Algún día en alguna parte

Historia de mi vida. Giacomo Casanova.

Posted in Libros by Alguien on 11 noviembre 2009

Despilfarrador, viajero y, por encima de todo, libertino. Pero también gran escritor, erudito y filósofo. Así fue Giacomo Casanova, y así, en todas sus dimensiones, se muestra en sus “Memorias” que, por primera vez en España, la editorial Atalanta publica sin cortes ni censura. A lo largo de más de 3.600 páginas, el amante perfecto se muestra en toda su esplendorosa, lúbrica y autodestructiva humanidad y nos desvela un siglo XVIII tan absorto en la pasión como en el raciocinio.

Las memorias sin censura de Casanova. Texto: Emmna Rodriguez.  el mundo.es | Suplementos | Magazine 527.

“Va y viene a todas partes, con una cara franca y la cabeza en alto, bien vestido… Es un hombre de unos 40 años como máximo, buen mozo de aspecto saludable y vigoroso, de piel muy morena y ojos vivaces. Lleva una peluca corta de color castaño. Por lo que me han contado, tiene un carácter descarado y despectivo; pero, sobre todo, tiene mucha labia y, por consiguiente, es ingenioso e instruido…”. Este retrato, realizado por un agente de la inquisición veneciana, es de los pocos que se conservan de Giacomo Casanova.

Detrás se escribe la leyenda de un hombre de baja cuna – sus padres eran comediantes – que se relacionó con reyes, obispos y genios de las artes, como Voltaire, con quien mantuvo discusiones literarias, o Mozart, con el que llegó a colaborar. Casanova hizo del juego amatorio un oficio, acometió empresas como la creación de la Lotería Nacional Francesa y protagonizó huidas como la de la famosa prisión veneciana de Los Plomos, a la que fue a parar por asunto de una estafa y de la que se libró con ingenio, convirtiéndose en una especie de héroe que era reclamado en todos los salones para narrar la aventura.

Ahora, de la mano de Atalanta, llegan a las librerías españolas, íntegras, en estado puro, sus célebres “Memoriastal como las concibió, sin los cortes ideológicos o morales de la censura a que fueron sometidas empresas anteriores. Así, se incluye – completo – un revelador episodio de onanismo y homosexualidad, tratado más sutilmente que el lesbianismo, que se muestra en escenas más explícitas.

Casanova, en compañía masculina, contempla a tres ninfas bañándose en un estanque a la luz de la luna, y pasa a relatar: “El delicioso espectáculo no pudo dejar de excitarme enseguida, e Ismail, loco de alegría, me convenció de que no debía tener escrúpulo alguno, animándome, por el contrario, a dejarme llevar por los efectos que la voluptuosa vista debía despertar en mi alma y dándome él mismo ejemplo”.

“Cómo él”, prosigue, “me encontré reducido a desfogarme en el objeto que tenía a mi lado para apagar el fuego que encendían las tres sirenas [...] que sin mirar hacia la ventana, parecían dedicar sus voluptuosos juegos sólo a los ardientes espectadores que allí estaban dedicados a contemplarlas”.

“Quise creer que así era, y eso aumentó mi placer mientras Ismail era feliz sintiéndose condenado a sustituir al objeto distante que yo no podía alcanzar. Hube de resignarme naturalmente a hacerle el mismo servicio. Habría sido descortés por mi parte negarme, y, además, le habría pagado con la ingratitud, cosa de la que era incapaz dado mi carácter. Nunca en mi vida me he visto ni tan excitado ni tan fuera de mí…”.

Detalles ocultos. Suculenta narración que en las ediciones de Aguilar o Edaf, las que han circulado hasta ahora en España, se resolvió manteniendo la visión de las ninfas en el estanque, pero ocultando el resto: “Lector, he de ahorraros los detalles del cuadro, pero si la Naturaleza os ha otorgado un corazón ardiente y unos sentidos a la par, adivinaréis el estrago que aquel espectáculo único y fascinante hubo de causar en mi pobre cuerpo…”.

Existen otros muchos cambios de palabras y de sentidos. Hay, por ejemplo, un párrafo en el que el narrador se refiere al suicidio, pero la palabra fue sustituida por “funesta idea de la muerte”. “Hay que dejarles ese pequeño consuelo, pues sin ese refugio acabarán por odiarse a sí mismos, y el odio a uno mismo lleva a menudo a la funesta idea del suicidio”, podemos leer en la nueva edición.

Hay otro momento en el que Casanova elogia a la República con vítores que adornan un exaltado discurso que hasta hoy no había podido percibirse. “¿Se puede inventar algo más bello en materia de lengua que “ambulance, franciade, monarchien, sansculottisme”? ¡Viva la República!”, declara, pero en las ediciones citadas todo el párrafo fue eliminado.

Autobiografia. Ahora, por fin, llega libre de prejuicios “Historia de mi vida, título de unas memorias que su autor hubiera querido titular ‘Las confesiones’ –nunca perdonó a Rousseau que le robase el título–. En total, se trata de unas 3.600 páginas – repartidas en dos volúmenes – en las que el manuscrito original se enriquece con todas las notas e índices que los especialistas han ido elaborando hasta hoy. “Un relato que conmueve, exalta, divierte, inspira, solaza y excita tanto la lujuria como el raciocinio”, señala en el prólogo el escritor Félix de Azúa.

¿Qué convierte a Casanova en un personaje que sigue resultando atractivo para el lector de hoy? “Lo más interesante es su capacidad para introducirse, muchas veces aprovechándose de sus relaciones con mujeres influyentes, en las más altas esferas, para hablar de tú a tú con figuras como Luis XVI, Federico de Prusia o Catalina la Grande…”, señala Mauro Armiño, traductor y responsable de la edición, quien destaca la frescura y modernidad del estilo oral de unas memorias en las que en todo momento se entabla un diálogo con el lector.

“La imagen que el cine y el teatro han dado de Casanova ha sido la de una marioneta del amor, pero eso es reducir su verdadera dimensión, ya que fue uno de los grandes escritores de su tiempo, un hombre cultivado, erudito, seductor y divertido; un filósofo en acción”, sostiene Phillippe Sollers en el ensayo “Casanova, el admirable”.

La potencia de las “Memorias” radica, según Azúa, en el recorrido que hace a lo largo de toda una vida, desde “una brillante floración en uno de los más hermosos jardines del siglo XVIII, la República de Venecia; un crecimiento deslumbrante en las cortes más poderosas de Europa; una madurez robusta, durante la cual esa viva lumbre se va achicando poco a poco, y una decadencia insoportable que sólo la muerte puede aliviar”.

Fue en esa etapa final, ya sexagenario, retirado y olvidado por todos, cuando Casanova se propuso escribir una obra que diese cuenta de sus esplendores idos. Se puso manos a la obra en el castillo de Dux (Chequia), al que fue a parar gracias a la caridad del conde de Waldstein, su último protector, quien le dio el puesto de bibliotecario.

Ya convertido en un viejo estrafalario y de extraordinaria memoria que acabó sus días convertido en objeto de mofa y vejación –los criados del castillo de Dux se reían de él y llegaron a propinarle una paliza– se propuso recuperar el pasadocon un propósito muy claro:

“Al acordarme de los placeres que he experimentado, los revivo y gozo con ellos por segunda vez, y me río de las penas que ya he sufrido y que ya no siento…”.

Ahí empieza el recuento de una vida (1725-1798) cuya ocupación principal fue siempre “cultivar el goce de los sentidos”. Las aventuras amorosas, que se iniciaron en la adolescencia, van serpenteando un camino en el que acontece de todo: encarcelamientos por líos económicos o de faldas, persecuciones por parte de la Inquisición por sus prácticas cabalísticas, cambios de actividad que lo conducen del Derecho a la carrera eclesiástica y militar en nombre de la República…

Hijo de la ilustración. La biografía trepidante de este digno hijo de la Ilustrración, despilfarrador, timador, jugador empedernido, duelista, viajero, masón, pero también cultísimo autor de libretos de ópera y de ensayos, fue inmortalizada cinematográficamente por Fellini en su célebre “Casanova” (1976), con el actor Donald Sutherland en la piel de quien ha pasado a la historia por convertir la seducción en un arte.

“A pesar de un fondo de excelente moral, fruto obligado de los divinos principios arraigados en mi alma, he sido, durante toda mi vida, víctima de mis sentidos. Me he complacido en descarriarme…”, escribe en el prefacio a sus “Memorias'” una obra cuyo valor no se reduce sólo al relato de sus lances amorosos. Anecdótico resulta ya el dato de que se acostase con 132 mujeres de toda clase y condición, si se compara con la importancia de su testimonio para recorrer la Europa del siglo XVIII.

Alrededor de 100 ciudades fueron escenarios de sus andanzas en una época en la que los viajes resultaban peligrosos y quebraban la salud del más aguerrido. Hasta España llegó en una visita en la que se involucró en un proyecto de colonización de Sierra Morena, compuso un libreto de ópera en Aranjuez, mantuvo una aventura con la española doña Ignacia y fue encarcelado en dos ocasiones: una en el Buen Retiro tras ser denunciado por posesión de armas – intervino a su favor el Conde de Aranda –, y otra por liarse con Nina, la amante oficial del influyente virrey de Barcelona, el conde de Ricla.

Teresa, Lucrezia, Henriette, Ignacia, Caterina y tantos otros nombres de mujeres aparecen falseados en el original de sus “Memorias” –los ‘casanovistas’ acabaron después ubicándolos en la realidad–. Unas provenían de la nobleza; otras eran simples cocineras de posada o prostitutas. A todas las amó a su manera, con algunas tuvo descendencia y llegó a reconocer que el gran amor de su vida fue Henriette, una mujer con cierto misterio por la que llegó a convertirse –por poco tiempo– en un beato, y que fue la única de quien quemó sus cartas.

Celestino. Casanova disfrutó con la conquista y se convirtió en amigo y protector de muchas de sus amantes, llegando incluso a buscarles marido, sobre todo a aquellas que compró a sus padres a corta edad –práctica habitual en la época– asegurándoles que velaría por su felicidad.

“Fue un Marqués de Sade blanco; siempre rehuyó cualquier práctica violenta”, señala Mauro Armiño, “pero no tenía prejuicios y consideraba que el incesto era una idiotez, llegando a mantener relaciones con una de sus hijas al mismo tiempo que con su madre”. En ‘Historia de mi vida’, la hija en cuestión se llama Leonilda y su madre, doña Lucrezia:

“Creamos un ángel, mi querida amiga”, le dice a esta última en un episodio en el que comparte lecho con las dos y en el que al despertar, cuando la hija va a descorrer la cortina, extasiado ante la belleza de su desnudez, exclama: “¡Ay!, al volver a la cama me deja que cubra con mis besos todo lo que veo; pero en cuanto me ve en la puerta del precipicio se repliega y me da a su madre, que me recibe con los brazos abiertos e imperiosamente me ordena que le haga sin piedad otra Leonilda…”.

A Casanova hay que entenderlo en el contexto de la Venecia de su tiempo, donde, como explica Félix de Azúa, “no se dio la represión religiosa que atenazó al resto de Europa. La tolerancia sexual era manifiesta y –como le sucedió a él mismo– casi nadie era hijo de su padre”.

“Un libertino que respetaba profundamente a las mujeres”, le califica el prologuista al enfrentarlo al otro gran mito de la seducción: Don Juan. “Allí donde el aristócrata sevillano, infectado por la teología, se muestra vengativo, psicópata, misógino y engañador, en ese mismo lugar luce el burgués veneciano cómplice de las mujeres, su secuaz y su salvador en más de una ocasión”.

“Casanova busca mujeres con las que pueda compartir sus expansiones eróticas. Don Juan parte del rechazo inicial, considera que no son iguales en el ámbito amoroso y está convencido de que sólo se las puede conquistar mediante un acto de poder”, sostiene la escritora Lourdes Ventura, autora de ensayos como “La tiranía de la belleza” o “La mujer placer”.

“Para Don Juan, la conquista es un reto y sus conquistas, una vez logradas, dejan de interesarle. Para Casanova la seducción es un teatro, un baile de idas y venidas en el que hay dos contendientes. Don Juan es un acomplejado que necesita demostrar al mundo que puede humillar a una mujer mediante su conquista y abandono; Casanova un hedonista que comparte sus juegos de placer”. “¿Sedujo Casanova a las mujeres?”, se pregunta Félix de Azúa, sosteniendo que, más bien, se dejaba seducir, aceptando de buen grado las ocasiones que se le presentaban y, eso sí, “adivinando muchas más de las que un ciudadano vulgar es capaz de intuir… o aceptar”.

El gran amante sigue atrayendo y escandalizando con sus aventuras al lector de hoy. En ello influye su ejercicio de desnudez en un siglo de disimulo, su falta de pudor a la hora de exhibirse, “que lo emparenta con algunos escritores contemporáneos”, sostiene Lourdes Ventura.

“Por debajo de las ambiciones que en todo momento expresa, late, lleno de contradicciones, un pensamiento ilustrado encarnado en un individuo ‘ejemplar’ y ‘único’, indaga en las razones de su modernidad Mauro Armiño. “Su talento extraordinario se despliega en una obra cuyas revelaciones psicológicas llegan a alcanzar una intensidad dramática comparable con ‘Las mil y una noches'”, señala, por su parte, J. Rives Child, autor de la biografía “Casanova. El rostro oculto de un seductor“.

“Al narrar la historia de su vida, consigue algo que Proust replantearía de un modo radical un siglo más tarde: que el esplendor sólo permanece vivo en el arte literario y que hay que escribir contra el fracaso del instante, en busca de un tiempo perdido”, pone el colofón Félix de Azúa.

Prólogo de Félix de Azúa para la edición de Atalanta de las memorias de Casanova, “Historia de mi vida”
El Club Casanova – El Pais.com
Fragmento  de ‘Historia de mi vida’, de Giacomo Casanova. (PDF)

Historia de mi vida“. Giacomo Casanova. Traducción de Mauro Armiño. Atalanta. Vilaür (Girona) 2009. Dos volúmenes. 3.648 páginas. 120 euros

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13 comentarios

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  1. [...] curalotodo del año ha sido esa Nueva Gramática de la RAE. Y el mejor linimento en spray, la Historia de mi vida, de Casanova. 120 euros cuesta cada uno de ellos, sí, pero ¿y ese alivio sintomático inmediato [...]

  2. Anonimo said, on 2 septiembre 2010 at 16:13

    Grande Casanova…

  3. [...] cobraron forma secular: una confesión subvertida en historia personal. El atractivo de la Historia de mi vida, de Casanova, se basa tanto en las conquistas románticas como en su estructura picaresca, que hace [...]

  4. Fernando Nando Casa Ases said, on 19 julio 2011 at 01:56

    fue un puto ese huevon

    • la csa said, on 25 agosto 2012 at 13:50

      al ignorante este hay que tratarle como ignorante: puto seras vos mexicano imbecil… que sabes de literatura retardado, seguro llegaste hasta aca buscando porno o clases de como seducir a una mujer, quedate tranquilo que con esa actitud vas a terminar o con un pibe o mas solo que un hongo… escoria.

  5. ferran cameranesi said, on 1 diciembre 2011 at 22:35

    Em primer lugar quiero decir que el que escrivio el comentario maldoso es un demente.
    Sigamos :
    Casa Nova es el galanteador de todos los tiempos y es lo que todo hombre de buena fe es, Un Galanteador sin ser galanteador no es ser hombre.
    Todos nosotros hombres tenemos este instinto de galantear y amar a todas las mujeres pues puede ser una linda una beldad o una fea pero todas todas las mujeres merecen una noche sublime de amor como siempre dije.
    M encatnta ser como Casa Nova, el dia que yo me enferme o muera o estte para morir me gustaria tener todas las muijeres que tuve al largo de mi vida en mi lecho de muerte para decirles
    Que las ame a todas pero a a toda sin exepcion en el momento del coito y en el momento de hacer el amor y tambien fuera de el pues el amor es sublime y deja una energia extasiante en el ser que ama.
    Yo Ferran cameranesi

  6. Giacomo Casanova Vs Don Juan | said, on 17 diciembre 2011 at 17:58

    [...] Blog Algun Día, En Alguna Parte [...]

  7. 5 Sentidos said, on 20 febrero 2012 at 07:05

    [...] tanto la cocina como la seducción. No sorprende que el más reconocido artista de la seducción Giovanni Giacomo Casanova se destacó también por sus dotes culinarias, inventor de numerosos platillos como un vinagre [...]

  8. Venere said, on 2 abril 2012 at 12:25

    Muy interesante para mì resulta saber de la existencia de este material, que genera expectativa de pronta lectura. Espero se encuentre a disposiciòn en las librerìas argentinas para poder leerlo en tranquilidad.
    El personaje siempre me resultò atrayente dado el desafìo permanente a los estrictos lìmites de la època.

  9. javier gildardo santos mendez said, on 2 mayo 2012 at 00:52

    creo que casanova fue una persona muy inteligente

  10. B-Shira said, on 12 julio 2012 at 05:53

    *A’° aaaaaaaaaaahg!!!! Necesito mucho dinero quiero este libro right now!!!!

    TAT (lloriquea*)

  11. Miquel Pons said, on 4 enero 2013 at 13:56

    Hace tiempo que le sigo la pista. Ahora mismo estaba leyendo sobre él en la biografia de Jean-Paul Desprat sobre el cardenal de Bernis. En ella el autor hace breve referencia a una aventura homosexual de Casanova camino de Dunkerque, a donde es enviado en missión secreta. Me preguto si debe ser la misma aventura a la que usted hace referencia… En todo caso, enhorabuena per la entrada. Miquel

  12. clifton said, on 25 agosto 2013 at 21:08

    grande un idolo e inspiracion .exelente biografia


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