor que interviene.

Los Encuentros digitales se realizaron en tres ciclos: Los títulos de la temporada, Las etapas del libro y Los géneros en auge. En el primero de ellos, los lectores charlaron con Jesús Ferrero, ganador del Anagrama de Ensayo por Las experiencias del deseo, Andrés Trapiello que acaba de publicar Los confines, y Javier Cercas autor de Anatomía de un instante. En Las etapas del libro, del 1 al 5 de junio, participaron como escritor Luis García Montero, como agente literario Gloria Gutiérrez de la Agencia Carmen Balcells, como editor Beatriz de Moura, de Tusquets Editores, como crítico literario Alberto Manguel y como librero Fernando Valverde, presidente de la Confederación Española de Libreros. En el ciclo Géneros en auge, del 8 al 12 de junio, los lectores dialogaron con Laura Gallego sobre Literatura juvenil, con Paco Roca, Premio Nacional de Cómic sobre la Novela Gráfica, con William Ospina, premio Rómulo Gallegos por El país de la canela, sobre Literatura Latinoamericana, con Ildefonso Falcones, que acaba de editar La mano de Fátima sobre Novela histórica y Best-Seller y con Ana María Shua sobre el auge del cuento y del microrrelato.

La sección de El libro del día destacó títulos como Vida y tiempo de Manuel Azaña, de Santos Juliá; Una bendición, de Toni Morrison; El día antes de la felicidad, de Erri de Luca; Mate Jaque, de Javier Pastor; Noche sobre noche, de Ignacio Vidal-Folch, Alabama Song, de Gilles Leroy, La ternura de los lobos, de Stef Penney o los poemas de amor de Anne Sexton. Una fiesta literaria con diálogos digitales, palabras escritas y rostros que quedan ya en la memoria de ELPAIS.com y para sus lectores.

Sin olvidar los worst sellers, los que apenas venden 200 copias. Editoriales como Salto de Página, Artemisa, Ediciones Escalera, Errata Naturae, Baile del Sol, que conforman el top 5 de los menos vendidos:

La mujer por la ventana, de Silda Cordoliani (Escalera, 2008)
Plop, de Rafael Pinedo (Salto de Página, 2007)
El destripador, de Robert Desnos (Errata Naturae, 2008)
La reina de América, de Jorge Majfud (Baile del Sol, 2002)
Viaje al ojo de un caballo, de Carlos Jiménez Arribas (Artemisa, 2007).

Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert. Guy de Maupassant.

Posted in Libros by Alguien on 8 mayo 2009

Título: Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert. | Autor: Guy de Maupassant. | Traducción: Manuel Arranz. | Editorial: Periférica. | Colección: Pequeños tratados. | ISBN: 978-84-936926-2-9 | Precio: 14 € | Páginas: 136.  | Prólogo del traductor en PDF

Siguiendo el loable itinerario de publicaciones que la Editorial Periférica viene revalidando desde su creación, han sido recuperados en ”Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert dos ensayos que Guy de Maupassant escribió, en 1884 y en 1890, acerca de quien fue su maestro y amigo. El primero de estos ensayos se divide a su vez en dos textos de notable interés. En primer lugar el extenso prefacio aparecido en las “Lettres de Gustave Flaubert à George Sand”, que se publicaron en Ediciones Charpentier, y en el cual Maupassant comienza por trazar una semblanza biográfica donde no faltan anécdotas recogidas en otros artículos, como la del tardío aprendizaje en la lectura de quien llegó a convertirse en uno de los escritores esenciales de la literatura contemporánea, o su desagrado, ya adulto, hacia el movimiento en general -«Sólo se puede pensar y escribir sentado»-. Después de analizar de manera tan concisa como lúcida las obras más importantes de Flaubert, Maupassant subdivide nuevamente la parte primera de la primera parte -no se preocupen, no se hallan en la noche operística de los hermanos Marx- en dos últimas partes (de la primera parte).

Por un lado nos ofrece algunas de las notas que Flaubert iba tomando en torno a la estupidez humana, las cuales había ido clasificando bajo encabezamientos variopintos como Filosofía, Moral, Religión, Estética o Ejemplos de estilo. En este último grupo, podemos leer en Estilo de los Soberanos, frases tan jugosas como «La riqueza de un país depende de la prosperidad general» (Louis Napoleon); en Estilo Católico: «Las inundaciones del Loira se deben a los excesos de la prensa y al hecho de no cumplir con las fiestas de guardar» (Obispo de Metz). No faltan tampoco ejemplos suculentos en Meteduras de Pata Históricas o en Ideas Científicas:

Las mujeres en Egipto se prostituían públicamente para los cocodrilos» (Proudhon) o «Al melón la naturaleza lo ha dividido en rajas con el fin de que pueda ser comido en familia; la calabaza, al ser más gruesa, puede comerse con los vecinos» (Bernardin de Saint-Pierre).

Plan de relato. En cuanto a la última parte (no contratante) de la primera parte, está dedicada al plan de un relato que Flaubert pensaba incluir en su volumen de la antología del disparate.

En la parte final del primer ensayo (es decir, la última parte de la segunda parte de la primera parte), Maupassant nos habla del Flaubert artista. Tras argumentar que no todo escritor puede ser considerado como un artista, teoriza acerca del «éxtasis que pueden proporcionarnos determinadas obras de Baudelaire, de Victor Hugo, de Leconte de Lisle», e incide en la obsesión de Flaubert por el Estilo: para el genio de Rouen, sólo existía una manera de definir un acontecimiento cualquiera, al cual correspondía, de entre todos los verbos, adjetivos o sustantivos existentes en la lengua francesa, uno solo, explícito e insustituible, susceptible de representar de modo absolutamente fidedigno la escena de rigor. Esta casi enfermiza meticulosidad de Flaubert a la hora de rastrear el vocablo exacto, único, y no aceptar nunca un sinónimo -los epítetos constituían su debilidad-, explica esa mezcla de tormento pasional y de respetuosa dignidad que para él representaba sentarse frente a su mesa de trabajo: «se ponía a escribir, lentamente, deteniéndose cada poco, volviendo a empezar, tachando, corrigiendo, llenando los márgenes, escribiendo palabras del revés, emborronando veinte páginas para acabar una, gimiendo como un leñador por el penoso esfuerzo de su pensamiento».

Estupidez humana. Resulta particularmente interesante (en esta última parte de la segunda parte de la primera parte), la descripción de la cotidianeidad de Flaubert en su propiedad de Croisset, cerca de Rouen, donde el creador de Madame Bovary pasaría la mayor parte de su vida, batallando con las palabras y con esa misantropía melancólica que siempre le caracterizó y que Maupassant atribuye a su constante comprobación de la estupidez humana. Tuvo sin embargo Flaubert grandes amigos, a los que recibía, cuando se hallaba en París, en su salón dominical: Turguéniev, Daudet, Zola, Goncourt y tantos otros.

La segunda parte del libro está constituida por un solo texto breve que fue publicado en noviembre de 1890 en “L’Écho de Paris”, y que empieza de la siguiente manera: «He publicado ya todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert como escritor. Hablaré ahora un poco del hombre, pero como a él no le gustaban las revelaciones de ninguna clase, no haré ninguna indiscreta». Efectivamente, no encontraremos en esta póstuma evaluación de la vida privada de Flaubert no sólo la menor indiscreción sino esencialmente la aseveración de Maupassant de que la vida del Artista había sido tan completa en sí misma que apenas había dejado lugar al Hombre: «Estuvo durante toda su vida dominado por una única pasión y dos amores: la pasión fue la prosa francesa; uno de los amores su madre, el otro los libros».

Si se hallan ustedes entre los incondicionales de Flaubert, este doble ensayo les resultará de una exquisitez vivificante; si, además, Maupassant figura entre sus escritores, si no de cabecera al menos de chaise-longue, el placer literario les queda garantizado.

Los libros que nunca he escrito. George Steiner.

Posted in Libros by Alguien on 4 mayo 2009

Título: Los libros que nunca he escrito. | Autor: George Steiner. | Editorial: Siruela. | Traducción: María Cóndor. | Colección: El Ojo del Tiempo. 31.Género: Ensayo. | Encuadernación: Rústica con solapas. │ Páginas: 240. | Edición:  2ª 2008. | ISBN: 978-84-9841-169-0. | Precio: 18,90 €.

 

Leer un fragmento del libro en PDF.

 

Cuando escucho citar a Harold Bloom, tiemblo, porque sus textos, especialmente las enunciaciones pontificales del profesor de Yale, suelen utilizarse de apoyo para orillar cualquier debate literario, pues provienen de un sistema de valores estéticos fijos, es decir, incuestionables. Exactamente lo contrario me sucede cuando oigo o leo palabras de George Steiner (París, 1929). Sus ensayos apuntan también a las alturas intelectuales, pero vienen atravesados por la conciencia crítica de que toda idea o expresión que intente captar un pensamiento, un argumento racional o una percepción textual, acabará con el tiempo cediendo su carácter de certeza momentánea al de cuestionable. Steiner posee un trasfondo racional, filosófico, musical, matemático, muy germánico (Goethe, Mozart, Nietzsche, Heidegger, Einstein), que la tradición del pensamiento liberal en España asimiló por mediación de la obra de los krausistas, de Ortega y Gasset y sus discípulos. Los alemanes anclaron las expresiones abstractas del pensamiento en la circunstancia, el cuerpo, en la genética diríamos hoy, en un lugar concreto. Esto hace que el hombre sea considerado en su historia, en vez de cómo hace Bloom en un continuo eterno de la humanidad absolutamente injustificable. Steiner mira el presente con la riqueza de múltiples lecturas del hacer intelectual abierto del pasado; Bloom quiere que recreemos el presente en clave de las grandes creaciones canónicas del ayer.

 

El libro complementa la espléndida autobiografía de Steiner, “Errata: El examen de una vida (1997). Allí el profesor de Ginebra explicó con sumo detalle cómo fue su educación, desde su multilingüismo hasta sus orígenes judíos, y lo que su religión y cultura aportaron a su formación literaria. Aquí, como bien anuncia el título, hablará de qué libros dejó sin escribir, en parte porque de ciertos temas quizás no sabía lo suficiente. Los lectores tendremos que conformarnos, qué remedio, con estos magníficos ensayos, que ofrecen una lección magistral de flexibilidad mental, o dicho en otras palabras, de inteligencia, tanto al desconocedor de los asuntos tratados como al crítico.

Los temas abordados en el volumen son siete. En el primer capítulo, “Chinoiserie”, comenta una cuestión que en principio parece, como él mismo reconoce, borgeana. Habla de la obra de Joseph Needham, autor de un libro sobre la cultura y la civilización chinas, iniciado hacia 1937, donde este profesor de Cambrige, conocedor profundo de la lengua y la cultura chinas, valora la aportación de la gran cultura asiática a los conocimientos universales. Sabido resulta que la ciencia china difiere notablemente en su evolución y carácter de la occidental. La nuestra se asienta en la tradición lógico-matemática griega (Aristóteles, Euclides), continuada por el racionalismo (el eje Descartes-Heidegger) y por la ciencia experimental (Newton-Einstein), y que en lo que se refiere al hombre moderno halla su base en la época de la Ilustración, mientras la suya dependía más de fenómenos inexplicables. La diferencia china consiste, según Needham, en que mientras las teorías occidentales miraban al hombre y a la naturaleza desde fuera, y por ello las ciencias experimentan con la naturaleza, los chinos situaban “al hombre dentro de unas armonías receptivas […] que no había que ‘forzar’ ni diseccionar”. (pág. 32). Los occidentales usamos a la naturaleza, mientras los orientales se insertan en ella. Mas los datos aportados por Needham han envejecido hoy, y lo que queda de ese enorme monumento se asemeja a lo que ocurre con las novelas de Balzac o de Proust. Ellas también fueron escritas utilizando numerosos datos tomados de la realidad o rememorados, pero la grandeza de esas obras, como en el caso de Needham, reside menos en los datos que en su carácter de monumentos intelectuales. Pasa algo semejante con la obra de nuestro Menéndez Pelayo.

Los siguientes ensayos se titulanInvidia” y “Los idiomas de Eros”. El primero explora la envidia suscitada a Cecco d’Ascoli por Dante. Cecco escribió L’Acerba, una epopeya donde conjugaba la poesía con la ciencia, que gozó de un éxito notable en su tiempo. La fama, en cambio, le perteneció y pertenece a Dante. Caso parecido al de Salieri y Mozart. Y Cecco sufrió de la envidia; quizás un libro dedicado a los mordiscos del rencor le hubiera restituido su justo valor, pero nunca fue escrito. El segundo, dedicado a los lenguajes amorosos, aborda con una enorme casuística y riqueza de observaciones las expresiones que se emplean en el trato amoroso, sexual. Hay un punto en el que disiento del maestro, cuando dice que le hubiera gustado explorar mejor las diferencias de sentimiento existentes al hacer el amor en diferentes idiomas; él lo ha hecho en cuatro. Mi modesta experiencia sugiere que el punto esencial es que la intimidad amorosa y sexual se alcanza igual aunque el amor se haga en una lengua extranjera.

Sión”, el cuarto texto del volumen, expone una teoría sobre la identidad, el quién soy yo, por el que se pregunta todo judío. Según avanzamos en la lectura advertimos que Steiner ha variado un poco su manera de plantear el asunto. Es como si lo presentara desde numerosos puntos de vista. Lo enfoca desde el nacionalismo, el uso del hebreo, la visión ortodoxa, la riqueza escritural de los judíos, la textualidad como signo o emblema de tribu, y varias otras perspectivas adicionales. Esta visión plural le ha impedido residir con su familia en Israel, donde el nacionalismo que exige, según él, una identidad fija, estrecha la vivencia esencial de ser judío: el existir en una constante inquietud crítica del entorno, produce la sensación de vivir en un exilio permanente. Steiner ausculta la naturaleza propia y la humana en general con una valentía inusual, como cuando habla del inherente egoísmo de nuestra conducta natural.

Los tres capítulos finales, “Cuestiones educativas”, “Del hombre y la bestia” y “Petición de principio”, ponen el broche de oro. El primero debería ser lectura obligada para los interesados en la enseñanza media, ahora que el acuerdo político de Bolonia ha conseguido que la educación europea haya aceptado rebajar su calidad a los niveles norteamericanos. El futuro está claro, se adivina observando el panorama educacional de la América anglosajona, donde millones y millones de universitarios desconocen las mínimas reglas de escritura y de las ciencias, incapaces de hablar una lengua extranjera, guiados por docentes de ínfima calidad. El éxito económico se ha erigido en el único bien deseable, que permite hacer lo que la publicidad manda. Las imágenes de David Beckam y Madonna resultan mejor conocidas que las creadas por Miguel Ángel. Les escojo esta perla. “Está disminuyendo la comprensión de las oraciones subordinadas, al igual que el vocabulario que se posee”. (pág. 160). La escritura y las matemáticas cada vez se simplifican más, y la biogenética queda como reducto para escogidos.

Steiner ha sabido en este libro abordar las grandes cuestiones de nuestro tiempo, los libros que nunca escribió, porque jamás supo cómo se respondían, y los libros exigen un cierre. Lo que ha hecho aquí es lanzar ideas y describir las que caen de cara. Este ejercicio ensayístico exige un hombre muy entero, que se atreve incluso a plantear las relaciones del hombre y el reino animal, para indagar como “ese ‘estremecimiento en las entrañas’, ese pasajero calor y arrebato de vitalidad (el coito) no son sólo materia de mito” (pág. 194), sino que pueden ser entendidos como parte de nuestros impulsos animales. Su hombría se demuestra asimismo en el cierre del volumen, cuando confiesa que nunca ha votado, aunque no conoce una forma política mejor que la democracia, y que además vive con la soberana ausencia de un no creyente.

Las páginas de Steiner me confirman que la crítica tiene un puesto importante entre las artes narrativas. Demasiadas páginas literarias que acuden a mi memoria palidecerían si se las comparase con éstas. 

Tierras de poniente. J. M. Coetzee.

Posted in Fragmentos, Libros by Alguien on 1 mayo 2009

Título: Tierras de Poniente. │Autor: J.M. Coetzee. │ Traducción: Javier Calvo. │ Editorial: Mondadori. │ Páginas: 174. │ ISBN: 9788439721710. │ Precio: 16’90 €.

La primera novela de Coetzee, publicada por primera vez en España, está compuesta por dos historias: El proyecto Vietnam narra el descenso gradual hacia la locura de Eugene Dawn, un investigador que indaga acerca de la efectividad de la propaganda de Estados Unidos y la guerra psicológica en Vietnam. Su dedicación obsesiva a la redacción del informe, los problemas con su mujer y el secuestro al que somete a su hijo acabarán por llevarlo a un sanatorio. La segunda historia, La narración de Jacobus Coetzee, cuenta una expedición de caza por las tierras de la tribu namaqua, capitaneada por Jacobus Coetzee, un colonizador bóer. Tras atravesar el territorio namaqua, el colonizador cae enfermo y pierde el control sobre sus hombres, que acaban por abandonarlo a su suerte. Consigue volver a casa y poco después regresa lleno de resentimiento para ajusticiarlos.

Reseña en El Cultural.es.

Comienzo de Tierra de Poniente de J.M. Coetzee.

Me llamo Eugene Dawn. No puedo hacer nada al respecto. Empiezo, pues.

Coetzee me ha pedido que revise mi ensayo. Se le atraganta. Lo quiere más fácil de digerir, en caso contrario lo quiere ver eliminado. Y también me quiere quitar de en medio, me doy cuenta. Me estoy armando de valor contra ese hombre poderoso, genial y ordinario, tan completamente desprovisto de visión. Le temo y desprecio su ceguera. Me merecía algo mejor. Heme aquí sometido a un director, un tipo ante el cual mi primer instinto es arrastrarme. Siempre he obedecido a mis superiores y he estado encantado de hacerlo. No me habría embarcado en el Proyecto Vietnam de haber imaginado que acabaría entrando en conflicto con un superior. El conflicto trae infelicidad, y la infelicidad envenena la existencia. No soporto la infelicidad, mlo que yo necesito es paz y amor y orden para mi trabajo. Necesito mimos. Soy un huevo que necesita estar en el más mullido de los nidos bajo la más paciente de las ponedoras antes de que se agriete mi cascarón liso y poco prometedor y emerja mi tímida vida secreta. Se me tiene que tratar con indulgencia. Rumio, soy un pensador, una persona creativa, alguien que no carece de valor para el mundo. Lo normal sería que Coetzee me entendiera mejor, pues tend ía que estar acostumbrado a tratar con gente creativa. Habiendo sido él también un creador en el pasado, ahora es una persona creativa fracasada que vive de segunda mano a expensas de los verdaderos creadores. Su reputación se la ha labrado gracias al trabajo de los demás. Y aquí lo han puesto a cargo del Proyecto Vida Nueva sin que él sepa nada del Vietnam ni de la vida. Me merezco algo mejor.

El enfrentamiento de mañana me produce inquietud. Los enfrentamientos se me dan mal. Mi primer impulso es rendirme, aceptar a mi antagonista y hacer todas las concesiones posibles con la esperanza de que me ame. Por suerte, desprecio mis impulsos. La vida de casado me ha enseñado que toda concesión es una equivocación. Cree en ti mismo y tu oponente te respetará. Aférrate al mástil, si es que esa es la metáfora adecuada. La gente que cree en sí misma es más merecedora de amor que la gente que duda de sí misma. La gente que duda de sí misma no tiene alma. Yo estoy haciendo lo que puedo para fabricarme un alma, aunque sea al final de la vida.

Tengo que recobrar la compostura. Creo en mi trabajo. Soy mi trabajo. Ya hace un año que el Proyecto Vietnam ha sido el centro de mi existencia. No tengo ninguna intención de dejar que me saquen de él antes de tiempo. Pienso decir la mía. Por una vez en mi vida tengo que estar preparado para plantar cara.  No tengo que infravalorar a Coetzee.

Esta mañana me ha llamado a su despacho y me ha hecho sentarme. Es un hombre campechano, de esos que comen filete todos los días. Sonriente, se ha puesto a pasear por su despacho, elaborando una apertura, mientras yo, girando a derecha e izquierda, hacía lo que podía para dirigir mi cara hacia él. He rechazado el café que me ha ofrecido, pues soy de esos que con cafeína en las venas se ponen a temblar y a establecer compromisos eufóricos.

No digas nada de lo que te puedas arrepentir más tarde.

Para la entrevista he puesto la espalda recta y he adoptado una mirada osada. Puede que Coetzee sepa que normalmente voy encorvado y que tengo la mirada furtiva -no puedo controlar estos ojos-, pero hoy he querido transmitirle la idea de que me estaba creciendo formalmente alrededor de la osadía y de la verdad. (Desde el colapso de la pubertad todas las posturas me han resultado incómodas. Sin embargo, no hay conducta que no se pueda aprender. Tengo grandes esperanzas de un futuro integrado.)

Coetzee ha hablado. Con una serie de cumplidos cuya ambigüedad nunca ha dejado de mostrarse desnuda, se ha dedicado a echar por tierra los frutos de un año entero de trabajo. No fingiré que no puedo reproducir su discurso al pie de la letra.

 - Nunca me imaginé que un día este departamento estaría produciendo trabajo de naturaleza vanguardista -ha dicho-. Tengo que elogiarle a usted. Me ha gustado leer sus primeros capítulos. Escribe usted bien. Será un placer que me asocien con un trabajo de investigación tan bien acabado.

»Lo cual no significa -ha continuado-, por supuesto, que todo el mundo tenga que estar de acuerdo con lo que usted dice. Está usted trabajando en una novela y con un asunto controvertido, y tiene que esperar controversia.

»Sin embargo, no le he pedido que venga para discutir la sustancia de su informe, en el cual, déjeme que lo repita, dice usted cosas importantes en las que quienes nos han contratado van a tener que pensar seriamente. 

»Lo que me gustaría, más bien, es transmitirle unas cuantas sugerencias relativas a la presentación. Le hago estas sugerencias únicamente porque yo cuento con cierta experiencia en materia de redactar y supervisar informes para el Departamento de Defensa. Mientras que ésta, y corríjame si me equivoco, es la primera vez para usted.

Me va a rechazar. Tiene miedo de la visión, no siente piedad por la pasión ni por la desesperación. El poder solo habla con el poder. Las frases esperan en fila detrás de sus pulcros labios rojos. Voy a ser despedido, y despedido de forma sumaria. Cierta configuración de su boca y de su nariz tan sutil que solamente yo la puedo percibir me dice que las toxinas febriles que corren por mi sangre y flotan en mi sudor le resultan desagradables a sus refinados sentidos. Yo centelleo. Estoy luchando por abatir con mi centella a un hombre que no cree en la magia. Si fracaso me contentaré con una casa entre los plácidos especialistas en control y autocontrol. Mis ojos emiten una serie de súplicas y amenazas tan rápidas que solamente las puedo percibir yo, y también él.

- Como sabe usted por sus tratos con ellos, los militares son, en su conjunto, para decirlo con franqueza, cortos de entendederas, recelosos y conservadores. Convencerlos de algo nuevo nunca es fácil. Y, sin embargo, son la gente a la que usted tiene que convencer en última instancia de la justicia de sus recomendaciones. Créame, no lo conseguirá si les habla con altivez. Ni tampoco lo conseguirá si se dirige a ellos con ese espíritu de absolutismo, de ferocidad intelectual, que encuentra usted en nuestro debate interno aquí en el Instituto Kennedy. Nosotros entendemos las convenciones del duelo, ellos no: ellos ven un ataque como un ataque, y probablemente como un ataque a toda su clase.

»Así que lo que me gustaría que hiciera usted, primero de todo, antes de que hablemos de nada más, es ponerse a revisar el tono de su argumento. Quiero que reescriba sus propuestas para que los militares puedan tomarlas en consideración sin sufrir en su autoestima. No olvide esto: si les dice usted que no saben hacer su trabajo (lo cual probablemente sea cierto), o que no entienden lo que están haciendo (lo cual es indudable), entonces a ellos no les quedará más remedio que tirarlo a usted por la ventana. En cambio, si recalca usted todo el tiempo, y no solamente de forma explícita, sino por medio de las mismas genuflexiones de su estilo, que no es usted más que un funcionario con una especialidad importante pero estrecha, un pseudoacadémico desprovisto de esa comprensión total que tiene el soldado de la ciencia de la guerra; y que, si embargo, dentro de los estrechos confines de su especialidad tiene usted unas cuantas sugerencias que ofrecer que podrían tener repercusiones estratégicas… entonces descubrirá usted que sus propuestas son escuchadas.

»Si no ha visto usted el librito de Kidman sobre América Central, échele un vistazo. Es el mejor ejemplo que conozco de persuasión modesta.

»Hay una cosa más en la que me gustaría que pensara. Como ya debe de saber, usted lleva a cabo su análisis de los servicios de propaganda en unos términos que resultan extraños para la mayor parte de la gente. Esto no solamente se aplica al trabajo de usted sino también al de todo el mundo de la sección de Mitografía. A mí personalmente la mitografía me resulta fascinante, y creo que tiene un gran futuro. ¿Pero acaso no es posible que esté usted juzgando mal a su público? Mientras leo su ensayo, hay momentos en que me da la impresión de que lo está escribiendo para que lo lea yo. Pues bien, se va a encontrar usted con que su verdadero público es una gente mucho más tosca. Permítame sugerirle, por tanto, alguna clase de introducción en la que usted explique con palabras sencillas el tipo de procedimiento que está siguiendo: cómo operan los mitos en la sociedad humana, cómo se intercambian los signos y esas cosas. Con montones de ejemplos y, por el amor de Dios, sin notas a pie de página.

Svevo y Pessoa: el sueño infantil de la razón.

Posted in Libros by Alguien on 10 marzo 2009

Gadir publica los libros “El elfo y la princesa” del portugués Fernado Pessoa y “Fábulas” del italiano Italo Svevo.

Texto: Álvaro Cortina. El Mundo.es – Madrid. 09.03.2009.

Italo Svevo y Fernando Pessoa son autores de la desolación, genios de extravío y crisis. Ambos fueron escritores discretos que hablaban del mundo con distancias. Svevo parece nimbado de un triste sarcasmo, y Pessoa, el hombre de los heterónimos, se dedicó a dispersarse, a difuminarse por su sofisticado laberinto.

La editorial Gadir ha propuesto títulos infantiles de estos autores, que persisten en sus vértigos y su locura regalando un juego desenvuelto. Después de los poemas de “Lo mejor del mundo son los niños”, la colección infantil e ilustrada de la editorial - “El bosque viejo” -  presenta otro texto pessoano: “El elfo y la princesa”.

Y en su gran horizonte de difusión de Italo Svevo, han publicado sus “Fábulas”. Se trata de una edición miscelánea, con extractos de “La conciencia de Zeno” y con un relato digno de Groucho Marx, Argo y su amo. Su nervio en las distancias cortas y su olímpica apatía hacen de él un genio del epigrama y la paradoja.

Un pajarito advirtió que la puertecita de su jaula había quedado abierta. Al principio, pensó en aprovechar para escapar volando, pero despúes cambió de opinión temiendo perder su libertad, si, durante su ausencia, volvía a cerrarse la puertecita“.

Hay que hacer una mención muy especial a las ilustraciones, que aportan paisaje y música a los delirios de la prosa. En “El elfo y la princesa”, Teresa Novoa se aplica con libertad en abismos estrellados, unicornios y esfinges furtivas, torres de ladrones y algún que otro dragón. Novoa se evade del orden gravitatorio, tritura el tiempo y se alimenta del “collage” y de un “naïf” animalario. Su onirismo vuela en bandadas de grajillas colgadas de la luna.

El elfo que decide buscar a una princesa que no existe, desafiando el catálogo de las cosas reales, tiene algo de Principito, y su paseo es también una fuga y un despropósito, afrenta de la lógica de las costumbres. El elfo “fue andando, fue andando, y por fin llegó a una cueva (quien anda mucho, llega siempre a una cueva)”. Novoa orbita en torno a Pessoa con secuencias psicóticas de fina plástica.

La “Fábulas” de Italo Svevo, que como Pessoa frecuentó la máscara del pseudónimo (su verdadero nombre era Ettore Schmitz), tienen un fondo igualmente dinamitero. Además no es un título infantil, aunque se sostenga sobre la fórmula ingenua de la fábula. Son estampas descascarilladas, enigmáticas como un callejón sin salida o como la boca de un pozo.

Pablo Auladell ilustra a través de una pátina cenicienta y nebulosa. Sus personajes son híbridos de animal y hombre, como los dioses egipcios, y visten como “Clowns” meditabundos y abandonados. Auladell capta las trazas de Svevo, que son las trazas de una herida causada por un chiste con final triste:

Entre los hombres y los animales vivos hay una gran diferencia, aunque sólo sea porque unos son los propietarios y los otros la propiedad. Cuando llega la muerte, la relación se invierte: unos están horrorosos; los otros, a veces exquisitos“.

Svevo fue un hombre inclemente con la condición de los seres vivos, que son, a sus ojos, unos productores de divertidas mezquindades: “¡Ay, Señor! ¡Devuélveme a la Tierra! Éste no es el paraíso: aquí no se ve sufrir a nadie”, dice un hombre a Dios en una fábula suya. Y en el centro de todo el circo grotesco, la tara ancestral del egocentrismo:

Una hormiga muere y, mientras muere, piensa: “El mundo se muere”.

Morrison, Joyce, Porta & Bolaño.

Posted in Libros by Alguien on 30 enero 2009

Título: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce. | Autor: Roberto Bolaño- A.G. Porta. │Editorial: Acantilado. | Colección: Narrativa del Acantilado, 99; Acantilado Bolsillo, 16. | Género: Ficción y Literatura. | Formato: Rústica 21 x 13,5 cm.| Páginas: 184. | Datos edición: Español. Marzo. 2007. 1ª Edición. | ISBN: 978-84-96489-39-4.  | Precio: 15,00 €.  (Bolsillo, 8,50 €).

La editorial Acantilado ha rescatado, recientemente en edición de bolsillo, la primera novela de Roberto Bolaño, “Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce”, una obra publicada originalmente en 1984 (Editorial Anthropos) a cuatro manos junto a A.G. Porta que incluye en esta reedición un cuento inédito titulado “Diario de bar”.

A Antoni García Porta (1954) lo conoció en la oficina de la editorial La Cloaca, un sello marginal de poesía. Inmediatamente se hicieron amigos. García Porta estaba cesante, así que su mejor panorama se convirtió en visitar por las mañanas a Bolaño, que vivía en un pequeño cuarto de la calle Tallers. “Supongo que era lo más económico que pudo encontrar. Durante el invierno, Roberto trabajaba los fines de semana como vigilante en un camping de Castedellfels. Con eso comía, compraba cuadernos, lápices, libros y poco más. En el verano, eso sí, se iba los cuatro meses al camping, lo que le permitía ahorrar el dinero para pagar el alquiler del año”, recuerda García Porta, que cuando tenía un poco de dinero llegaba donde Bolaño con yogures y cigarrillos. Hablaban y fumaban. Luego, partían a jugar taca-taca, que era casi un paréntesis, porque después seguían fumando y dándoles vueltas a los proyectos que tenían juntos: un libro de cuentos, una novela policial, un guión de cine.

Finalmente, lo único que se concretó fue la novela Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce.

Consejos… está ambientada en una Barcelona que se debate entre la incipiente democracia y una violencia tan cruda como efervescente. En un mes hay más de 15 muertos y 25 asaltos a mano armada. Entre estos últimos, los protagonizados por Ana Ríos, sudamericana de poco más de veinte años, hermosa, y Angel Ros, aspirante a escritor que abraza el crimen como una muestra de amor por la muchacha. El joven, a su vez, está escribiendo una novela cuyo héroe es Dédalus, un ladrón de bancos igual que él. “Lo importante, por supuesto, no eran los atracos ni la vida clandestina, sino el hecho de que fuera un entendido en Joyce”, comenta Ros sobre su obra. “Parecerá extraño que un hombre violento, un desvalijador de bancos, sea al mismo tiempo un erudito digno de pertenecer al menos al círculo de archiveros de Joyce en España, pero así es la vida, y además, ¿de qué puede vivir en este país un estudioso del maestro, si además de tener orgullo es autodidacta? Quizá le quede el recurso de trabajar en una oficina, pero Dédalus ya había pasado los treinta años y estaba harto de todo.”

A lo Dostoievski, la primera víctima de la pareja es “la vieja”. Luego, las escenas se suceden como en una road movie. Ana y Angel refugiados en un motel, viendo si en las noticias anuncian su crimen. Ana y Angel asaltando una financiera o cooperativa o caja de ahorro. Ana y Angel comprándose ropa fina, besándose en la boca y en las joyas, celebrando el éxito de los golpes. Toman anfetaminas, fuman Ducados y pasan días encerrados en un departamento arrendado, ella durmiendo y él acariciando el lomo de los libros “como perros”.

Así llegan a su tercer robo en menos de 20 páginas. Es el momento en que la acción empieza a combinarse con la literatura: por casualidad la pareja llega a asaltar la casa de una poetisa catalana fanática de Sylvia Plath y Virginia Woolf. Podría especularse con que aquí comienza a aparecer la mano de Bolaño, más literario si se quiere, aunque el propio García Porta explica que no puede definir con exactitud cómo fue realmente la escritura del libro, cuáles son los elementos suyos y cuáles los de Roberto. “El solía responder que primero uno escribía un capítulo y el otro, el siguiente, hasta que llegamos al final. Pero creo que en verdad yo escribí una primera versión y él trabajó sobre esa trama, puliéndola y dándole el final. Como sea, ahora tengo la sensación de que fue un juego divertido.”

La idea de una novela radical y violenta empezó a rondar por la afiebrada cabeza de García Porta en junio de 1979. Encerrado en su casa, con el termómetro marcando 39 grados durante días, se lanzó a escribir lo que sería el germen de Consejos…. “Por las mañanas escribía sin parar, hasta que a mediodía me venían unos dolores de cabeza terribles. En cuatro o cinco días escribí la base de la novela policíaca, unas cincuenta páginas. La mayoría de los personajes eran amigos que, al leerla, pedían retoques o me decían que no querían morir de esa forma sino de esta otra. Así fue cambiando, hasta que de repente se metió Roberto y fue uniformando el estilo”, explica el escritor español.

Al principio, como señala García Porta en el prólogo de la nueva edición, el libro se llamabaFlores para Morrison, pero más tarde optaron por hacerle un guiño al poema de Mario Santiago “Consejos de un discípulo de Marx a un fanático de Heidegger“. Es probable que este cambio se haya producido cuando Bolaño dejó Barcelona, a mediados de 1980. “Pienso que se fue para estar más tranquilo. Como vivía en el centro, tanto yo como otros amigos pasábamos a visitarlo y no podía escribir tanto como quería. Lo otro es que su hermana y su cuñado, que vivían en Gerona, regresaron a México durante una temporada. Entonces, lo dejaron al cuidado del piso y de la perra.”

En una carta fechada en 1981, Bolaño le propone a su compañero una serie de cambios para los protagonistas del libro:

“a) fijarlos más en cierto prototipo que nos permita juegos, guiños al lector; b) aclarar -volver más compleja- la escenografía por la que se mueven; por ejemplo, hacerla definitivamente de serie negra; c) trabajar el personaje femenino y añadir tal vez uno o dos protagonistas más; d) enfocar la novela, tú y yo, como si rodáramos una película de aventuras, permitiéndonos todos los cortes, todos los montajes, etc.; e) profundizar la veta joyceana del personaje central; de hecho, hacer de esto uno de los leitmotivs de la obra; de una manera modesta y en policiaco, hacer con Joyce -o con el Ulises de J. J.- lo que éste hizo con Homero y la Odisea. ¡Claro! ¡La diferencia es grande! Pero puede resultar muy interesante, una especie de dripping polloqueano, la traslación de símbolos y obsesiones joyceanas a una novela rápida, violenta, breve”.

Escribir un libro como si fuera una película de Fassbinder o una tela de Pollock. “Nuestros fantasmas salpicados en la novela”, precisa García Porta, ayudando a comprender cómo esta historia que partió como policial empezó a coquetear con los ídolos que tenían en la cabeza. Angel Ros, entre atraco y atraco, comenta que llegó a la literatura por los beatniks y las canciones de Bob Dylan y Jim Morrison. ¿Qué ocurría con los autores? García Porta había leído a Joyce completo y Bolaño lo había leído todo. Incluso ciencia ficción y novela negra, que muchos consideraban un género menor, pero que Bolaño defendía porque contaba con el aval de Borges. Y claro, también leía a Parra y a Pound, a los surrealistas, a Frank O´Hara y a Gregory Corso, uno de sus poetas más admirados.

La novela está salpicada de reflexiones sobre la escritura. La estructura de road movie es alterada por cartas, notas a pie de página, el diario de Angel Ros y hasta por el bosquejo de la novela que está escribiendo. Así, Consejos de un discípulo… sobrepasa las demandas del lector de policiales. “Yo no sé si rompimos el molde. Creo que ni nos importaba. Coincidió que en esa época, con el escaso dinero que teníamos, comprábamos una colección de novela negra de Bruguera. Chandler, Hammett, Jim Thompson y compañía”, agrega Porta. “Lo que puedo asegurar es que no se nos habría ocurrido estar del lado de los policías o de los detectives porque no podíamos ver las cosas desde la ley. Piensa que estábamos entrando en democracia; la policía tenía muy mala fama. Si te fijas, lo único que ocurre es que un tipo se deja llevar por una chica que, ahora, podría decirte que está trastornada, pero en esa época no la veía así.”

Hacia 1983, cuando Bolaño remató las últimas cincuenta páginas del libro, Antoni García Porta pensaba dejar la literatura. Fue Bolaño entonces el que envió la novela a cuanto concurso podía, iniciando además el penoso camino de buscar una editorial. Argos Vergara, Noguer y Planeta rechazaron el manuscrito. “¡El calvario continúa!”, se lamentaba el chileno.

Un año más tarde la suerte empieza a cambiar: la dupla obtiene el Premio Ámbito Literario de Narrativa 1984. Como consecuencia, editorial Anthropos publica el libro. Pero para García Porta la situación general seguía siendo decepcionante: “Salieron tres o cuatro críticas, una de ellas porque conocía al editor del periódico. Luego la novela desapareció del mercado porque la editorial cambió de distribuidor o no sé qué. El asunto es que no sé si alcanzamos a vender 500 ejemplares”.

Bolaño a su vez seguía con ganas de escribir con su amigo. Planificaba una novela sobre la División Azul, una fracción armada que Franco mandó a luchar contra los rusos en la Segunda Guerra Mundial. Y en 1994, ya en Blanes, le propone escribir lo que sería “La literatura nazi en América”.

Lo cierto es que García Porta en ese entonces llevaba bastante tiempo alejado de la literatura. Dedicado al marketing en una editorial de textos educativos, podía escribir un poema o un cuento de tarde en tarde, pero nada más. Bolaño, por supuesto, siempre terminaba las llamadas telefónicas de la misma manera: “Escribe”.

Un buen día, harto de trabajar doce horas diarias, García Porta disminuyó su jornada laboral a la mitad y comenzó a seguir el consejo de su amigo. Su primer libro fue “Braudel por Fraudel” (1999), sobre un hombre que desembarca en el puerto de Mahón con una misión secreta. Cambia de nombre, altera su pasado, se inventa que es un novelista tratando de salir del “dique seco” en que se encuentra. Apenas se dan detalles del plan; basta con saber que cada tanto recibe órdenes del Coronel y que la víctima es un estafador. Pero la acción queda en suspenso y la historia se desenvuelve con la inquietante calma de un balneario deshabitado: Braudel conquista a una profesora del sector, conoce a un grupo de actores que acuden al mismo bar que él, traba amistad con su joven vecina y le da de comer a un vagabundo que cuenta historias.

En palabras de Bolaño, que fue el que en realidad envió el manuscrito a Jaume Valcorba, el editor de Acantilado, la escritura de García Porta “es tan clara como una pintura de Hockney”.

El juicio se ajusta aun más a la novela “Singapur” (2003), donde Laura, promesa incumplida del arte abstracto, se hace cargo de su madrastra enferma de Alzheimer. La anciana recuerda cada vez menos, pero siempre está dispuesta a recriminarla por haber dejado el arte. “Ha dicho que habría deseado ver mi obra expuesta en las galerías más prestigiosas, en los museos de todo el mundo”, escribe Laura en su diario. “Le he pedido que lo deje, que no insista, que no me gusta sentirme presionada, y que me siento más preocupada por la autenticidad de lo que hago.” El registro minucioso de los días de Laura transmite una melancolía sin par: amantes, fotografías de playas desiertas, viajes, vasos de martini.

El año pasado el escritor español publicó “Concierto del no mundo”, una novela en la que había trabajado durante veinte años y que Bolaño leyó en fase preliminar. “La primera versión la encontró muy mala. Decía que tenía que quemarla porque me distraía. Yo le contestaba que era como mi taller, el lugar al que regresaba para aprender”. A modo de epílogo, podría decirse que en “Concierto del no mundo” aparece Dédalus, que es el nombre que el protagonista de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce usa para firmar las cartas que le envía a su madre.

Cuento aparte es la historia de “Diario de bar“, el relato que cierra esta reedición y que fue escrito en forma opuesta a la novela: Bolaño esbozó la historia y García Porta le dio el estilo y el cierre. Para el autor de Los detectives salvajes se trataba de un texto “vivo e inquietante”, mientras que al español le sigue pareciendo “un cuento brutal”. La historia de Mario, el chileno que cada mañana llega al bar después de pasarse la noche escribiendo, no hace más que revivir la imagen de Bolaño luchando contra sus fantasmas salvajes. Es decir, creando ese universo nostálgico, violento y corrosivo que lo convirtió en uno de los autores fundamentales de nuestro tiempo.

Dos valientes a la deriva”- Por Alvaro Matus. Publicado en La Nación de Buenos Aires el 26 de marzo de 2006.

Con los ojos abiertos. Marguerite Yourcenar.

Posted in Libros by Alguien on 10 enero 2009

Título: Con los ojos abiertos. | Autor: Yourcenar, Marguerite. | Editorial: Plataforma. | Género: Biografía.│ Colección: Testimonio. | Formato: Rústica. | Páginas: 368. | Datos edición: Barcelona. 2008. 1ª Edición. | ISBN: 978-84-96981-27-0.Precio: 19,95 €.   

 

El pensamiento de Marguerite Yourcenar, la gran dama de las letras francesas y reconocida escritora de Memorias de Adriano, se presenta al desnudo en el libro Con los ojos abiertos, que publica la editorial Plataforma.

 

Su escritora, sus autores favoritos o la importancia de Adriano son algunos de los temas que salen a la luz gracias a las decenas de entrevistas que realizó a la autora nacida en 1903 y muerta en 1987 el periodista galo Matthieu Galey.

 

La primera mujer que entró en la Academia francesa reflexionó en estas conversaciones sobre su infancia, el feminismo, el medio ambiente, el amor a los animales, la religión y los asuntos espirituales, el racismo, el aborto o la política; sobre cómo debería ser la educación de los niños o sobre lo complejo de vivir. Toda una lección de vida impartida por esta autora compleja y sin prejuicios y que aseguraba que le gustaría morir “con los ojos abiertos”.

 

“Desearía morir con pleno conocimiento, por un proceso de enfermedad lento como para dejar que en cierto modo la muerte se inserte en mí, para tener tiempo de dejarla desarrollarse por entero. Para no dejar escapar la última experiencia, el paso. Adriano habla de morir con los ojos abiertos…”.

 

Novelista, poeta, dramaturga y traductora, Yourcenar a los pocos días de nacer perdió a su madre y se quedó a cargo de su padre, quien le proporcionó una amplísima educación, con quien viajó por muchos países y quien, además, le inoculó el amor por el conocimiento de nuevas personas y países.

 

En el libro, Yourcenar, que se aproximó siempre a todos los temas con sentir poético, cuenta que hasta los 35 años nunca había visto una foto de su madre, y que su tumba la visitó primera vez a los 55 años.

 

Fue una niña solitaria y privilegiada que fue creciendo en un medio natural, rodeada de animales, de personas de servicios, de sus tíos y primos, de su abuela, de los niños del pueblo, rodeada toda clase de gente, pero finalmente sola. “Creo que el hábito precoz de la soledad es un bien infinito”, escribe.

 

Interesada siempre por la simbología y los rituales del cristianismo, por el protestantismo, el espiritualismo oriental y la herencia moral y estética de raíz grecolatina, la autora de Opus Nigrum anticipa, con una actitud casi visionaria, muchas de las situaciones o acontecimientos.

 

Como su preocupación por la degradación del medio ambiente. Y sobre la bondad añade: “Se trata de desear a los demás tanto bien como uno se lo desea a si mismo. Desde que hay simpatía (esa palabra tan bella que significa sentir con…) comienza, a la vez, el amor y la bondad.

 

Sobre el feminismo, Yourcenar se muestra crítica y puntualiza:

 

“Estoy contra el particularismo de país, de religión, de especie. No cuente conmigo para hacer particularismo de sexo. Creo que una mujer inteligente vale tanto como un hombre inteligente. Es una simple verdad”.

 

Su amor y respeto por los animales, la bisexualidad en Adriano, y el nombre de Grace Frick, la traductora con la que mantuvo una relación durante décadas, cruzan también por este libro.

 

Los ojos abiertos de Marguerite Yourcenar – El Pais.com

Leer reportaje en El Mundo. (PDF)

 

Pacífico. José Antonio Garriga Vela.

Posted in Libros by Alguien on 29 diciembre 2008

Título: Pacífico. | Autor: José Antonio Garriga Vela. | Editorial: Anagrama. | Colección: Narrativas hispánicas. | Género: Novela. | Formato: Rústica. Tapa blanda. 180 x 1420 mm. | Páginas: 176. | Año: 1º Ed. 2008. | ISBN: 978-84-339-7177-7. | Precio: 15 €. 

 

«Mi tristeza era una pose, una forma de llamar la aten­ción, una condición ineludible para convertirme en escri­tor.» Así habla el narrador de Pacífico, testigo de una novela familiar en la que, de puertas adentro, mientras afuera se hace el primer trasplante de corazón o el hom­bre conquista la luna, se van acumulando desgracias. Si la intimidad es aquello que no se debe compartir, porque nos debilita, Pacífico es un relato íntimo que hurga en las entrañas de sus personajes con una delicadeza excepcio­nal, hasta convertirlos en seres inolvidables maltratados por la vida. Los miembros de esta familia han vivido en la inopia, pero la realidad los sacará de ahí a golpes. Un pa­dre que pagará muy caros sus amores con la dueña de una perfumería, una madre que ha impuesto entre ella y sus hijos una especie de grueso cristal, un hermano que construye barcos en miniatura y al que destruirá una ca­sualidad tan verosímil que sólo podrá creerse cuando su­ceda otra vez. Una comparsa de seres frágiles en manos de un destino al que le gustan las bromas macabras.

 

Leer el primer Capítulo de Pacífico. (doc)

 

José Antonio Garriga  Vela nació en Barcelona en 1954, pero reside actualmente en Málaga. Es autor de varios libros de relatos y de galardonadas obras de teatro. Tras debutar como novelista con “Una visión del jardín” (1985), tuvo un formidable reconocimiento con “Muntaner, 38, (Debate, 1996), que se alzó con el Premio Jaén de Novela 1996. Su siguiente novela fue “El vendedor de rosas, (Destino,2000), “Los que no están, (Anagrama, 2001) ganó el Premio Alfonso García-Ramos de Novela 2001.

 

Su última novela, presentada oficialmente en el Salón de Actos del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga el pasado 4 de Diciembre, se titula “Pacífico” y desde que salió a la venta el pasado octubre no ha dejado de recibir alabanzas de críticos, escritores, “blogeros” y amigos como el admirado Antonio Soler.

 

En el suplemento cultural Babelia de El País, por ejemplo, el temido y muy influyente crítico Javier Goñi dice que la novela es “excelente, estupenda”, que es “la sorpresa del otoño” (puede leer aquí la crítica completa). Otra voz autorizada más, la del crítico Alfonso Cervera, en el Levante: “Ése enorme escritor que es Garriga Vela no se va nunca de una escritura que ronda la excelencia”. Para abundar en las alabanzas, la que le dedica el suplemento cultural de La Opinión de Málaga: “Una de esas novelas que rezuman literatura”. Más de lo mismo se puede encontrar en las opiniones de Agustín Rivera, Pablo Aranda o Miguel Ángel Oeste o en las críticas y entrevistas que se han hecho en Diario Sur  (“hay que leerla”) o ABC: “Su mejor novela desde Muntaner 38.

 

Después de 7 años de silencio  Garriga vuelve a la novela,  porque sus artículos y relatos (de viajes) los sigue publicando en Diario Sur (viernes y domingos) y los martes en EL MUNDO de Andalucía. Pacífico, un título imprescindible para volver a disfrutar del placer de la lectura.

 

 

“Acabo de publicar una novela y los lectores me hacen preguntas. A menudo son preguntas sobre ciertos hábitos que guardan más relación con la cocina literaria que con el desarrollo de la novela. Los lectores sacan sus propias conclusiones sobre las historias que cuento. Las palabras poseen diversas interpretaciones, tantas como lectores. Cada lector tiene una mirada singular. El escritor no siempre es consciente de todo lo que escribe. Cuando me hablan de las cargas de profundidad que hay en la novela, creo que esa profundidad está construida a medias entre el escritor y el lector. Si no existiera el lector no habría literatura…

 

“He de regresar cuanto antes a la vida real para de aquí a un tiempo volver a sumergirme en una nueva historia, un nuevo mundo abisal, que todavía no existe. Ahí reside el milagro de las palabras que son capaces de construir universos verbales. Mi novela ‘Pacífico‘ ya no me pertenece. Es de todos y cada uno de ustedes, queridos lectores.

 

“El viaje a la ficción” de Mario Vargas Llosa.

Posted in Libros by Alguien on 7 diciembre 2008

Título: El viaje a la ficción Autor: Mario Vargas Llosa.│Editorial: Alfaguara │Temática: Miscelánea Literaria. │ Fecha de publicación: 19/11/2008. │Páginas: 240. │ISBN: 978-84-204-7442-7 |  EAN: 9788420474427Precio: 17,50

Empieza a leer El viaje a la ficción. (PDF)

 

Viaje prodigioso a Juan Carlos Onetti – ABCD.es

Miguel García-Posada – 22 /11/2008 – número: 878

 

A veces la justicia poética existe, solo a veces. No fue rigurosa -esto es, ejemplar- con Cervantes, pero tampoco con Borges, por citar dos casos eminentes mas no aislados. La justicia poética está en cambio existiendo con Juan Carlos Onetti: la desaparición física del escritor (1994) no ha afectado al prestigio de su obra, cada vez más intenso, pese a ser en buena medida una cima del hermetismo. Onetti suscribía íntegramente la propuesta de Antonio Machado de que la historia fuese «confusa» y «clara» la pena, aunque se precipitaran en el gran escritor otros modelos, como el decisivo faulkneriano, que Mario Vargas Llosa elucida con su habitual precisión.

 

Palabra creadora. Más de diez años después de su muerte, Onetti ha tenido la fortuna de que un escritor y crítico de la talla de Vargas Llosa haya decidido abordar su obra con sistematismo y rigor. Despliega el gran crítico, acaso el más completo y perspicaz de la crítica actual, un punto de vista comprensivo, original, novedoso. Reproduciendo el modelo de los antiguos contadores de historias de las primitivas tribus indoamericanas, Onetti sería un hablador críptico, como el inolvidable Mascarita de aquella novelita ejemplar. Mediante la ficción, crea un mundo alternativo al nuestro, capaz de suplantarlo y derogarlo por la fuerza de la palabra creadora; un mundo alternativo en el que se refugian los seres que encuentran este mundo intolerable. De modo que este universo de elipsis, silencios, derrotas y naufragios se erige, en su turbadora verdad, como una suerte de prodigiosa consolación.

 

(more…)

“Mitología” de Edith Hamilton.

Posted in Libros by Alguien on 3 diciembre 2008

Título: Mitología | Autor: Edith Hamilton Editorial: Turner | Colección: Noema 50 | Género: Ensayo | Formato: Rústica con solapas  22 x 14   | Nº de fotos en color: 22  | Traductor: Carmen Aranda | Ilustrador: Abraham Lacalle| Páginas: 424 |  Fecha de publicación: Septiembre 2008  |  ISBN: 978-84-7506-817-6 | Precio: 28 €   

 

Leer el principio del libro (PDF)

 

Con la lista de regalos navideños todavía por completar, o por puro capricho, una idea original para los amantes de la cultura clásica es el libro “Mitología. Publicado en 1942 por la profesora Edith Hamilton (1868-1963), se trata de una reunión de los mitos de la cultura grecolatina y nórdica que rescata la editorial Turner, con 22 grabados del artista Abraham Lacalle (Almería, 1962).

 

La vividez literaria de Hamilton nos hace leer su relato de la guerra de Troya, los viajes de Ulises, la peripecia de Jasón tras el Vellocino de Oro o la tragedia del Rey Midas como grandes aventuras narrativas y, al mismo tiempo, como claves que nos permiten desentrañar la pintura, la literatura y la sociología de nuestra época. Unánimemente aclamada en todo el mundo por su rigor académico y su lucidez, la Mitología de Edith Hamilton es una obra maestra, con la que se comparan todas las obras de su sector.

 

“After Dark” de Haruki Murakami.

Posted in Libros by Alguien on 3 diciembre 2008

Título: After dark | Autor: Haruki Murakami | Editorial: Tusquets | Colección: Andanzas   | Género: Novela  Traductora: Lourdes Porta | Páginas: 248 | Publicación: 6 de Octubre de 2008 |  ISBN: 978-84-8383-101-4 | Precio: 17 €  

Leer el principio de “After Dark” (PDF)

 

Cerca ya de medianoche, Mari, sentada sola a la mesa de un restaurante, se toma un café, fuma y lee. Un joven la interrumpe: es Takahashi, un músico al que ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño profundo, «demasiado perfecto, demasiado puro». Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante; Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre una segunda interrupción: Kaoru, la encargada de un «hotel por horas», solicita su ayuda. Mari habla chino y una prostituta de esa nacionalidad ha sido brutalmente agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra vida y poco a poco empieza a distinguirse en la pantalla una imagen turbadora: una amplia sala amueblada con una única silla en la que está sentado un hombre vestido de negro. Lo más inquietante es que el televisor no está enchufado…

 

Eri y Mari, Takahashi y Kaoru, la prostituta china y su maltratador, Tokio by night y esas horas entre la medianoche y el alba en que todo se torna dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado… Murakami da una nueva vuelta de tuerca a su ya bien conocido universo: desde una distancia variable, como una cámara versátil, su mirada recorre escenarios habitados por personajes solitarios, reproduce encuentros accidentales que más parecen desencuentros, y capta una amenazadora pero difusa sensación de peligro que todo lo impregna, como la omnipresente música de fondo.

 

Con After Dark -cuyo título proviene de la pieza de jazz «Five Spot After Dark» [YouTube Link], de Curtis Fuller- el autor vuelve a deslumbrarnos con su estilo conciso, su sutil sentido del humor, su habilidad para construir tramas cautivadoras y escalofriantes, y su maestría para dar cuenta del escurridizo espíritu de nuestro tiempo.

 

“After Dark”, de Haruki Murakami -  Papel en Blanco.

After Dark”, de Haruki Murakami - La Bitácora del Tigre.

 

El círculo de los mentirosos. Jean-Claude Carrière.

Posted in Libros by Alguien on 14 noviembre 2008

TítuloEl círculo de los mentirosos. Vol. 1 y 2 │ Autor: Jean-Claude Carrière. │ Editorial: Lumen. │ Año lanzamiento: 2000 │Traductor: Néstor Busquets Tusquets │Nº págs: (I), 457; (II), 373.│ ISBN: 978-84-264-1277-5 │Precio: 20.2 €

 

Sinopsis: Jean-Claude Carrière, guionista, dramaturgo, escritor y brillante colaborador de Luis Buñuel durante más de diecinueve años, recoge en es aquí gran cantidad de historias antiguas y contemporáneas: zen y sufi, chinas y judías, indias y africanas. También europeas y americanas. A menudo divertidas, a menudo profundas, o ambas cosas a la vez. A veces ambiguas, desconcertantes, inquietantes incluso. Y las ha escrito y ordenado como si se tratara de un manual de filosofía. Es la filosofía a través de los cuentos: un manual donde el camino hacia la sabiduría será azaroso y placentero, y estará constituido únicamente por los mejores relatos del mundo entero. En el principio de los tiempos, los hombres se contaban mitos, que eran verdaderos, porque su autor era el cosmos. Después llegaron los narradores de cuentos e inventaron historias. Fueron los primeros mentirosos, a los que siguieron muchos otros. Estos cuentos se refieren a todas las cuestiones que en un momento u otro han intrigado al ser humano. Y dicen esas verdades que sólo conocen los grandes mentirosos.

El compilador, que escribe un interesante Prólogo, clasifica estas historias según una tipología muy personal que no se parece en nada a las taxonomías de la crítica académica y que tienen títulos tan sugestivos como: “La risa puede ser un fin en sí misma”, “Y la muerte es nuestro último personaje”, “El mundo es lo que es”, “La justicia es nuestra incierta invención” y así hasta veintiún apartados en el primer volumen que se enriquecen con nuevas categorías en el segundo.

Las historias son de todas clases, pero tienen una unidad que nos acerca al conocimiento, que no a la moraleja, moral o moralina. Explícitamente, el compilador ha huido de las historias que pretenden llevarnos por un camino perfectamente definido. Creo que este es uno de los mejores aciertos de una obra de tanto empeño y de tan alto nivel. Estas historias, casi todas muy breves, nos hacen pensar, reír, sonreír y hasta torcer el gesto pero tienen la virtud de no dejarnos indiferente. El propósito de Carrière de que pensemos y lo pasemos bien se consigue y remite al principio de Horacio de deleitar aprovechando. A continuación algunos ejemplos de esas historias:

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